UN PAIS EN SERIO

Pizza, birra, tarifazo

Cada uno debe pagar por lo que consume, pero de luz. No a la holandesa. Más casting para intervenir el PJ. 29|04|18

Llego a la productora apurado, entro a la oficina y enchufo el cargador del celular. Me quedé sin batería hace un rato y siento como
si hubiera dejado de respirar. Empieza la carga. Respiro.
—¿Qué pasa que no me contestás los mensajes? –grita Carla, que entra a mi oficina dando un portazo–. ¡Si te digo que es importante es porque es importante!
—Disculpame, Carla, es que me quedé sin batería.
—Te están llamando de Intratables, ¿no viste mis mensajes? –insiste Carla.
—Te dije que me quedé sin batería –insisto–. Igual, tampoco me parece que sea algo tan urgente.
—¿Vos estás loco? ¡Tenés que ir! De ahí podés saltar a interventor del PJ. Mirá, si no, lo que pasó con Julio Bárbaro y Carlos Campolongo.
Entra a la oficina Moira, mi secretaria.
—Son $ 50 –dice sin saludar y me extiende la mano como reclamando que le dé la plata, mientras mira su Instagram en la pantalla de su celular.
—¿Qué cosa $ 50?
–La carga del celular –responde Moira, sin dejar de mirar su Instagram.
—Pará, pará, pará… ¿Vos me estás diciendo que me vas a cobrar por usar la electricidad?
—¡Muy bien! –dice Carla–. Parecés Fantino preguntando así. De esa manera ya tenés allanado el camino para ser el próximo interventor del PJ.
—Por supuesto que te voy a cobrar –insiste Moira–. ¿O te pensás que porque sos el jefe tenés privilegios?
—No, privilegios no. Pero te recuerdo que soy yo el que paga la luz.
—Acá no hay excusas –sigue Moira–. Tu contador dijo que todos teníamos que pagar para usar la luz para cuestiones personales. Y me pidió que les cobrara a todo el mundo. Inclusive a vos.
—Es mejor que pagues –sugiere Carla–. No te digo que para ser interventor del PJ tengas que tener todos los papeles en regla, pero  yo te aconsejaría que evites problemas.
Bastante disgustado y maldiciendo, saco la billetera y le entrego a Moira un billete de $ 50.
—¡Pero con esto puedo llegar al 100% de carga, eh! –advierto.
—Ningún problema –dice Carla–. Que las cosas queden claras.
—Por supuesto –digo–. Hay cosas que precisan un blanqueo.
–¡No hables de blanqueo! –me advierte Moira.
—No, dejá, no hay problema –responde Carla–. Total, la Oficina Anticorrupcion dijo que no hay problema con el blanqueo de Nicolás Dujovne. Así que no creo que te vayan a hacer problemas a vos.
Acá el único problema lo vas a tener si hiciste negocios con Cristóbal López. ¿Y vos hiciste algún negocio?
—No, jamás.
—Igual te vendría bien ir con Cristóbal –agrega Moira, que sigue poniendo likes en Instagram.
—¿Vos querés que yo vaya preso?
—No, lo que quiero es que hagas un poco de ejercicio. Entrar y salir de la cárcel todo el tiempo te mantendría en forma.
—Lo que vos necesitás es una buena estrategia de comunicación –agrega Carla–. Algún logo, un personaje que te identifique. Como los antiabortistas, que hicieron a Tipito.
—¿A quién? –pregunto.
—Tipito, el antiabortista, el personaje más ridículo que dieron los dibujos animados después de Fleco y Male –explica Moira.
—Eso porque Juanse no es un dibujo animado –dice Carla.
—Es verdad, por ahora solo es un dibujo –agrega Moira.
—Ustedes digan lo que quieran, pero yo prefiero vivir en este país, con todos los problemas que puede haber, y no en un narco-estado, como Holanda –digo.
—En eso tenés razón –admite Carla–. Y tiene razón Patricia Bullrich cuando denuncia a Holanda como “narco-estado”. Debe ser muy
difícil vivir en un país que no clasificó para el Mundial.
—¡Y que encima tiene una reina argentina! –exclama Moira–. ¡Un desastre!
—Eso les pasa porque están totalmente narcotizados de tanta droga –sigue Carla–. ¿O por qué te creés que Van Gogh se cortó la oreja? ¡Porque vivía totalmente drogado en un narco-estado!
—Si sos un narco-estado, con toda tu población drogada, es lógico que no clasifiques para el Mundial –dice Moira–. Podés tener igualdad social, inclusión, un alto nivel de vida, buena salud, educación, justicia y seguridad, pero si estás tan drogado todo eso no sirve absolutamente de nada.
—Me imagino que Italia y Chile también son narco-estados, ¿no? –pregunta Carla–. Y que por eso no van a jugar el Mundial.
—¡Seguro! –dice Moira.
—Chicas, ¿ustedes están seguras de lo que están diciendo?
—Por supuesto –dice Moira–. Acá tendremos corrupción, tarifazos, inflación, aprietes, servicios descontrolados, fracking contaminante, soja contaminante, destrucción de recursos naturales y algunos detalles más. Pero en un narco-estado como Holanda, las cosas van mucho peor.
—Disfrutá de éste careta-estado divino en el que vivís –concluye Carla–. Yo sé lo que te digo.

 



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