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La división de los demócratas pone a Sanders como favorito para dar pelea contra Trump

Por la fragmentación del voto moderado, el senador de izquierda saca ventajas en las primarias. Aunque el establishment partidario lo sufre, sería un rival competitivo. 16 de febrero, 2020

Los primeros resultados de las elecciones primarias en los Estados Unidos arrojaron una única certeza: si los sectores moderados del Partido Demócrata no consiguen pronto alinearse detrás de una única candidatura, si siguen fragmentando el voto entre varios postulantes, el senador de izquierda Bernie Sanders sacará ventaja de la división y se convertirá definitivamente en el favorito para enfrentar a Donald Trump en los comicios presidenciales de noviembre.

Sanders no obtuvo resultados especialmente espectaculares en las recientes votaciones en Iowa y New Hampshire, pero sí lo suficientemente buenos como para desatar los nervios del establishment demócrata, que ve al senador como una figura demasiado radical que podría llevarse puestos a los grupos de poder que ordenan la vida interna del Partido desde hace décadas. Lo mismo que les ocurrió a los republicanos con la irrupción de Trump.

Algunos meses atrás, la gran esperanza de los demócratas de centro era la candidatura de Joe Biden, ex vice de Barack Obama, dirigente experimentado y uno de los políticos con mejor imagen del país. Hoy el proyecto presidencial de Biden parece acabado: en las primeras rondas de las primarias, tuvo una actuación decepcionante y sufrió por la multiplicidad de opciones potables que sus potenciales votantes encontraron en el cuarto oscuro.

“El desempeño de Sanders en Iowa y New Hampshire, combinado con la muy pobre performance de Biden, aumentó significativamente la probabilidad de que Sanders sea el candidato demócrata −dijo a PERFIL Jason McDaniel, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Estado de San Francisco−. Sin embargo, también hubo algunas señales de advertencia para él: la mayoría de los votantes optaron por alguno de los candidatos moderados. Si los votantes de centro se unifican detrás de un solo candidato, es posible que Sanders no pueda conseguir la mayoría de los delegados necesarios para ganar la nominación”.

Según Miles Coleman, analista del Centro de Política de la Universidad de Virginia, “aunque al establishment del Partido le desagrade, tal como están las cosas ahora, Sanders es el candidato con más chances, y eso es porque su oposición está dividida: en New Hampshire, por ejemplo, el 53% de los votos fueron para moderados (Biden, Pete Buttigieg y Amy Klobuchar) pero, como candidato individual, Sanders les ganó a todos”.

Por primera vez desde que comenzó la campaña, Sanders lidera las encuestas a nivel nacional. El despegue del senador por Vermont provocó que muchos en el Partido empiecen a mirar a un candidato que aún no saltó a la arena: Michael Bloomberg, el multimillonario ex alcalde de Nueva York, quien no participó en Iowa ni New Hampshire y anunció que competirá directamente en el Súper Martes del 3 de marzo, cuando catorce estados repartirán sus delegados para la nominación presidencial. Bloomberg pretende construir su candidatura a fuerza de millones de dólares de su propio bolsillo invertidos en publicidad, con la expectativa de atraer los votos que naturalmente hubieran ido para Biden y de esmerilar a los otros candidatos de centro que siguen en carrera.

La mira en noviembre. Los críticos demócratas de Sanders arguyen que él sería el peor candidato posible contra Trump ya que para vencer al presidente se necesita una figura menos radical que no auyente a los votantes volátiles del centro del espectro político. Sin embargo, los analistas políticos estadounidenses coinciden en que, sea quien sea el candidato demócrata, la elección de noviembre será impredecible y pareja hasta el final, con tantas chances para Trump como para su eventual contendiente, incluso si este fuera Bernie.

“Cualquier nominado será competitivo y cualquier nominado también enfrentará desafíos −señaló a este diario David Barker, director del Centro de Estudios Parlamentarios y Presidenciales de la Universidad Americana de Washington−. Alrededor del 45% del electorado preferiría votar a una inerte barra de carbón antes que a Trump, y otro 45% votará por él sin importar qué pase. Las diferencias en términos de quién está mejor posicionado para capturar a la mayoría del 10% restante no son grandes. En el caso de Sanders, su mayor desventaja es la preocupación de algunos demócratas por las perspectivas de gestión real de gobierno y de reputación del partido a largo plazo”.

Paridad. Martin Cohen, profesor de Ciencia Política de la Universidad James Madison, imagina una elección cerrada en noviembre, tal como ocurrió en 2016: “Otra vez veremos una elección que se definirá en un pequeño número de estados y por decenas de miles de votos. Cualquier demócrata será competitivo en noviembre: he escuchado argumentos decentes en apoyo de Sanders, Biden, Buttigieg, Klobuchar, Warren y Bloomberg. En este punto, simplemente no sé quién es la mejor apuesta para los demócratas para derrotar a Trump”.

En 2016, algunos demócratas creyeron que Trump sería el republicano más fácil de vencer. Acaso ahora ocurra lo mismo, pero en sentido inverso, con el sorprendente Bernie Sanders.


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