POLITICA
Marcha 21F

Cinco claves para saber si la apuesta moyanista será un éxito o un fracaso

La concurrencia, el orden y la sintonía de los dirigentes serán el termómetro de la gran apuesta del Camionero

Camioneros se congregan en las afueras del ministerio de Trabajo.
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El primer dato para definir si Hugo Moyano puede cantar victoria será el volúmen de la concurrencia. Cuando se lanzó la iniciativa, en el entorno del líder camionero se animaban a hablar de medio millón de manifestantes. Tras las bajas entre los secretarios de la CGT, las estimaciones fueron ajustadas y se comenzó a hablar de entre 300 y 350 mil concurrentes. La elección de la 9 de Julio, una arteria que deja en evidencia el volúmen de la concurrencia, impone el desafío de poblar la avenida porteña entre las avenidas San Juan y Belgrano, dónde estará el palco de Camioneros.

Si la concurrencia efectivamente es masiva, la organización pasará a ser el segundo dato fundamental para definir si fue o no una medida exitosa. Quién se precia de ser el principal referente del movimiento obrero organizado debe demostrar que puede garantizar el orden y la ausencia de incidentes durante la marcha. Hay dos antecedentes que pesan, la invasión del palco tras el acto organizado por la CGT frente al Ministerio de Producción, el 7 de marzo de 2017, y la pelea entre referentes de Camioneros antes de la protesta de la central en Plaza de Mayo, el 22 de agosto último. En los dos casos, la seguridad estaba a cargo del sindicato que lidera Moyano.

En las últimas semanas, el ex secretario de la CGT Azopardo y sus aliados salieron a ventilar el riesgo de posibles infiltrados. Pero, más allá de las declaraciones, esta semana hubo una reunión con autoridades de la ciudad donde se acordaron pautas para evitar posibles choques. También hubo varios encuentros con los sectores que adhieren a la movilización para evitar roces entre las organizaciones que se movilizarán y entre los manifestantes y las autoridades.

El tercer dato importante para evaluar la fuerte apuesta moyanista es la presencia de organizaciones de base y seccionales de gremios que no adhirieron a la iniciativa. Moyano no pudo lograr la adhesión de los principales gremios de la Comisión Directiva CGT. Perdió, incluso, el aval de Luis Barrionuevo, quien hace un mes avaló un duro documento que marcó el camino hacia la protesta.

Pero su hijo, Pablo Moyano, viene hace ya más de un año trabajando políticamente con las seccionales del interior. Por eso apuestan a que participen seccionales de gremios estratégicos como la UOM y Luz y Fuerza. La acción de protesta contra el Gobierno también se metió en la grieta de las CTA, porque uno de los gremios más importante de la central hoy dividida, ATE, no adhiere a nivel nacional pero la seccional capital dará el presente.

La relación con los aliados en el palco es el cuarto dato a tomar en cuenta. Kirchneristas, las organizaciones sociales, cegetistas clásicos y dirigentes de las CTA participaron de la organización y expresaron su apoyo en un plenario en Camioneros. Hoy deberán mostrar si existe una sintonía que va más allá de la coyuntura, a pesar de que cargan con históricas rivalidades y querellas aún irresueltas. Los discursos serán el quinto dato clave. Ofrecerán un termómetro para evaluar si la acción callejera de protesta tiene alguna perspectiva de continuidad política. Todos están de acuerdo en su oposición al Gobierno, pero las palabras que se pronuncien en el estrado mostrarán si se articula un discurso coherente o simplemente se escenifica una unidad en el espanto.