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Sabelo 2: atacar a la Justicia atacará a los medios

8 de diciembre, 2019

Continúa de “Sabelo 1: existe una solución para la economía”

 

El éxito que Alberto Fernández tenga en la economía condicionará la relación de fuerzas entre los cuatro sectores que conforman la alianza del Frente de Todos: el kirchnerismo, los gobernadores, el albertismo y Sergio Massa. A pesar de ser cuatro, el peso específico solo del kirchnerismo es hoy mayor que el de los otros tres y lo seguirá siendo salvo que Alberto Fernández ponga en práctica un plan económico antiinflacionario que pueda rápidamente ser exitoso, como se expuso ayer en la primera parte de esta columna.

Pero la especialización del nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, director del Programa de Reestructuración de Deuda Pública de la Universidad de Columbia de Nueva York y asesor de la Asamblea General de las Naciones Unidas en temas de reestructuración de deuda soberana, permite deducir que para Alberto Fernández el problema de la deuda es mayor que el de la inflación. Y que no tiene entre sus prioridades un plan que le permita llegar a las elecciones de medio turno de 2021 como llegaron Menem en 1991 o Néstor Kirchner en 2005, con una ola de aprobación frente al crecimiento vertiginoso de la economía.

Un oxímoron albertista: salvar a Cristina Kirchner de condenas y llevarse bien con los medios

Sin un éxito que lo catapulte popularmente, quizás Alberto Fernández no pueda tener el poder que simbólicamente se le asigna a la lapicera porque seguirá compartida y dividida entre los cuatro sectores que integran el Frente de Todos.

ero hay un problema para Alberto Fernández más difícil que encontrarle solución a la inflación, y es que Cristina Kirchner termine absuelta de las causas que derivaron en los diez procesamientos que acumuló. Siempre le quedará la alternativa del indulto, pero el hecho de que el nuevo presidente lo haya descartado públicamente dos veces parece indicar que solo la absolución sería la reivindicación que frente a la sociedad y la historia espera la nueva vicepresidenta. “Reivindicación” fue la palabra que Alberto Fernández utilizó al anunciar que Carlos Zannini será el nuevo procurador del Tesoro, el jefe de los abogados que defienden al Estado, estando él mismo procesado por encubrimiento agravado en la causa del memorándum con Irán, donde también está procesada Cristina Kirchner.

Alberto Fernández no pudo ir a la presentación del libro Lawfare: guerra judicial mediática, desde el Centenario hasta Cristina Fernández de Kirchner, de Rafael Bielsa, pero sí fue Carlos Zannini y el título del libro explica el dilema de fondo de Alberto Fernández: al atacar a la Justicia no le quedará alternativa que atacar a los medios.

El tuit que le envió a Hugo Alconada Mon, que termina con el inicio del título de esta columna: “Sabelo”, refleja el encierro estratégico y sin visible salida que termina haciendo al nuevo presidente pelearse con quienes había construido un vínculo respetuoso en el pasado. En el tuit a Alconada Mon –con quien tenía una relación de fuente/periodista muy intensa– llegó a decirle: “Es miserable atribuirme mover influencias en esos casos. No voy a soportar en silencio la difamación hecha invocando hacer periodismo. En la Argentina que vamos a construir entre todos y todas se van a acabar los ‘operadores judiciales’, los ‘operadores mediáticos’ y los jueces y fiscales que ‘operan’ para poderes mediáticos corporativos o políticos sin impartir justicia como deben. Sabelo @halconada”.

En su libro y en declaraciones, Rafael Bielsa trató de separar a los diarios Clarín y La Nación y hasta habló positivamente de la causa de los cuadernos que investigó el periodista de ese diario Diego Cabot. Pero no hay forma de desvincular a la mayoría de las investigaciones que dieron origen a los diez procesamientos de Cristina Kirchner de los diferentes medios de comunicación y sus principales periodistas.

Entre los periodistas, todos sabemos que importantes colegas están analizando alquilar viviendas en Uruguay y/o buscando trabajo en España o Estados Unidos ante la eventualidad de que puedan caer sobre ellos complicaciones laborales o judiciales, y malestares de toda índole que afectarían sus vidas cotidianas y las de sus familias.

El trabajo de Alconada Mon es citado como prueba judicial teniendo que ir él mismo a los tribunales como testigo en varias de las causas que se le siguen a Cristina Kirchner. Lo mismo sucede con Diego Cabot en la causa de los cuadernos. Paralelamente, ellos y sus familias transcurren sus vidas sin custodios ni cuidados especiales que la Justicia y el Estado les hayan brindado.

El mismo pronóstico sombrío sobre los riesgos que enfrentarán los periodistas les cabe a los medios que miran desconfiados los gestos de acercamiento de Alberto Fernández preguntándose si cuando los juicios a Cristina Kirchner en tribunal oral se encaminen a sentencia el nuevo presidente no terminará teniendo que elegir entre Cristina Kirchner y los principales diarios del país porque la tesis del lawfare inculpa por igual a jueces, fiscales, periodistas y medios.

Ninguno de los grandes medios periodísticos de la Argentina ha cambiado su línea editorial: no morigeraron sus críticas a Cristina Kirchner ni mermaron en la cobertura de las causas que se tramitan en Comodoro Py.

Si existió lawfare, no solo hubo delito de jueces y fiscales sino también de periodistas y medios

Por ahora es Alberto Fernández quien sale a criticar a los medios, a los que acusa de tratar de generar divisiones entre él y Cristina Kirchner y sobreactúa su defensa de la ex presidenta con exageraciones como considerar su alegato “un acto de defensa maravilloso, impecable. Uno de los mejores alegatos defensistas que vi en mi vida, que dejó a los jueces mudos. No era una mujer furibunda, era una mujer que se estaba defendiendo”.
De los cinco procesamientos del juez Claudio Bonadio, tres tienen a periodistas y medios relacionados con evidencias: la causa de los cuadernos, la de importación de gas natural licuado y la de subsidios al trasporte. Y de los cuatro procesamientos del juez Julián Ercolini, otros tres tienen a periodistas y medios relacionados con evidencias: hotel Los Sauces, obras viales en Santa Cruz y la causa Hotesur.

Desde que Montesquieu, en su célebre tratado Del espíritu de las leyes, delineó el sistema de separación y equilibrio de tres poderes, el periodismo fue cumpliendo su simbólica función de “cuarto poder” como auxiliar de la Justicia. Será muy difícil para Alberto Fernández atacar a la Justicia sin atacar a la vez a los medios.


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