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Opinión

En defensa del Dr Cahn

Uno de los infectólogos más prestigiosos no cambió su discurso ni se distanció de nadie. Hace tres meses decía lo mismo que ahora. 24 de octubre, 2020

No fue una buena semana para Pedro Cahn: el infectólogo que asesora a Alberto Fernández fue señalado como el responsable de que Argentina haya llegado al millón de infectados por Covid, tras siete meses de confinamiento estricto.

“Coronavirus en Argentina: Pedro Cahn se despega de cómo el Gobierno manejó la pandemia”, tituló Clarín. “Integró el comité de infectólogos que asesoró al Gobierno y se convirtió en uno de sus voceros más enfáticos. Hoy rechaza responsabilidades. Con más de 27 mil muertos en la Argentina, ¿quién se hace cargo de la fallida estrategia sanitaria?”, agregó.

“¿Autocrítica? Cómo explica el comité de infectólogos la cifra de 1 millón de casos”, tituló La Nación. “Hoy, cuando la Argentina acaba de atravesar el umbral del millón de infectados y es el país con más muertos diarios por millón de habitantes, su rol se mira de manera crítica”, completó.

Los diarios Clarín y La Nación destacaron palabras de Cahn que parecían distanciarse del oficialismo para no asumir errores. Pero no cambió de idea.

Ambos diarios destacaron palabras de Cahn que, leídas en este contexto, parecían distanciarse del oficialismo para no asumir errores.

“Nosotros funcionamos como asesores externos del Ministerio de Salud. Emitimos opiniones, no tomamos decisiones. Recomendamos algunas acciones que no siempre se llevaron a cabo”, remarcó Clarín. “No formamos parte del Gobierno, no gobernamos, no decidimos, solo damos opiniones, sugerencias que a veces son tomadas y otras veces no”, sumó La Nación.

Pero, en defensa del Dr Cahn, es necesario aclarar que no cambió su discurso.

El médico que integra junto a otros especialistas el Comité de Expertos Covid-19 (COE) participó en junio del Ciclo de Entrevistas organizado por estudiantes del Posgrado en Periodismo de Investigación de Perfil Educación.

Hace tres meses las cifras sobre Covid no eran tan alarmantes, pero Cahn aclaró: “Nosotros no gobernamos, somos uno de los equipos asesores que tiene Presidencia en la Nación. Asesoramos en temas concretos. En algunas cosas se hace lo que nosotros decimos y en muchas otras no se hace lo que recomendamos. Pero a nosotros no nos votó nadie”.

Dijo hace tres meses lo mismo que dijo esta semana. No se desmarcó antes, ni lo hizo ahora. En junio y en octubre, la situación es la misma: Cahn aconseja, pero no gobierna.

Es lógica la angustia que invade a los argentinos mientras avanza los índices del coronavirus. Y es verdad que los expertos podrían haber sugerido más acciones para evitar los millares de infectados y los centenares de muertos que se producen a diario.

Pero también es cierto que los consejos de Cahn y sus colegas permitieron que el sistema sanitario argentino no colapse, que ningún médico tuviera que tomar la terrible decisión de elegir a qué paciente entregar el último respirador y que todavía existan camas disponibles en todas las unidades de emergencia del país.

Por otra parte, lo índices de contagios y fallecidos por el virus vienen cayendo sostenidamente desde hace varias semanas en el AMBA, donde se concentraron los mayores esfuerzos iniciales del COE por ser la zona más afectada.

Mientras que el foco de la pandemia se trasladó al interior del país, cuando hace unos meses no presentaba ningún tipo de alarma. ¿No sería más lógico, entonces, preguntarse qué hicieron y qué no hicieron los responsables de los sistemas de salud de las próvincias que ahora están más comprometidas?

Los consejos de Cahn permitieron que el sistema sanitario no colapse y que todavía existan camas disponibles en todas las unidades de emergencia.

El carisma, la pasión y la experiencia de Cahn lo convirtieron en el referente del COE. Y la repentina exposición mediática también le ocasionó una andanada de críticas en la agrietada opinión pública argentina.

Pero no fue el único: misma suerte maldita cosecharon los colegas de Cahn que batallan contra el Covid en el resto del mundo.

Alemania tuvo un buen desempeño en el manejo de la pandemia, pero Christian Drosten, el virólogo más escuchado por la canciller Ángela Merkel, fue varias veces cuestionado por Bild, el diario más popular de Berlín, por cerrar jardines de infantes y por utlizar “dudosos métodos científicos”.

Anthony Fauci es una eminencia científica muy respetada a nivel mundial, pero el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos soporta la condena constante de los principales periodistas de la cadena Fox por exigir mayores recursos para enfrentar el Covid en el país que ostenta el triste récord mundial de muertos por la pandemia.

Y hasta el sanitarista sueco Anders Tegnell, que propuso para su país una estrategia diametralmente opuesta a la de Cahn, Drosten y Fauci porque se opuso a cuarentenas estrictas y al cierre de escuelas y bares, también fue acusado por la prensa nórdica por “pretender asumir un alto protagonismo político” en medio de la crisis sanitaria.

Cahn se recibió de médico en la UBA y se especializó en infecciones para combatir las enfermedades relacionadas con la pobreza y las condiciones sociales. Luego fundó la Fundación Huésped, pionera en la lucha contra el sida en América Latina. Y aunque ahora está jubilado, aún sigue atendiendo a sus pacientes en el estatal Hospital Fernández.

Cahn no ha tenido descanso desde marzo. Lo hace en forma gratuita, no está pensando en un cargo ni en las próximas elecciones. Quizá podría haber hecho algo mejor. Pero que no queden dudas: muchos argentinos siguen con vida porque se implementaron sus consejos.

Al menos, deberíamos darle las gracias.


*Doctor en Ciencias Sociales. Director de Perfil Educación. (@rodrigo_lloret)


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