POLITICA
escenario complejo

FMI - tarifas: Macri ya admite el alto costo que deberá pagar

En la Rosada buscan atenuar consecuencias para el proyecto 2019. Alerta por mayores recortes en obra pública y créditos.

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Llamado. En medio de la crisis, desde el oficialismo convocan a un timbreo para el sábado próximo. | instagram

Aunque no lo verbalizará públicamente, el presidente Mauricio Macri admite en privado que entre el acuerdo con el FMI y el probable veto al freno en el alza de tarifas que se aprobará en el Senado pagará un alto “costo político” en el electorado.
Si bien, a falta de un contricante de peso, su proyecto reeleccionista no está en discusión, el oficialismo decidió volver a apelar a la militancia y el sábado próximo comenzó a convocar a macristas, radicales y “lilitos” para un nuevo timbreo en todo el país.

Sin Jaime Duran Barba, quien viaja a México en estas horas para trabajar en el proceso electoral de ese país, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, serán dos de los convocantes. Esta vez podría participar, por primera vez en el año, el Presidente en alguna localidad del interior.

El nuevo timbreo se dará en un marco muy complejo para el Gobierno. Es que el regreso al Fondo Monetario Internacional, si bien el jefe de Estado les dice a sus interlocutores que era necesario, por la pésima imagen del organismo (tres de cada cuatro votantes la rechazan) colaborará para que se pronuncie la caída en las encuestas tanto de Macri como del Gobierno. Caída que, incluso, podría acentuarse más aún si finalmente el Senado aprueba, con los votos del PJ, el proyecto que ya tiene media sanción de Diputados para frenar el alza de tarifas. En Casa Rosada afirman que, en este caso, el Presidente “ya pagó el costo de haber aumentado tarifas”. De todas formas, los vaivenes económicos, además, impactarán de lleno en dos de las políticas que permitieron sostener el “modelo M”.

En primer lugar, las obras públicas. Si bien, por ahora, solo se anunció un recorte de $ 30 mil millones (un sexto del total), si el FMI reclamara un mayor ajuste fiscal, las obras podrían ser el primer destino. La construcción, uno de los motores del crecimiento económico, podría ser la primera dañada. Acaso por ello en estos días Jorge Triaca, el ministro de Trabajo, se encargó de calmar a Gerardo Martínez, de la Uocra, ante su temor de perder fuentes de trabajo.

En segundo lugar, la política de créditos hipotecarios, un caballito de batalla del Gobierno. La suba de tasas de interés para contener el dólar y el encarecimiento de las propiedades complicaron el mercado inmobiliario en las últimas semanas.
Ante este contexto, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, continuará la ronda de reuniones de gobernadores con Macri. En las primeras charlas, realizadas el jueves, sorprendió el tucumano Juan Manzur, quien no vino solo: lo acompañó por los despachos de Casa Rosada el rabino Salo Nussbaum, de la comunidad judía Kehila de Tucumán. Espiritualidad y también ayuda económica se mezclaron rápidamente en las charlas. Como sea, el Gobierno pretende que los mandatarios provinciales depongan sus armas, al menos, hasta que la crisis muestre signos de calma.

Acaso por ello, en un sector de la Casa Rosada comenzaron a deslizar que, en algún momento, Macri buscará una renovación, una dosis de aire fresco, a su golpeado gabinete económico. No hay fechas ni nombres aún. El jefe de Estado no suele realizar cambios en medio de una crisis, pero los pedidos no solo llegan desde la UCR, también desde el seno mismo del macrismo.
De esto hablaron también a comienzos de esta semana Peña con el titular de la UCR y gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, en una cena que incluyó a Frigerio. La comida, en un coqueto restaurante porteño, fue interrumpida abruptamente por una persona que se acercó a saludar para felicitarlos. La sonrisa fue disimulándose. Era un familiar lejano del jefe de Gabinete, de los más de ochenta que tiene en su frondoso árbol genealógico.