Opinión

Otro nudo judicial

Tensión bonaerense por el juez que evitó tomarle declaración a Moyano jr. El rol de Massa y Duhalde. 9|03|19

Silvio Luis Carzoglio es la prueba más exigente a la decisión de dotar a los fiscales del máximo de independencia en las investigaciones relacionadas a causas de corrupción y de enriquecimiento ilícito en la provincia de Buenos Aires. El enjuiciamiento al suspendido juez de Garantías N° 9 de Avellaneda es una instancia crucial para que se fortalezca o debilite un modelo de gestión en el Poder Judicial resistido por algunos jueces y sectores de la policía y en condiciones de promover el eco de esas tensiones en la Legislatura bonaerense.

Desatar el nudo que mantiene unido un complejo conglomerado de intereses capaz de limitar el curso legal de la acción del Estado, es un desafío para consolidar el poder institucional y librarlo de una sombra incómoda, cuya opacidad intenta ser proyectada sobre Carzoglio con la intención de tenderle un manto de protección. María Eugenia Vidal eligió Twitter para pronunciarse sobre un asunto que amenaza comprometer uno de los pilares de su gobierno en el último año de mandato.

El 7 de marzo replicó en su cuenta oficial parte del discurso en la Asamblea Legislativa. “Las peleas son contra todos los corruptos y todas las mafias. No nos vamos a cansar ni nos vamos a rendir. Los vamos a ir a buscar y les vamos a ganar.” Fue un día después que la UCR hizo oficial el desentendimiento con las gestiones de Eduardo Duhalde para dilatar cualquier resolución del juicio a Carzoglio. Aunque atribuyó ese tipo de contactos a Ricardo Alfonsín.

Con Federico Storani y Juan Manuel Casella, el hijo del ex presidente integra la minoría intensa del radicalismo que explora la posible salida de la alianza Cambiemos para integrar otra con el GEN de Margarita Stolbizer y el gobernador santafesino Miguel Lifschitz, detrás de una eventual candidatura presidencial de Roberto Lavagna. El ex ministro de Economía de Duhalde por un acuerdo con Raúl Alfonsín tuvo esta semana lo que fue percibido como una aparente expresión desafor- tunada. Dijo que de lanzarse, la corrupción no sería tema en su campaña. Mensaje.

En el Congreso del PJ reunido ayer en Ferro, se interpretaron esas palabras como un mensaje a Cristina Fernández de Kirchner tras rehabilitar a Duhalde de interlocutor político: las causas judiciales en su contra ingresarían en estado de inercia si Lavagna fuese presidente. Duhalde no tiene cómo proporcionar a Lavagna una logística electoral en el Gran Buenos Aires. La ex presidenta la tiene en alianza con los intendentes. Como Felipe Solá y Agustín Rossi en el kirchnerismo, Lavagna aspira a ser el candidato de Cristina si ella desiste de serlo.

La conducción del radicalismo es más conservadora. Los habitantes de los municipios que gobiernan equivalen al 5% del total de electores bonaerenses. Los dos representantes de la Bicameral seguirán la estrategia que fije Cambiemos. La comisión vuelve a reu- nirse este martes 12 de marzo. Pero para que la acusación a Carzoglio ingrese en el orden del día es preciso que la incorpore la única autoridad facultada para hacerlo: Ricardo Lissalde, su presidente.

Lissalde es diputado por el Frente Renovador (FR) de Sergio Massa. El Senado bonaerense dejaría correr los 120 días necesarios para que el pliego de Mariano Magaz vuelva al Ejecutivo sin que se lo designe en la Cámara de Garantías y Apelaciones de Zárate-Campana. El fiscal de Tigre acaba de ser denunciado en la Secretaría Permanente de Enjuiciamiento por la supuesta falsificación de firmas y actas en los allanamientos derivados del robo a la casa de Sergio Massa en el 2013. Lissalde integra el círculo de legisladores del FR más próximos a Massa. Lo mismo que Jorge D’Onofrio. A quien quiso proponer para cubrir la vacante abierta en la Corte bonaerense en 2016 con la renuncia de Juan Carlos Hitters y que finalmente ocupará el juez federal Sergio Torres, promovido por Gustavo Ferrari. La fragilidad de los antecedentes de D’Onofrio fue aprovechada por el ministro de Justicia que cultiva una buena relación con Torres. No está claro si fue Ferrari el encargado de transmitirle a Massa el veto a D’Onofrio. “Precisamos otra cosa. De eso hay mucho en la Corte.” Quien lo haya hecho, aludió a las tareas de nexo que cumple para Massa con las áreas de Justicia y de Seguridad. Una simbiosis por la que sintió debilidad Duhalde mientras fue gobernador. Tres ex ministros de Seguridad suyos integran el máximo tribunal: Luis Genoud, Eduardo De Lázzari y Eduardo Pettigiani. A cargo de la presidencia de la Corte, Pettigiani debió prorrogar por 90 días más la suspensión aplicada a Carzoglio ante la falta de acusación de la Bicameral de Juicio Político. La original expiró el 4 de marzo. Moyano.

Carzoglio tiene cuatro pedidos de juicio político, pero cobró fama por negarse a tomar indagatoria a Pablo Moyano al que Fernando Scalera investiga por supuesta asociación ilícita con barras del Club Atlético Independiente. Moyano es vicepresidente de esa institución desde la detención de Noray Nakys, a raíz de esa causa. El fiscal general Adjunto de Lomas de Zamora depende de María del Carmen Mollo para homologar las declaraciones de los barras Bebote Alvarez y Damián Lagaronne contra Moyano.

Mollo subroga a Carzoglio y se niega a aceptarlos como arrepentidos bajo la excusa que deben presentar por escrito lo que dijeron en forma oral: los dos convalidaron con sus firmas la versión taquigráfica. Hace 15 días, Mollo recibió a Duhalde, íntimo de Baldomero Alvarez de Oliveira, pero más conocido por “Cacho.” El ex intendente de Avellaneda fue mentor en la Justicia de su ex Director de Cementerios: Carzoglio.

Mediante escuchas telefónicas, Scalera está convencido que el magistrado tiene trato con los Moyano. Hugo y Pablo, también vicepresidente del PJ bonaerense. Duhalde habría recorrido además, viejas rutas de acceso que alguna vez comunicaron el Poder Judicial con Florencio Varela y Quilmes. Para convertirlos en caminos en desuso, los fiscales están convencidos que deben enjuiciar a Carzoglio.

Creen que entonces podrían lograrlo con cinco expedientes sensibles que comprometen a un ex intendente del Frente para la Victoria y a otros cuatro en actividad. Tres son opositores y otro pertenece a Cambiemos. Para eso dependen de lo que ocurra con Carzoglio.

Es el nudo.


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