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Feroz tango

. 7|09|19

A los cronistas callejeros, husmeadores de desechos, a veces nos pasan estas cosas. Vemos películas proyectadas en las ventanillas del bondi que nos lleva. Toca último asiento y desde ahí, detrás de tus ojos reflejados en el vidrio, ves. ¿Qué ves cuando te ves? A esa hora, con ese tránsito, habremos hecho ¿diez?, ¿doce? cuadras en ¿cinco?, ¿diez minutos? No sé cuánto tiempo pasó. Fue un verdadero viaje.

La ciudad, pintadas más, barreras menos, era ésta. Los sonidos, bocinas más, voces menos, también. En la cabeza, como a todos en estos días, Macri y Fernández, me bailaban mejilla a mejilla una milonga conocida. No llevaba auriculares colocados, no recuerdo haber leído un cartel, una marca, ni tampoco reconocido a alguien en la calle. Nada que estimulara la asociación de unas imágenes con otras. De todos modos, como saben, eso no resulta tan extraño acá. No hace falta que algo, una crisis recurrente, una declaración pelotuda, un imbécil en cámara o un hipócrita consumado, nos remita a momentos del pasado. El pasado regurgita en nosotros. No podemos terminar de vomitarlo.

Fue así que primero me llegó la canción. Podría haber sido Me gusta ese tajo, la del Flaco Spinetta (“me gusta ese tajo/que ayer conocí/ella me calienta/la quiero invitar a dormir...”), interpretada en la película por Ulises Butrón, pero no. Quizá El Oso, la de Moris, porque en un momento, cuando están en el bar la canta su hijo, Antonio Birabent ( “yo vivía en el bosque muy contento/ caminaba, caminaba, sin paraaar...”), pero no, tampoco.  

La que me sonó clarita, al punto de que casi la entoné en un susurro, fue el tema central, el que pegó, el que quedó, Pero el amor es más fuerte. ¿La tienen? ( “Pueden robarte el corazón/ cagarte a tiros en Morón/ pueden lavarte la cabeza, por nada/ la escuela nunca me enseñó/ que al mundo lo han partido en dos/mientras los sueños se desangran, por nada...Pero el amor es más fuerte/pero el amor es más fuerteeee...”)

En la escena final, Tanguito (Fernán Mirás), que tendría ¿17?, ¿18 años?, abrazado a Mariana (Cecilia Dopazo), mirando a la cámara dice/pide...“Filmame, quiero decirme algo a mí mismo cuando sea viejo”, y se manda un monólogo breve: “A mí en general me gustan los viejos, los que tienen memoria. Y si vos sos de los que se olvidan yo te recuerdo algunas cosas que ahora tengo claras: todo no se compra, todo no se vende. Conozco una lista interminable de cosas que son más importantes que la seguridad. Soy capaz de soñar, sueño. Me gustan los caramelos colorados. Y estoy loco por Mariana”. Ríen. Se abrazan. La imagen se congela en blanco y negro y suena Pero el amor es más fuerte a todo volumen.

Los veo, me veo en la ventanilla. ¿Qué te hubieras dicho/filmado/grabado hace treinta/ cuarenta años para escucharte ahora?

“Es probable que a tu edad, gil, nadie te la pueda contar. Que ya hayas visto y oído a los miserables de la época que te tocó. Me imagino en el futuro a tipos llamados, ponele, Sergio Massa, Aníbal Fernández, De Mendiguren, De Vido, Boudou, “Pata”Medina, “Caballo” Suárez, inclusive es probable que siga vivo y libre Menem y que recuerdes cómo la hicieron en los 90 los Moyano, Barrionuevo, Cavalieri, Eduardo Amadeo, Duhalde, Felipe Solá o Ruckauf. Querido viejito, ya sabrás también ahora, a tu edad, que con la memoria sola no alcanza. Se la van a seguir llevando y te van a seguir contando que es en defensa tuya, si no hiciste/hacés todavía algo para cambiar”.

La película, Tango feroz, se estrenó en 1993, hace 26 años. El verdadero Tanguito, José Alberto Iglesias, murió arrollado por un tren a los 26 años. Costumbres argentinas. Morir desesperado, casi sin haber vivido. El amor es más débil. “Nos robaron el corazón/nos cagaron a tiros en Morón/ nos lavaron la cabeza, por nada/ la escuela nunca nos enseñó/ que al mundo lo han partido en dos/mientras los sueños se desangran, por nada... el odio es más fuerte/ el odio fue más fuerte/el odio es tan fuerteeee...” Feroz tango el que nos hacen bailar.

 

*Periodista.


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