ALICE (Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales)

Adiós a las inercias

Las 9 tendencias en comunicación política. Opinan investigadores, consultores y especialistas de todos los países de Latinoamérica. 10|01|19

2019 se presenta como el año donde la intensidad de los quiebres en la política, y por tanto de la comunicación política, empezarán a sentirse con fuerza. Son quiebres de la historia y sus rutinas que no son sencillos de tipificar y categorizar con la teoría existente.

2019 también es cambio. Es incertidumbre. La comunicación política es puro intercambio dinámico y en este año se eso se verá más aún. Inestabilidad de las representaciones; desafección ciudadana como constante; dificultad para determinar efectos duraderos de la comunicación; hostilidad en el intercambio político; novedad constante en la oferta política; irrupciones tecnológicas cada día más sofisticadas; industrias de la desinformación que se expanden; agendas superpuestas y diversas; solo por citar algunos aspectos relevantes.

Varias académicas y académicos nucleados en torno a ALICE, la principal organización dedicada a la comunicación política conformada por investigadores, consultores y especialistas en comunicación política procedentes de todos los países del área latinoamericana, reflexionan sobre algunas tendencias que se verán en este año en la región y donde es útil enfocarse para entender y analizar a la comunicación política.

  1. 1. LA DEMOCRACIA COMO PROBLEMA TOMA VOLUMEN.

Según Luciana Panke, para que haya democracias es necesario que exista lo contradictorio, ideas distintas que dialogan. También es necesario que haya representación de la población, pues, somos, en teoría, democracias representativas. Pero en esos dos puntos, los espacios de diálogo y la representación, en varios países de América Latina son bastante reducidos. Gobiernos y oposición trabajan en circuitos cerrados para la mayoría de la población. Hay gobiernos que simplemente no permiten que haya oposición y hay persecución a periodistas, políticos, profesores y cualquiera que opine en contra sus ideas. Respecto la representación, la política formal todavía es una gran reunión de hombres de élite, con mediana edad, adinerados y en varias partes, blancos. Los países se conforman con otras personas: mujeres, pueblos originarios, jóvenes, negros, comunidad LGBTI’s, por ejemplo. Así es que, de facto la política formal no es representativa en la mayoría de los países.

Para Martha Nateras no es posible una democracia sin un verdadero Estado de Derecho. De la importancia y pertinencia de discernir ello depende la consolidación democrática. Por eso es importante ver a quienes los referentes políticos futuros y su postura respecto a la violencia en la cultura política. La violencia, más allá de las cifras, genera un clima de miedo y una sensación de inseguridad, provocando, entre otras cosas, que el tejido social y las instituciones se vayan debilitando.

Gina Sibaja sostiene que ha resurgido un fuerte debate referido a las expectativas que ha generado la democracia en toda la región y que no ha logrado cumplir: ¿La democracia es sólo un procedimiento o más bien debe ser entendida como motor de desarrollo y equidad? Pareciera que la sola mitificación del procedimiento democrático pierde peso cuando este no produce ni equidad ni igualdad.

2. PROFUNDIZACIÓN DE LA POLARIZACIÓN POLÍTICA

José Antonio Meyer afirma que existe un uso creciente de diferentes grupos sociales de las redes interactivas para manifestar posturas polarizantes durante los procesos electorales y algunos eventos de alto impacto político y social.

Sostiene Natalia Aruguete qué en tiempos de calma, Twitter se presenta como una red estable en cuanto a la interacción entre usuarios. Pero cuando el diálogo gira alrededor de cuestiones políticas que requieren de un mayor involucramiento ideológico, la polarización tiende a profundizarse. En tiempos electorales, toma sus formas más extremas. Ocurrió en las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos y, con niveles desmesurados, se repitió en los recientes comicios de Brasil. Los usuarios de las redes sociales —Twitter es un caso elocuente— prefieren seguir a figuras de peso cuya posición en la dimensión ideológica latente es similar a la propia y funden sus agendas con las de aquellos que pasean por sus mismas comunidades. Dicha propensión a acercarnos a información que coincide con nuestra cosmovisión no es nueva. La novedad, sin más, reside en la personalización, el desagrupamiento y la segregación de los contenidos mediante códigos algorítmicos.

Helder Prior agrega que la polarización política visible en varias sociedades, como Brasil, Italia o Estados Unidos, crea la sensación de que no hay más espacio para consensos. Los grupos
políticos y sus partidarios se han radicalizado aún más y el nuevo ecosistema mediático, sobre todo las redes sociales digitales, contribuyen para impulsar discursos violentos y discriminatorios contra las minorías, los migrantes, las comunidades LGBT, etc. El crecimiento de los nacionalismos y de sentimientos contra la globalización aumenta la polarización política y el impacto de los discursos del odio.

Mario Riorda incorpora la idea de que la tolerancia como acuerdo social pierde terreno. Conductas antes condenables públicamente, cada día se tornan más y más visibles. Lo políticamente correcto ya no prima. Probablemente siempre existieron prejuicios, pero costaba exteriorizarlos. Hoy no. Y no sólo no se pagan costos por hacerlos públicos, sino que los radicalismos ganan terrenos, ganan elecciones, ganan espacio.

  1. 3. LIQUIDEZ DE LAS OPINIONES Y DESINTERMEDIACIÓN

Ismael Crespo señala que a la comunicación política se le puede aplicar hoy en día el concepto acuñado por Bauman de “liquidez”. El espacio de comunicación, entendido como la superficie que existe entre los agentes emisores del mensaje -gobiernos, partidos, líderes, los medios para su transmisión, incluidas las redes sociales, y el ciudadano como receptor-, se ha convertido en un medio líquido, donde nada permanece en el tiempo y los mensajes se tornan anticuados pasados un breve periodo. Una zona a la que hay que alimentar de forma permanente, incluso ansiosa, con “novedades”, y que, a su vez, licua éstas haciendo que su permanencia en el espacio comunicacional sea efímera. Los electores también se han contagiado de este “tiempo veloz”. Los cambios de tendencias influidos por la volatilidad de los climas de opinión son casi constantes. Hay grupos de ciudadanos que se mueven de un espacio político a otro con tremenda facilidad, sustituyendo en sus razones los argumentos por “tendencias” de dudosa permanencia, sustituyendo en fin las actitudes por las opiniones.

Complementa Helder Prior que el modelo tradicional de mediación entre la esfera política y la ciudadanía, que tenía en los medios de comunicación hegemónicos su principal protagonista, está siendo sustituido gradualmente por nuevos mecanismos de comunicación digital. De hecho, la comunicación en red rompe con el paradigma tradicional del gatekeeping (intermediario, mediador, experto en comunicación), posibilitando que los actores políticos y los ciudadanos se contacten directamente.

Ahora, cada individuo o cada actor político puede, dispensando la mediación periodística, acceder al espacio público, condicionar la agenda pública y los temas de discusión. La desintermediación ayuda a explicar fenómenos contemporáneos de la comunicación política, como las fake news y la circulación de mensajes por filtrar en las modernas redes sociales digitales.
 

  1. 4. EL AUGE DE LAS VISIONES TRIBALES Y ESCEPTICAS DE LA POLÍTICA

Según Mario Riorda, los rasgos identitarios de personas y grupos se superponen incluso a normas democráticas. La lealtad a las pasiones grupales es más fuerte que la lealtad a las normas comunes en una sociedad. La palabra cohesión está más asociada al tribalismo que a grandes consensos públicos y sociales. Esto produce algo así como una erosión de las normas del consenso democrático. Justifican la violencia por la defensa de la identidad. Justifican secesiones por identidades, o también por no sentirse identificados frente a lo otro.

Y encima aparece el miedo. Miedo a los temas clásicos de la agenda pública: al desempleo, a la inseguridad, a la inflación, al pasado, al futuro. El compromiso de clase es puesto en duda, aún en regiones con mayor desarrollo económico y social: dos tercios de los ciudadanos en Estados Unidos y Europa afirman que sus hijos estarán peor de lo que ellos están. Y miedo también a que exista una supremacía de normas morales opuestas al modo de pensar de cada uno. En este contexto, la pretensión de gobiernos que satisfagan a mayorías es bien difícil de concretarse. Se gestan comunidades intolerantes. Mundos identitarios aislados sin conexión unos con otros salvo para diferenciarse. No se trata de aculturación ni de sincretismo. No es adoctrinamiento. Es la celebración de “mi” modo de pensar por otro procedimiento.

Esto modifica las reglas de la representación. Vigmar Vargas observa una transición en las formas de organización social para hacer política fuera de los partidos que va desde los movimientos sociales a las plataformas ciudadanas. En la última década los partidos políticos de la región han recurrido a organizaciones sociales (gremiales, sindicales, barriales y campesinas) para legitimarse y fortalecer su imagen de representatividad. Eludiendo formalidades partidarias han ido incorporándolos a sus estructuras como aliados. Estas iniciativas pareciera que también han terminado contagiando de sus males a las organizaciones sociales a tal punto que ese término se fue reemplazando por el de “plataforma ciudadana”. Este cambio está estrechamente vinculado a otro tipo de organización más horizontal y alejada del formalismo y verticalidad, a un nuevo contexto que vincula la participación a otros espacios como las redes sociales y a generar movilización vinculada a temas muy puntuales distintos a los tradicionales temas genéricos donde siempre se movió la política.

  1. 5. LOS POPULISMOS MEDIÁTICOS SIGUEN VIVOS.

Claudio Elortegui aporta que el populismo probablemente continuará articulando e intensificado una forma estratégica y comunicacional de presentarse ante los electores, respondiendo al descontento popular y la exclusión que han generado las expectativas y realidades socioeconómicas a nivel global y regional. La comunicación política de estos fenómenos no son aspectos aislados, sino que obedecen también a una expansión mediática-digital de la política y la visibilización del malestar ciudadano en redes sociales.
Populismo y el voto a la contra.

Omar Rincón comparte un razonamiento: se elige entre populismo de derecha o izquierda. Populismo como una revuelta en contra de las élites globalistas, del ‘establishment’ corrupto y de los migrantes. Una defensa de la soberanía nacional, el desmantelamiento del Estado administrativo burocrático, gobernantes de cercanías. Cruzadas morales contra “el comunismo”, Maduro, los ricos de siempre, los corruptos, los migrantes.

Agrega que la democracia busca que la gente sea feliz, el capitalismo vende felicidades, el ciudadano consume para ser feliz [todo en perspectiva del yo, no del colectivo: una felicidad capitalista]. Se avanza hacia un “capitalismo para todos”. Hacer a todos capitalistas, pro mercado, pro empresa privada. Del capitalismo de amigos al de los ciudadanos donde los trabajadores puedan trabajar sin reparar en derechos y con menos cargas fiscales. Y con las TICs se revaloriza el concepto de ciudadanía como la libertad individual para que cada uno diga, haga y sea lo que quiera. Y la conexión digital es la solución a todos los problemas para que el ciudadano diga y sea escuchado.

Helder Prior analiza qué tras los últimos actos electorales en Reino Unido, Estados Unidos, Italia, México o Brasil, se ha consolidado un nuevo modo de votar caracterizado por el descontento contra las elites políticas, calificadas como corruptas, integrantes del establishment y responsables por defraudar las expectativas del pueblo. Este nuevo modo de votar caracterizado por el imperio de las emociones es responsable por el crecimiento de partidos populistas que han cambiado el espectro político de muchas democracias. En tiempos de crisis de legitimidad de los partidos políticos tradicionales, la eficacia
discursiva del populismo ha resurgido en la comunicación política.


6. LAS REDES CADA VEZ MÁS ARTIFICIALMENTE INTELIGENTES, PERO…

Claudio Elortegui enuncia que la Inteligencia Artificial continuará en una acelerada senda de involucramiento en la planificación, gestión, evaluación y comunicación de la política a nivel global. Si bien episodios como el de Cambridge Analityca ponen en tela de juicio el actuar de los algoritmos en los procesos electorales, la innovación de aplicaciones que permiten integrar la participación de la ciudadanía en el control de los contenidos de las campañas, junto al compromiso de mayor fiscalización y transparencia por parte de las redes sociales, abrirán nuevas perspectivas en las que la ciencia de datos trabajará colaborativamente con la comunicación política. Esta realidad puede ser muy beneficiosa para la gestión comunicacional y de políticas públicas de los gobiernos en América Latina.

Eugenie Richard complementa que, en lo digital, se espera que en el escenario electoral las campañas inviertan cada vez más presupuesto en contenidos pagos en las redes sociales. Los ajustes que estas redes realizaron privilegian ahora los contenidos esponsorizados, por lo cual los candidatos en campaña no se pueden limitar en aumentar orgánicamente sus seguidores y la visibilidad de sus publicaciones. Ahora, deben pagar para que sus posts tengan un impacto en sus audiencias de interés en la red.

Y aunque avanza el uso de nuevas tecnologías: Big Data y small data, chatbots, realidad virtual en la comunicación gubernamental y electoral, también las campañas locales siguen ilustrando una de las transformaciones más destacadas de la comunicación política en el escenario electoral: se trata de la resurrección de la plaza pública como escenario de manifestaciones políticas y representación de apoyo popular con el uso paralelo de las nuevas tecnologías como lo son los drones y los lives de Facebook, Twitter e Instagram.

Ana Almansa sostiene que el uso que la política hace de las redes sociales demuestra que no se usan las redes para potenciar el contacto con la ciudadanía, sino únicamente de forma unidireccional. Eso sí, cada vez el uso de las redes es mayor y son los partidos en la oposición los que más las utilizan. Tras las elecciones andaluzas (diciembre de 2018), el partido de ultraderecha VOX, que hasta ahora  no contaba con ninguna representación parlamentaria, ha conseguido 12 escaños. Los diferentes temas, como la inmigración por ejemplo, han impactado especialmente en el electorado más joven vía las redes sociales.


7. CAMBIAN LOS ESCENARIOS, CAMBIA EL ESTUDIO Y CAMBIA LA PLANIFICACION

Para el mexicano Carlos Muñiz, si bien el acercamiento experimental ha dominado el análisis de los efectos en el desarrollo de actitudes, cogniciones y comportamientos políticos de la ciudadanía, en los últimos años ha comenzado a plantearse la necesidad de dotar a los estudios de causalidad de mayor realismo. Dentro de este nuevo acercamiento metodológico, denominado realismo experimental, se busca vincular contenidos mediáticos con las mediciones tradicionales de opinión. Se busca crear indicadores de exposición a contenidos concretos para evaluar su impacto sobre las actitudes, que actúan como las variables dependientes del modelo.

Y como los cambios se dan en el estudio, señala Alejandro Álvarez Nobell que también el paso de una perspectiva normativa a una prospectiva estratégica en materia de planificación es axial. La sociedad de la ubicuidad, que ha revolucionado las dimensiones de tiempo, espacio y persona en las relaciones, requiere que las organizaciones se adapten permanentemente a los cambios en los contextos, ensayen respuestas planificando y ejecutando en tiempo real, lo que requiere de sofisticados procesos de escucha activa, decisión político estratégica constante y una capacidad de gestión de contenidos, automatizaciones y mapeo de relaciones que pocas estructuras burocráticas y analógicas están en condiciones de asumir en el corto plazo.

Ante contextos tan fluctuantes, de riesgos y conflictos latentes, e incluso crisis que afectan o ponen en duda el sistema de valores de la organización; la gestión de agenda (públicas, de gobierno y mediáticas) demanda ser más proactiva (preventiva) que reactiva (reparativa). Irrumpen modelos de gestión basados en Issues o asuntos importantes.
 

8. MÁS Y MÁS COMUNICACIÓN POLÍTICA CON ENFOQUE DE GÉNERO

Virginia Beadoux expone que las leyes de paridad en América Latina, junto con otras acciones, han favorecido la inclusión de más mujeres en las listas electorales y en la actividad política. Eso plantea nuevos desafíos, ya que los obstáculos de comunicación y liderazgo que las mujeres enfrentan en las campañas electorales y en la función pública, son diferentes a los de sus pares hombres. Por eso, se han multiplicado en los países de la región iniciativas locales, tales como escuelas de formación de mujeres políticas y cursos de fortalecimiento de habilidades de comunicación para candidatas electorales, implementados con el apoyo de organismos in,ternacionales y multilaterales.

Para Martha Nateras el reconocimiento de la ciudadanía femenina, representa el primer paso para la participación política de la mujer, aunque en la realidad su participación es controlada y la desigualdad entre hombres y mujeres sigue siendo evidente. Por tanto, no se puede hablar de un sistema democrático, mientras sigan existiendo desigualdades entre ambos géneros, en diversos ámbitos de la vida del ser humano. La lucha del movimiento feminista y los avances legislativos en la materia han sido y seguirán siendo han sido fundamentales para visibilizar y entender la violencia de género, no obstante hace falta mucho por avanzar para que las mujeres accedan a cargos de dirección y espacios de poder en condiciones de igualdad.

Sin embargo Luciana Pankea plantea que las manifestaciones callejeras de mujeres en varios países ayudó a poner a la luz temas que todavía forman parte de la rutina femenina: la violencia simbólica, física, psicológica, patrimonial, el acoso sexual, el femicidio. En más de 170 naciones se realizaron marchas feministas el 2018. En América Latina se destacaron Brasil con el hashtag viral #EleNão manifestando el repudio en contra el candidato Jair Bolsonaro y el movimiento que llevó miles de mujeres y hombres a las calles antes de las elecciones. Argentina, México y El Salvador realizaron marchas por la legalización del aborto y el hashtag #NiUnaMenos es ya conocido mundialmente. Las mexicanas también crearon el “día de las muertas”, protestando en contra los femicidios que matan miles de mujeres a diario. Por lo tanto, 2019 será también un año de acciones políticas de las mujeres en las calles, en las redes y como consecuencia, para la entrada igualitaria de mujeres en la política formal.
 

9. POLÍTICA, RELIGIÓN Y MOVIMIENTOS ANTIDERECHOS

Para Gina Sibaja hay una nueva relación entre religión y política. Antes eran personas políticas con valores religiosos y ahora más bien religiosos metidos a políticos. Esto hace que la promoción de valores entre la población sea vista como forma de participación política. De la costumbre de políticos que promovían valores religiosos se evidencia un tránsito hacia religiosos convertidos a políticos que promueven dogmatismos de fe contra principios y valores humanísticos consagrados como derechos.

Omar Rincón agrega que hay una nueva puja entre la Familia y Dios vs. el Nuevo Comunismo (el feminismo, nuevas sexualidades). La defensa de la familia y dios contra el feminismo que es el nuevo comunismo que está acabando con la familia, la creencia en dios y promoviendo el aborto y la diversidad sexual. Y se hace fuerte también el discurso de la seguridad. Hay que poner orden, armar a los ciudadanos, matar o meter a la cárcel a los delincuentes que son los pobres, los jóvenes, los migrantes según nuevos relatos.

En igual sentido manifiesta Virginia Beadoux que el avance de los movimientos antiderechos en toda América Latina ha despertado la preocupación de organismos internacionales y gobiernos. Los cambios en su estilo de comunicación, que ha virado de uno tradicional a otro más “festivo” y actual, han requerido trabajar para desarrollar estrategias de comunicación política con tácticas específicas para enfrentarlos y contrarrestarlos. La utilización de fake news, tan difundida en estos momentos para influir en la opinión pública, también ha sido una herramienta empleada por estos movimientos para diseminar información falsa contra los movimientos pro-derechos.

 

 

Fuente: ALICE (Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales)


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