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El cumpleaños de Lord Baricco

Mi periplo italiano esta vez empezó por Turín porque mi llegada coincidía con el cumpleaños de un amigo. 4|02|18

Mi periplo italiano esta vez empezó por Turín porque mi llegada coincidía con el cumpleaños de un amigo. Así que apenas aterricé me encontré festejando con otras treinta personas el cumpleaños numero 60 de Alessandro Baricco. Baricco vive en la colina Revigliasco, lejos del mundanal ruido turinés, en la vieja casa familiar. Todas las fiestas son más o menos iguales, de modo que no vale la pena extenderse en eso, pero sí vale la pena hablar de la lista de regalos, que fueron inquietantes y en algunos casos inigualables. (Nota bene: en Italia los regalos no se abren a medida que se reciben de manos del invitado: se acumulan, se apagan las velitas, y luego de eso se procede a la comentada apertura de los presentes, ante la vista de todos.) A poco de pasadas las 2 de la mañana se procedió al ritual, y la lista fue la que sigue: una Divina Comedia con notas de Luigi Pietrobono, edición de 1938, de bolsillo, que había pertenecido a la abuela de la invitada + Whole Earth Catalog: un fanzine contracultural que se publicó entre 1968 y 1972 en California; un catálogo, como su nombre indica, de herramientas para optimizar la vida cotidiana (el propio Steve Jobs lo consideraba la Biblia de su generación y veía en él un precursor de los buscadores de internet) + Las rimas de Petrarca, con notas de Leopardi (aquí hubo una silbatina generalizada y aplausos a granel, porque en verdad se trata de una exageración: la dupla Francesco Petrarca-Giacomo Leopardi se parece un poco a una porción de zapallo en almíbar con dulce de leche: la literatura vuelta hiperglucemia + Moby Dick en versión novela gráfica a cargo de Chabouté: una de las cimas de la literatura desperdiciadas en blanco y negro + un nuevo modelo de libreta Moleskine, que permite escribir sobre papel, pero con la salvedad de que al mismo tiempo esto origina un archivo digital en la computadora + una foto del Faro de Cabo Vírgenes, de Río Gallegos + Baricco ha dicho alguna vez que su comida preferida es la papa aplastada y mezclada con manteca, y eso fue su perdición: le regalaron exactamente eso: una caja que contenía dos papas, manteca, un frasco de sal de Persia y un tenedor; para que la próxima vez tenga más cuidado con lo que dice + un ejemplar de la Dieta della nicchia ecologica; en la naturaleza cada especie se caracteriza por un modo de alimentarse, de comprotarse, etc.; en suma: de vivir; el modo en que vive cada especie animal se denomina, justamente, “nicho ecológico”; ejemplo desastroso del no respeto del nicho ecológico es cuando se quiere transformar a la vaca, hervíbora, en devoradora de proteínas: el resultado es la vaca loca + 6 botellas de aceite de oliva extravergine + 3 films en DVD de Andrei Tarkovsky: Stalker, Andrei Rubliov (Baricco confiesa que es el mejor film que vio en su vida) y La infancia de Iván + el título de propiedad que convierte a Baricco en dueño de un pie cuadrado del bosque de Glencoe Wood, en Escocia; a cambio de esa adquisición, que apunta a la conservación de un bosque secular, a Baricco se le ha asignado el título de Lord of Glencoe, que es como se lo conocerá de ahora en adelante; un cuadrado de poco más de 30 cm puede parecer muy chico, pero basta imaginar que ese pie cuadrado se prolonga hasta el centro de la Tierra, y ahí la cosa cambia + finalmente, el mejor relago de todos, el mío: un par de boleadoras; porque ningún argentino que se precie puede dejar de regalar otra cosa que boleadoras. A Baricco no pareció interesarle mucho mi regalo. Incluso pareció darle un poco de asco saber que las bolas de piedra estaban forradas con piel de testículo de toro. Pero disimuló y sonrió, como un verdadero Lord.


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