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Albert Uderzo, el último dios del Olimpo

Con la partida de Uderzo se fue, también, el último gran dibujante de la edad de dorada de la historieta europea. 24 de marzo, 2020

Conocí, como muchos niños de mi generación, la obra de Goscinny-Uderzo a través de las planchas de Asterix que publicaba la revista Billiken a fines de los setenta. Pero fue durante la visita a la casa de un amigo de la Primaria cuando tuve realmente consciencia del poder creador de esta obra. Este amiguito, que era hijo de un dibujante humorista, trajo del interior del plácard una caja que contenía cantidad de muñecos que representaban a los héroes de la aldea gala. Eran los famosos muñecos de la firma Plastoy. Hoy inhallables y que se comercian a precios astronómicos. Me costó relacionar esos muñecos con las dos planchas que publicaba la revista Billiken y que yo, en aquel momento, apenas recordaba. Todavía experimento la sensación de bochorno que me embargó cuando el chico me reprochó que no conociera a los personajes de la aldea de Asterix, como llamó a la serie.

Cuando pasó a buscarme mi padre para ir a mi casa, le rogué que me consiguiera como fuera uno de esos textos. Como vivíamos en el Conurbano, la tarea no fue tan sencilla y le llevó algunos meses hacerse con un álbum de Asterix. El primero de mi colección fue Asterix y la gran zanja que, curiosamente, fue el primer libro dibujado y escrito por Albert Uderzo tras la muerte prematura de ese genio irremplazable que fue René Goscinny.

Albert Uderzo, el genio que le puso cara a las ideas de Goscinny, murió hoy a los 92 años en su hogar de  Neuilly-Sur-Seine en París, Francia. Con él se fue, también, el último gran dibujante de la edad de dorada de la historieta europea. Ya no quedan monstruos bañados en oro. Los que restan, recién los están fundiendo en la fragua.

Si bien no fue su única creación, Asterix fue la obra por la que Uderzo y Goscinny alcanzarán la eternidad.

En 1959, René Goscinny, Albert Uderzo y Jean Michel Charlier fundaron la revista Pilote. Esta revista pondría en jaque el poderío de la escuela belga de historieta que, hasta aquel momento, dominaba el mercado francés con dos personajes entrañables: Tintín y Spirou. El estilo de Uderzo bebe de esa escuela, llamada de “línea clara”, donde los personajes de trazos caricaturescos contrastan con escenarios realistas, de perfectas líneas arquitectónicas. Estilo al que se aficionaría por siempre el mercado galo. La revista Pilote también fue trampolín para autores de la talla de Moebius, Enki Bilal, Jacques Tardi y hasta Robert Crumb.

A partir de 1961, comenzó a publicarse el primer álbum autónomo de Asterix y lo que siguió, ya es historia. Millones de ventas en todo el mundo, merchandising, dibujos animados y hasta parques temáticos.

La partida temprana de René Goscinny, en 1977, puso en veremos la continuidad de la serie, pero Uderzo reunió el coraje necesario para ponerse la obra sobre sus hombros y se encargó de guionizar e ilustrar la historieta. A partir de entonces, la aparición de los álbumes se dilató a un período de dos años. El primero de ellos, como dije arriba, fue Asterix y la gran zanja que servía como metáfora de las diferencias que aún arrastraba  un continente que fue devastado por la Segunda Guerra Mundial. Tal vez el gran éxito de Asterix, el galo se lo debemos a su capacidad para hablar sobre el presente desde el pasado. Y decir las cosas como se deben decir, sin solemnidades y riéndonos de nuestras falencias.

Albert Uderzo, el último dios del Olimpo

El éxito global de esta serie se explica porque reúne un humor ácido, inteligente, al tiempo que las ilustraciones de Uderzo son absolutamente maravillosas. Es difícil concebir un personaje más entrañaba que Obelix, con ese carácter eternamente infantil, su fuerza sobrehumana y su ternura inocente a la que nadie puede sugerirle que está un poco pasado de peso sin que la más obtusa de las ofensas lo domine durante horas. Los detalles en los dibujos de Uderzo son fascinantes, el perrito Idefix, que apenas cabe dentro de la mano de Obelix, las expresiones aterrorizadas de los jabalíes que huyen de la voracidad de los galos, la resignación de los legionarios romanos ante la superioridad mágica que le imbuye la poción a los pobladores de la aldea de Asterix, por lo que siempre se ligan palizas tremendas. Todo eso, sumado al detallismo maníaco del lápiz de Uderzo en los escenarios que pueblan las aventuras.

La aldea gala, protegida por la poción mágica del druida Panoramix, hace que sea el último bastión irreductible frente a la invasión romana. En esa aldea se conservan los principios revolucionarios de la Francia pos guillotina, pero, como debe ser, se conservan con todas sus contradicciones y errores. Por eso, tal vez, los personajes sean tan cercanos a todos nosotros. Tan humanos en cada detalle.

En el año 2013, Uderzo decidió ceder su creación a los jóvenes historietistas Didier Conrad (en los lápices) y Jean-Yves Ferri (en el guion), que han llevado hasta la actualidad una más que digna continuidad de la historieta, a pesar de que, por momentos, se percibe la ausencia de esa chispa mágica que sólo podían reunir los lápices de Uderzo y la pluma de Goscinny. Ya todos sabemos que Goscinny pasó su infancia en la Argentina y que la creación de Dante Quinterno fue la más probable inspiración para la confección de Asterix y Obelix. La comparación es sencilla Asterix = Patoruzú, Obelix = Upa. Lo cual no le resta ningún mérito al genio francés, simplemente nos llena de un orgullo muy grande.

El listado de los libros de Asterix, el galo alcanza hasta la fecha el número de treinta y ocho álbumes. Veinticuatro se lo debemos a René Goscinny y Albert Uderzo, diez a Uderzo y cuatro a Conrad y Ferri.

Como todas las grandes creaciones artísticas, Asterix el galo ha trascendido a sus creadores y ha tomado vuelo propio. Albert Uderzo hace tiempo que ha alcanzado la eternidad.

 

Mariano Buscaglia

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