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El presidente Marie Kondo

Macri no logra acomodar el dólar y hasta el establisment critica la economía argentina. Y el FMI encima quiere ayudar. 9 de marzo, 2019

El dólar en este país es un sex symbol, un rock star. En cualquier momento le hacen una serie en Netflix.

—¡Moira! –grito desde mi oficina, llamando a mi secretaria.

Insisto un par de veces, pero nadie me responde.

—¡Carla! –grito ahora, llamando a mi asesora de imagen.

Tampoco. No hay nadie. La llamo a Carla por teléfono.

—¿Qué querés, machirulo? –me pregunta Carla, burlándose. Detrás se escucha a un montón de mujeres cantando “Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven, abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer. Arriba el feminismo, que va a vencer, que va a vencer”. —Carla, te escucho muy mal… —Estoy en la marcha, hoy es 8 de marzo, ¿sabías? ¿O tu sagacidad periodística no llega ni siquiera a darse cuenta de eso?

Estoy a punto de recriminarle la manera insultante con la que me está hablando. Pero prefiero no decir nada. Imagino que no es un buen momento. —¿Por eso no vino Moira? –pregunto. —¡Exacto! –responde Carla–. Veo que estás cada día más perspicaz. En cualquier momento saco un hashtag que diga #MarchettiEsPeriodismo.

Ahora lo que se escucha de fondo es una batucada, mientras un montón de mujeres cantan: “Aborto legaaaaal… en el hospitaaaaaal”.

—Carla, yo sé que no es un buen momento, que hoy es el paro de mujeres, que estás marchando, que estás luchando por tus reivindicaciones –le digo–. Sabés que apoyo el #NiUnaMenos, el #AbortoLegalSeguroYGratuito, el #MiráCómoNosPonemos, el #NoNosCallamosMás y todos los hashtags que digas que tengo que tuitear. Pero necesito hacerte un par de preguntas.

Por el teléfono escucho más gritos, estruendos, batucada. —Carla, ¿me escuchás? —Sí, te escucho –responde después de un rato–. ¿Qué necesitás?

—Algunos consejos para mi columna de PERFIL, que ahora va a salir los sábados. —¿Vos me estás pidiendo que labure el 8M? —Es un pequeño favor, nada más –imploro–. Un par de preguntas y te dejo seguir marchando por tus reivindicaciones.

Se siguen escuchando la batucada y los gritos de fondo, pero Carla no responde. De repente, se la escucha a lo lejos.

—Chicas, chicas, vamos, ahora, todas juntas –escucho algo lejano. Y de repente arranca un coro–: ¡Ma-chi-rulo! ¡Ma-chi-rulo! —Carla, por favor, no me trates así. —Sos un ridículo, pero dale, decime qué necesitás –accede finalmente.

—Supongo que debería poner algo del dólar a 43, ¿no?

—Y, viste cómo es el dólar en este país –responde Carla–. Un sex symbol, un rock star, el creador de la dolarmanía. En cualquier momento le hacen una serie en Netflix, como a Luis Miguel.

—Claro, pero el problema es que eso impacta muy duro en la economía.

—La Argentina está al borde de un colapso económico –opina Carla, en medio de una batucada y un montón de mujeres que cantan reclamando derechos.

—Carla, no te escucho bien. ¿Hablaste de colapso económico? —Sí. —¿No te parece un poco exagerado lo que estás diciendo? —No lo digo yo. —Ah, ¿y quién lo dice? ¿La Cámpora? ¿El Partido Obrero? ¿La Tendencia Piquetera Revolucionaria? ¿El PSTU del Gordo Mortero?

—No, nada que ver –contesta Carla–. Lo dice la revista Forbes, la que publica la lista de las personas más ricas del mundo. O sea, la que representa al establishment económico mundial. —¡Epa! Esas no son buenas noticias. —Y, la verdad que no. Forbes dice además que la situación se agrava por la “fuga de capitales” y el “elevado nivel de endeudamiento”. –Se le va a complicar un poco al Gobierno el temita de las elecciones.

—Si la cosa sigue así no va a haber grieta que alcance –reconoce Carla–. Eso sí, siempre va a haber gente dispuesta a ayudarnos.

—¿Como quiénes?

–El FMI dijo que va a seguir apoyando a la Argentina, independientemente de que cambie el gobierno.

—Eso si no llega un gobierno que le diga al FMI: “Dejá, no me apoyes más”.

—Puede ser –admite Carla–. Para eso habría que organizar un #MiráCómoNosPonemos para el FMI. Pero viste cómo es el FMI… —¿Cómo? —Y, capaz que te dice: “Está bien, no los apoyamos más, pero nos están debiendo toda esta guita, así que antes un poco de dunga dunga”.

—A mí me llama la atención el ambiente 2001 en el que estamos viviendo –explico–. Volvió el riesgo país, volvió Duhalde…

—Sí, solo falta que vuelva Después de hora –dice–. ¡Hasta la Coca-Cola tiene problemas!

—Me parece que el modelo que impulsa el Presidente está excluyendo a mucha gente –opino.

–Yo lo veo de otra manera –dice Carla–. Creo que el Presidente solo está soltando. –¿Soltando? ¿Soltando qué? –Soltando aquello que tiene mala energía –concluye Carla–. Creo que el Presidente se dio cuenta de que el país viviría mucho mejor con cinco o seis millones de habitantes. Y está bien. A la Argentina le estaba haciendo falta un Marie Kondo.


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