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Después de Trump

Otra vez Sanders y el progresismo

13 de noviembre, 2020

El cierre de las elecciones en los Estados Unidos también fue el inicio del pase de factura en el Partido Demócrata a pesar de haber obtenido 77,3 millones de votos comparados con 72,2  de Donald Trump. La diferencia de 3,4% sobre un total de 150 millones no fue suficiente para silenciar la desilusión de algunos postulantes que confiaban en beneficiarse de un masivo apoyo al  candidato presidencial.

El Partido Demócrata logró la mayor diferencia  en California donde Biden obtuvo 10,3  contra 5,4 millones de Trump que representa el 64,3% contra 33,6%. Los amplios márgenes a favor de Biden  se repitieron en Nueva York, Maryland y New Jersey donde el electorado fiel a los demócratas  llegó a 7,7 contra 5,3 millones de su contrincante.  En los demás Estados las diferencias fueron apretadas y explican las dificultades de los demócratas para alcanzar la mayoría en el Colegio Electoral.

Los sectores moderados criticaron la influencia de Bernie Sanders que les habría restado posibilidades de repetir los resultados de medio término  en la Cámara de Representantes cuando obtuvieron  41 bancas que les permitió una cómoda mayoría de 235 a 199 miembros. En esta oportunidad, los demócratas mantienen  el control pero pierden la holgada diferencia.  Sanders arrastra también los resabios de su dura crítica  y luego retaceado apoyo a Hillary Clinton que facilitó el triunfo de Trump en las elecciones de 2016.  

Las críticas a Sanders se escucharon ya durante las primarias cuando la mayoría  de los contendientes afirmaban que el declamado socialismo conduciría al partido a una derrota. Los elogios al régimen cubano, el rechazo a calificar como dictadura al gobierno de Nicolás Maduro y sus reiteradas críticas a la política exterior de los Estados Unidos terminó por volcar el apoyo institucional del  partido  a favor de John Biden. Estas controversias fueron utilizadas por los republicanos;  durante el segundo debate presidencial  Biden tuvo que recordarle a Trump quien era el candidato demócrata ante sus frecuentes referencias a Sanders.

Los integrantes del pelotón progresista Alexandria Ocasio-Cortez (Nueva York)  e  Ilhan Omar (Minnesota) obtuvieron la reelección reafirmando su posicionamiento dentro de la bancada demócrata junto a Rashida Tlaib (Michigan). Las declaraciones antisemitas  de Omar al  inicio de su término  y el apoyo a la campaña anti-israeli BDS o las manifestaciones de Ocasio-Cortez sobre el desfinanciamiento de la policía como consecuencia del movimiento “Black lives Matters” o el proyecto para prohibir el fracking le sirvieron a  Donald Trump para exacerbar la  oposición  y vincularlos con la plataforma demócrata.

El Partido Demócrata recibió el apoyo afro-americano que constituye el 11% del electorado pero no logró el mismo respaldo con los latinos que representan el 13,3%.  Mientras Biden obtuvo el 90% de respaldo afro-americano sólo logró el 66% del voto latino. Trump consiguió el 47% del voto latino en Texas y 45% en Florida cifras superiores a las de 2016. El Partido Demócrata esperaba que la política anti-migratorias y las referencias despectivas de Trump relacionando el crimen en las ciudades con grupos latinos serían suficientes para conseguir el voto.  Sin embargo, con el transcurrir de los años el asentamiento de los latinos ha modificado su perspectiva sobre su relación con la política.  Los análisis indican que la comunidad tiene ahora su propia agenda que los aleja de la problemática de los inmigrantes recién llegados.

La campaña del Partido Republicano asociando nuevamente al Partido Demócrata a Cuba, Venezuela,  Nicaragua y Honduras fomentó la animosidad a pesar de los esfuerzos, incluyendo la participación de Obama, por diferenciarse y aislar las posiciones del sector progresista. El Partido Republicano también enfatizó su afinidad con los grupos evangelistas con los cuales se identifica gran parte de la comunidad latina.  Donald Trump obtuvo el 51,2 contra 47,8% en Florida y el 52,1 contra el 46,4% en Texas que son Estados claves por el número de electores. El Presidente de México también contribuyó con un sutil  pero categórico guiño al Presidente Trump para agradecerle  la sanción del USMCA y los Acuerdos sobre Control Migratorio con los países centroamericanos.

Los Estados Unidos son un país grande con una población heterogénea de intereses diversos donde resulta muy difícil diseñar  políticas que contengan  esas desigualdades.  Las ciudades de  Los Ángeles  y  Nueva York no poseen nada en común con Alabama, Oregón o Georgia  que tienen una historia,  una economía  y una tradición cultural alejada de las grandes metrópolis. Donald Trump supo utilizar las declamaciones  del pelotón progresista para sembrar el miedo y  ganar posiciones entre los indecisos. El Presidente Biden no sólo deberá  conducir el país sino que también tendrá que  ejercer su liderazgo para mantener la unidad del partido y enfrentar la feroz oposición del trumpismo.

*Diplomático.


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