Opinión

¿Dos mundos?

En el mundo de hoy, los locos delirantes están construyendo el futuro. 20|02|18

Hace unos días pasó un evento que para mí fue increíble. Un hombre de 45 años puso un auto eléctrico descapotable rumbo a Marte. Sí, Elon Musk, el creador de Tesla y SpaceX, mandó su propio Tesla rojo en un súper cohete al espacio, donde orbitará alrededor del sol hasta eventualmente llegar cerca de Marte. Al volante del convertible va un maniquí vestido de astronauta.

Pero lo más increíble es que la verdadera historia no es el auto, ni el maniquí, ni la audacia de combinarlo todo, sino que SpaceX logró que dos de los tres cohetes que llevaron al auto no se destruyeran al desprenderse, sino que aterrizaran sobre dos barcazas en el Océano Atlántico. Esto significa que llevar al espacio no sólo satélites sino otras cargas más pesadas va a ser infinitamente más barato porque los cohetes se pueden reutilizar. Antes despegaban y se destruían. Musk empezó demostrando que podía traer de vuelta cohetes que llevaran cargas más livianas; ahora sabemos que también puede traer de vuelta cohetes mucho más pesados. Y además son 10 veces más baratos que los cohetes tradicionales. De ahí, a colonizar Marte hay un pasito nomás.

Pero ¿cuánta gente sabe esto?

Vamos de vuelta, un chico que a los veinticinco años fundó PayPal y la vendió años después en más de un billón de dólares decidió irrumpir en la industria aeroespacial y fundar SpaceX queriendo llevar a un millón de personas a Marte. No lo logró todavía pero ya demostró que su sueño no es ninguna locura y, de paso, cambió la industria aeroespacial para siempre. Además, no decidió competir en un mercado simple sino nada menos que en la industria aeroespacial.

No conforme con esto fundó también Tesla, la primera fábrica de autos eléctricos que la gente puede pagar y además quiere tener. No solo son eléctricos, son los autos más cool que hay en el planeta en este momento. Y ahí otra vez entró a competir en la industria automotriz, una de las mas poderosas del planeta. Y les ganó a todos.

La semana pasada hizo carambola, no solo logró que sus cohetes aterrizaran ahorrando cientos de millones de dólares para todo el futuro de los viajes espaciales, sino que de paso hizo la mejor campaña de marketing de la historia poniendo a su Tesla descapotable en el espacio con música de David Bowie y en la pantalla del auto un mensaje elocuente: “Don’t Panic”. Simple. Lo pensó todo.

Un delirio. ¿Un delirio?

Yo me decía “este hombre está logrando todos sus sueños, y no son cosas simples, son todas ideas percibidas como delirios, pero las concreta todas. Todas. ¿Estaré yo aprovechando mi vida al máximo? ¿Estaré yendo detrás de mis sueños? ¿Tengo algún sueño así de grande?”

Mientras tanto, me crucé en el camino con algunas personas que no tenían idea de qué era un Tesla, quién era Elon Musk y tampoco les interesaba lo que había pasado. “¿Y para mí qué cambia?”, me preguntaron. Son jóvenes. Tienen 30, 40 años, y la verdad es que les va muy bien. Están en su mundo, tienen negocios, se ocupan de su familia, creen en Dios y en una evolución mucho más interior.

No les interesa llegar a Marte; les interesa otra cosa.

Pero yo te pregunto, ¿a vos te importa? ¿Pensaste alguna vez si realmente estás intentando hacer realidad tus sueños, por más delirantes que te parezcan? ¿Se te ocurrió alguna vez una de esas ideas sobre las que te dijiste, ‘me encantaría hacer esto, pero es imposible, es demasiado loco?

Pensalo. En el mundo de hoy, los locos delirantes están construyendo el futuro.

(*) CEO WeWork Latam, fundador Fen Hotels, emprendedor.

Pato Fuks (*)

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