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Acercarse a la alfabetización financiera en tiempos de crisis

Es una disciplina cada vez más necesaria para entender la realidad del mercado laboral. En este contexto, los laboratorios en los espacios educativos son una herramienta que favorecen la práctica y el aprendizaje. 21 de septiembre, 2019

La palabra Finanzas deriva del francés; en particular del verbo finer (finir en latín) que significa terminar, pagar, dar por terminado un trato. En el origen, dicho término representaba el pago en dinero como acto de conclusión de un negocio.

Hoy sabemos que las finanzas implican mucho más que eso, y se aplica al ámbito público y al privado para la generación de recursos, la creación de valor, la toma de decisiones basadas en aspectos financieros, etc. Las finanzas, de la mano del contexto internacional, social y económico, permitieron que la relevancia de la disciplina sea cada vez mayor y su estudio se convierta en analítico y requiera conocimientos específicos y aplicados, independientes de cualquier otra ciencia o disciplina. La incorporación del riesgo, de la incertidumbre, de los árboles de decisión, de las teorías de administración y valoración de activos fue evolucionando, y, con un conocimiento acumulado, en el siglo XXI la educación en finanzas es fundamental para el mundo de los negocios.

Buena combinación. En esta nueva era tecnológica, las finanzas no quedaron fuera de los principales cambios: por un lado, la dinamización de los mercados, la incorporación de la tecnología, Big Data, el aumento de la competencia y por otro, la globalización como fenómeno omnipresente.

Cuando se trata de educación financiera en el siglo XXI es importante internalizar los cambios y comprender la importancia de aprender esta disciplina en un contexto mundial, donde nuestros profesionales deban competir con otros de todo el mundo.

El mundo y, como consecuencia, el mercado laboral avanzan a una velocidad difícil de alcanzar por el sistema educativo. Ahí radica la importancia de orientar la educación a las nuevas tendencias. Cada vez más necesitaremos en nuestras aulas contar con alumnos de distintas culturas, con distintos conocimientos y contextos económicos. Creemos firmemente que el aprendizaje será significativo en cuanto pueda abarcar y comprender distintas realidades sabiendo que los estudiantes actuales aprenden más y mejor en estos contextos.  

Por otro lado, las herramientas exigidas actualmente en el mercado laboral distan de las herramientas tradicionales, orientadas en distintas disciplinas y basadas en la adquisición de conceptos.

Hoy necesitamos estudiantes que aprendan en entornos reales. Las empresas cada día demandan profesionales entrenados en la resolución de conflictos, pero para eso necesitamos que la educación sea presentada de esa manera. Es de vital importancia sumar a nuestra formación habilidades analíticas y la utilización de herramientas modernas, como así también el manejo de distintos softwares de simulación y algún lenguaje de programación. El Laboratorio Financiero inaugurado recientemente por UADE es el primero en la Argentina y tiene como objetivo responder a las demandas del mercado. Estas herramientas brindan la ventaja de aprender en contextos que representan, a través de última tecnología y con software y hardware específicos, los entornos laborales y problemas reales. La resolución de estos problemas requiere la aplicación interdisciplinar de contenidos y el manejo de última tecnología. Esta formación prepara mejor a los futuros profesionales, los convierte en competitivos y los forma a la medida de lo que el mundo actual demanda.

Educación del futuro. Por supuesto que estos desafíos no son fáciles de alcanzar. Requieren instituciones flexibles que apuesten a la educación del futuro, y entiendan y conozcan los requerimientos del sistema actual. Además, debemos contar con docentes capacitados, innovadores y con experiencia.

Un pilar fundamental es la cooperación entre instituciones. Los convenios entre universidades y el trabajo cooperativo permiten el contagio de las innovaciones y la creación de redes de recursos, conocimiento y el intercambio de prácticas. Además, brinda una visión globalizada e internacionalizada a la formación. La flexibilidad no solo viene de la mano de los contenidos, sino también de las modalidades de aprendizaje. La rigidez en el aprendizaje y en los horarios y extensión de las cursadas no es compatible con los cambios que exigimos. Los estudiantes aprenden haciendo, tanto en la Universidad como en la incorporación temprana a pasantías, trabajos o emprendimientos que enriquecen la formación. Como instituciones, es nuestro deber fomentar la flexibilidad, formarlos en la educación a distancia y en la responsabilidad propia en la adquisición de conocimientos.

Teniendo en cuenta que hoy en día podemos separar las Finanzas de la Economía y dicha separación está fuertemente aceptada, para los profesionales de la Economía los desafíos parecen ser otros y ambas carreras se complementan para atender a problemas distintos, pero un mismo contexto. Los economistas también deberán enfrentarse a un mundo más competitivo, más dinámico y se deberán nutrir de las instituciones y profesionales del mundo. Siendo profesionales con alto conocimiento de estadística y econometría (rama de la economía que utiliza modelos matemáticos y estadísticos para el entendimiento de los sistemas económicos y su posible predicción), cuentan con una ventaja en el manejo y administración de datos para la toma de decisiones.

Con la relevancia actual de Big Data y los grandes volúmenes de información que se manejan en todos los negocios, es un valor agregado poder identificar la información relevante, analizarla y encontrar relaciones significativas que puedan ser utilizadas en muchos ámbitos: desde oportunidades de negocio hasta implementación de políticas públicas.  

A modo de síntesis, cada día se requiere más la educación financiera para tomar decisiones informadas en términos de recursos financieros. La incorporación de nuevas herramientas y la llegada de la profesionalización en estos aspectos para todo tipo de áreas brindan nuevas oportunidades para un futuro que ya está llegando. Así como la educación logró en el último siglo llevar la tasa de alfabetización en Argentina al 98%, nuestro desafío es alcanzar lo mismo en lo que refiere a alfabetización financiera.

*Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de UADE.


Generar valor,

Claudio Zuchovicki

“Dicen que enseña aquel que motiva e incentiva a aprender”. La educación financiera en la Argentina tiene el desafío de motivar a generar valor agregado para toda la sociedad. La información hoy en día es solo una materia prima, saber interpretarla es lo que la convierte en un recurso diferencial. Lo que genera riqueza son los recursos humanos, tecnológicos y económicos que se aplican para transformar esa materia prima (información) en un producto que la sociedad esté interesado en tener. Se necesitan cada vez más ámbitos educativos donde convivan el aprendizaje de esa formación de precios y la interpretación de los mismos para aumentar nuestra capacidad de anticipar lo que puede venir. 

*Especialista en finanzas, director  académico del UADE FIN LAB.

Federico Iñiguez / Claudio Zuchovicki

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