RUMBO A 2019

Chuchi para la Victoria

El fallo de Servini podría opacar más el liderazgo de CFK y darle viento de cola electoral al oficialismo. 14|04|18

La autoría intelectual de la intervención del PJ atribuida por el peronismo a Cambiemos es una expresión de impotencia. Su estado de anarquía impedía el desplazamiento de la conducción de José Luis Gioja y Daniel Scioli, en la que nadie creía. Incluido el kirchnerismo, al que pretendió representar. Lo paradójico es que esa coincidencia se haya vuelto realidad por un fallo judicial que, si fuese promovido por el oficialismo, debería inquietar más de lo que ya lo hace.
Revelaría insatisfacción con los gobernadores justicialistas y Miguel Angel Pichetto por la demora en cumplir la promesa de opacar el liderazgo de Cristina en el Gran Buenos Aires. Condición de otros acuerdos entre el gobierno nacional y los provinciales de la oposición. Pero también para garantizar un triunfo en primera vuelta de la reelección de Macri y María Eugenia Vidal que podría entorpecer CFK, si arrastra al PJ a una alianza electoral con Unidad Ciudadana.
Es sugestivo que la intervención dispuesta por la jueza Federal María Servini fuese a 48 horas de la frustrante reunión del peronismo federal en Gualeguaychú, organizada por el jefe del bloque del PJ en el Senado. La medida del aislamiento de Pichetto fue la presencia en esa ciudad de Diego Bossio, al que sospecha de vínculos subterráneos con Cambiemos y los gobernadores del PJ. Pero también con Sergio Massa: la pata anti K que imagina Pichetto en territorio bonaerense.
Si los gobernadores resolvieron abstraerse de esa cumbre, percibida como maniobra de Pichetto para fortalecerse en la negociación con Cambiemos por los organismos de control en el Poder Judicial, resultaba predecible que eludieran pronunciarse sobre la resolución de la magistrada, conocida por el apelativo de “Chuchi”.
Y menos contra la designación de Luis Barrionuevo, al que la jueza ya había convocado para cumplir el mismo rol en la provincia de Catamarca en los años 90. Proceso que finalizó con el incendio de urnas en las elecciones generales. Más que por la capacidad de poner orden, su convocatoria parece encaminada a fortalecer el halo de aguerrido incombustible con la que ganó y conduce a los gastronómicos.

Festejo. El lunes 9 hubo discreto festejo en el domicilio de su esposa, Graciela Camaño. La jefa del bloque de Diputados del Frente Renovador (FR) creyó dadas las condiciones para el regreso de Massa al PJ sin la participación de Pichetto. El senador debió compartir también escena con ella en Gualeguaychú, cuando fracasó el plan original: rodearse de gobernadores y lanzar la precandidatura presidencial del salteño Juan Manuel Urtubey.
Camaño no contempló la incontinencia verbal de sus debilidades afectivas y políticas. Barrionuevo y Massa. En su único contacto con la prensa, su marido adelantó que convocaría a un dialogo amplio pero mencionó solo a Bossio y Massa. Horas antes de la intervención, el líder del FR dejó trascender que consultaría a un foniatra para tonificar las cuerdas vocales y fortalecer sus aspiraciones presidenciales .
Massa apeló al protocolo que aplica en situaciones difíciles: irse de viaje. Ayer hizo escala en Chicago rumbo a Canadá, donde festejará su cumpleaños el 28. Dejó la orden de insistir con la identidad del Frente Renovador. Las descalificaciones que mereció del peronismo bonaerense fueron igualadas por las dedicadas a Fernando Espinoza. Estaba en la Casa Rosada con Marcos Peña cuando se convirtió en noticia la intervención del PJ.
En la versión oficial, fue la respuesta a un pedido de audiencia con el jefe de Gabinete, al que entregó una carpeta con documentación de instituciones civiles y deportivas en aparentes dificultades por el reajuste en servicios públicos. La cordialidad del encuentro tuvo un momento de tensión cuando Espinoza derramó de forma involuntaria un vaso de agua ante el imprevisto ingreso de Macri al despacho de Peña.
Espinoza no tuvo necesidad de dar explicaciones. Nadie se las pidió en los dos encuentros del PJ del día 12: por la mañana, en San Telmo con los apoderados legales, confiados en lograr la anulación del fallo en la Cámara de Apelaciones por su aparente inconsistencia; por la tarde, Hugo Moyano recomendó no ser tan ingenuos, minutos antes del homenaje a Alberto Balestrini en La Matanza.
En las dos reuniones Espinoza se encargó de criticar la intervención y al Presidente, en un clima de desconcierto. Ese mismo día se confirmó el pedido de detención de Eduardo Fellner. El ex gobernador de Jujuy fue uno de los promotores del encuentro de Gualeguaychú. El “vienen por nosotros” enunciado por varios presidentes del PJ en San Telmo pareció cobrar otro sentido al trascender esa orden de captura.

Fallo. El optimismo de los letrados del PJ era abonado por miembros de Cambiemos. “No parece su redacción”, dejaron trascender algunos, que buscaron en la selección de palabras una disculpa por el efecto de la medida de Servini. El peronismo no lo pasó por alto. Recordaron la licencia de Martín Seguí, uno de sus secretarios y custodio de la calidad en la redacción de sus textos. “Chuchi no escribe nunca”, añadieron.
 La argumentación utilizada podría servir de bibliografía en los seminarios de la corriente Justicia Legítima. Aunque, bajo la apariencia de la crítica a la globalización enunciada por el funcionamiento de los partidos políticos, hay un dato irrefutable que obligaría a una revisión exhaustiva en la situación de todos: la crónica dificultad para cumplir con las disposiciones administrativas de sus propias cartas orgánicas.
Es lo que mantiene en vilo al PJ bonaerense, en mora con la presentación de delegados designados por el reciente Congreso normalizador. Una intervención sería una pésima noticia. Los condenaría a migrar hacia Unidad Ciudadana y negociar listas y candidaturas con Cristina en las peores condiciones.
Una hipotética experiencia similar a la de Florencio Randazzo en 2017 sería suficiente para capturar a los desencantados de Cambiemos y evitar que expresen el descontento a través del kirchnerismo. También contribuiría a que el oficialismo se imponga en primera vuelta gracias a Chuchi Servini. ¿Un recurso electoral inesperado para contribuir a la victoria? Como Massa y Espinoza, el ex ministro del Interior fue otro de los mal recordados en el PJ.


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