el debate por el aborto

Claudia Piñeiro: "Creo que la gran responsable de la violencia es la Iglesia"

La escritora fue atacada en redes, luego que la contratara una prepaga para una entrevista pública con el cubano Leonardo Padura. Habla de derechos, Senado y Macri. 14|07|18

Entre tanto debate y tanta discusión; entre agresiones varias y campañas sucias; entre ese mar de palabras y argumentaciones que exceden a veces la racionalidad, Claudia Piñeiro tiene una seguridad revelada y es que, dice, el tiempo de la hipocresía respecto a la mujer llegó a su fin. “Son derechos que nos merecemos”, dice firme en relación con el aborto, un tema sobre el que viene militando desde hace varios años y que, esta semana, le hizo pasar un mal momento con una campaña que sufrió en su contra en las redes, donde se confiesa muy activa.

Sectores que se autodefinen como “pro vida” se manifestaron en contra de que la empresa de medicina prepaga OSDE realice una actividad en su auditorio en la que está previsto que ella entreviste al escritor cubano Leonardo Padura.

La charla no tendrá nada que ver con el aborto pero Piñeiro lo sabe: está metida en el barro con un tema por demás sensible. En tiempos donde no había Ni Una Menos ni se hablaba de los derechos de la mujer como se hace ahora, ella abordó el tema. “Esta es una campaña que a una lo afecta en lo personal”,dice quien desde su cuenta de Twitter ha recibido todo tipo de mensajes. “Pensar que yo te leía y admiraba, y mirá ahora...”, es el más común.

Ella, cuenta, contesta algunos mensajes, los que cree que tiene posibilidad de lograr un ida y vuelta. A los que son más violentos directamente los bloquea. Piñeiro pasa por todos los estados. Sin ir más lejos, hace unos días se le dibujó una sonrisa cuando leyó un tuit del conductor Sebastián Wainraich que decía: “Admiro la paciencia de Claudia Piñeiro”.

—¿Tenés esa paciencia?

—No me conocen, me controlo mucho (ríe). Soy sumamente sensible. Al principio lloraba, me ponía mal; ahora ya no.  

—¿Cómo analizás esta reacción de la gente?

  —Por más que lo nieguen, casi todos parten de una convicción religiosa. Por eso creo que la gran responsable de los hechos de violencia, no sólo contra mí sino contra todos los que estamos de acuerdo con la ley, es la Iglesia. Con esto que pasó se busca callar a otros que también quieren hablar. La Iglesia sabe que con determinado discurso que traslada a sus fieles, enciende una mecha.

—¿Te referís a los discursos recientes en el tedéum?

—Sí, claro. Y a lo que puede pasar en muchas capillas del país donde, si vas a misa, uno se va cuando te dan la bendición pero antes, en los avisos parroquiales, toda la gente tiene que escuchar un discurso con respecto al aborto que obedece a que salgan a parar a asesinos de bebés. Las frases mal interpretadas te llevan a la acción, y esa acción en algunos casos es violenta. La Iglesia, que, aclaro, no toda piensa igual, tiene que llamar a la paz en este momento donde se la está poniendo en riesgo.

   —¿Cómo ves el ánimo social de cara a la votación en Senadores?

—En esta segunda parte se nota más inquietud. En Diputados les habían asegurado que no salía, estaban más tranquilos.

—¿Cómo ha sido en tu círculo íntimo, con tus amigas o en la calle?

—Tengo amigas que no están de acuerdo con la ley. La mayoría de la gente que me rodea, mis hijos, todos están en la misma línea que yo. Con los que están en contra a veces evito el tema. Nadie en la calle me atacó; me saludan las chicas, me piden una foto. Me pasó sí en un chat de amigas que alguna pone un comentario negativo que te das cuenta de que lo quiso poner en privado y luego lo borró, pero ya lo había visto. Me reí y no respondí.

—¿De qué forma Ricardo Gil Lavedra, tu pareja, te apoya en este momento?

—Se ha solidarizado conmigo, pero quiero decirte una cosa: me gustaría cambiar las palabras de “apoya” o, como me decían el otro día, “acompaña” (ríe amable) porque yo, antes de conocer a Ricardo, pensaba igual sobre este tema. Voy a contar una anécdota que nuca conté. Hace seis años que estoy con él y esto habrá sido hace siete u ocho. El era diputado y en ese momento, cuando se estaba tratando de llevar el tema de la ley al recinto, lo vi en la tele debatiendo en alguna comisión. Yo soy amiga de Florencia Etcheves y ese día hizo una exposición con respecto al tema del aborto y los derechos de la mujer que las dos quedamos perdidamente enamoradas, !Y haciendo comentarios en Twitter! (ríe). Con esto te quiero decir: cada uno ya pensaba lo mismo desde antes.

—¿Cómo te parece que actúa la clase dirigente?

—Mirá, con el tipo de dirigente que tengo más reparo es con el que dice que está de acuerdo con esta ley pero no sabe si votar porque quiere ser gobernador de su provincia y tiene miedo de que después no lo voten. Me parece lamentable.

—¿Qué te parecen las posturas y argumentaciones de mujeres del Gobierno como Gabriela Michetti, Elisa Carrió o María Eugenia Vidal?

—Hay casos diferentes. Hay frases desafortunadas, me da la sensación... desafortunadas pero sinceras. Cuando le preguntaron a Michetti por el aborto en caso de violación, ella fue sincera en su respuesta, que es la de muchos que, estando en contra de esta ley, la piensan pero no la dicen. La dejó en un lugar muy perjudicial y que no comparto en lo absoluto. Los otros casos: no conozco tanto a ellas.

—Con respecto a Macri, varios celebran que haya dado el debate y otros hablan de cierto oportunismo. ¿Qué pensás vos?

—No me importa. No sé si es oportunismo o no, lo que me importa es que salga la ley porque es una cuestión de salud pública. Tenemos que ver todo. No nos olvidemos de que la ley de matrimonio igualitario tiene un antecedente en la Ciudad de Buenos Aires, cuando Macri era intendente.

—¿Querés decir que Macri está favor de la ley?

—El es un liberal, creo que respeta determinados derechos y entonces no le creo que esté en contra del aborto. Esto te lo digo como novelista. Si esto fuera una novela, mi personaje Macri dice esto porque tiene un lío bárbaro con la gente que opina cosas a su alrededor. Ahora, en el fondo, cuando va a su casa y charla con su mujer, por su vida personal, por su educación, por su familia, estoy segura de que no está en contra de la ley del aborto. Pero no lo va a decir jamás. De hecho, Macri tiene hijos grandes los cuales, no tengo dudas, están a favor de la ley. En mi novela está rodeado de gente a favor del aborto y no le queda más remedio que hacer estos movimientos por una cuestión política.

—¿Qué creés que va pasará en la votación en el Senado?

—No lo sé. Lo que si sé es que esto no tiene vuelta atrás. El Senado no va a poder rechazar la ley, a lo sumo pedir un cambio y básicamente porque la sociedad ya despenalizó el aborto. Si se la rechaza, sería aceptar que dejan el statu quo como está y eso significa que va a haber mujeres que igual se van a abortar, que van a morir o a arruinar sus cuerpos. Si la ley no sale, los responsables del aborto clandestino son los senadores que voten en contra. No tengo dudas de eso.



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