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Pinedo sobre CFK: "Hay que ver cuáles son los fundamentos para pedir el desafuero"

Semanas atrás, el presidente provisional del Senado se había referido a la posibilidad de que algún juez pida la destitución como senadora.

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Federico Pinedo. | Facundo Iglesias

Semanas atrás, Jorge Fontevecchia entrevistó al senador Federico Pinedo, en el marco de la asunción de Cristina Kirchner como senadora. Éste fue el diálogo respecto de la causas judiciales que pesan en su contra y la posiblidad de desafuero.

—Decía que ahora su tarea ahora es generar acuerdos en el Senado para poder sacar las leyes que la Argentina necesita. En ese contexto, ¿Cómo cree que podría alterar su trabajo la presencia de Cristina Kirchner como senadora?

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—Nunca fui legislador con Cristina Kirchner, así que no la conozco como colega. El Senado tiene una serie de costumbres de respeto y de construcción, basadas en el respeto, y como ella fue senadora mucho tiempo, me parece que debe entender eso y funcionar en ese contexto. Al menos yo aspiro a que funcione en ese contexto. Supongo que podrá hacerlo.

—También estuvo en Diputados. ¿Cuál es la diferencia entre las dos Cámaras? No me refiero a lo formal sino a lo cultural.

—En la Diputados hay que destacarse por la pelea. En el senado hay que ser bueno en el respeto para construir, así que son dos ámbitos bastante diferentes. Eso es lo que yo percibí. Estuve 12 años peleando en Diputados y solo dos construyendo en el Senado.

—¿Allí entabló una relación con Pichetto?

—Pichetto es un hombre de Estado, un político clásico. Nunca lo vi tomar decisiones políticas que no consideren el interés argentino. Según su criterio, por cierto. Algunas veces, cuando su partido tomó una oposición algo irracional, él simplemente informó: “Mi partido tomó esta decisión, es lo que vamos a hacer”, todos saben a qué atenerse.

—¿Piensa igual respecto a que hay que mantener la historia del Senado respecto de que solo se desafuera a uno de sus integrantes con fallo y sentencia firme?

—Sí. Los fueros tiene un fundamento valioso: evitar que las mayorías puedan sacar a un opositor solo por ser opositor, y así dejar sin representación al pueblo que lo votó. Sino sería muy fácil ajustarse a la mayoría: se echa del Parlamento a las minorías y se acabó. Pero eso tiene también una lectura perversa: si yo cometí un delito no puedo pretender que las instituciones me amparen y en no sufrir las consecuencias de haberlo cometido. Creo que claramente hay que ir por lo primero, y no por lo segundo. Si alguien cometió un delito la que lo tiene que decir es la Justicia. En este sentido, lo que dice Pichetto, la doctrina de que hasta que no haya condena firme no hay desafuero, es lo que corresponde. Porque es la justicia la que va a decir “Este tipo cometió el delito, o no lo cometió”. Hay excepciones, claro: si viene un señor, le clava un cuchillo a su mamá, lo vieron todos y aún no tiene sentencia, sus colegas pueden decir: “No, éste señor no honra las instituciones que integra”. En general tiene razón Pichetto. En particular hay que ver cada caso en concreto, cuál es la situación particular.

—En el caso de Cristina Kirchner, ¿Cree que se seguirá la doctrina que defiende Pichetto?

—En el caso de Cristina Kirchner pienso que los que tienen que pedir un desafuero son los jueces. Ningún juez pidió un desafuero, así que Cristina Kirchner está para asumir. Después, si asume y un juez lo pide, lo que hay que ver es cuáles son sus fundamentos que tiene para pedirlo, qué es lo que tuvo en cuenta.

—Pero ¿Usted coincide? ¿Va a votar en la misma línea que Pichetto respecto de que ningún senador puede ser desaforado sin condena definitiva?

—Creo que es una línea correcta, salvo que se vea de manera muy evidente.

—In fraganti. Un senador que mató a otro senador.

—No, me refiero a que haya un hecho delictivo inaceptable. En definitiva es un juicio político, no es un juicio jurídico. Tiene que ser muy evidente para pasar por encima a la voluntad del pueblo, eso es lo que quiero decir.

—¿La ve a Cristina como senadora opositora, sumando algunos de los senadores que hoy tiene Pichetto y dificultándole la aprobación de las leyes?

—Cristina ha tenido una actitud histórica de confrontación con el Partido Justicialista y ha tenido una actitud personal de rodearse de gente que venía del anti peronismo por izquierda. Se me ocurre que ella debe buscar coherencia en eso, y se me ocurre también que los justicialistas que responden a la línea política de los gobernadores y de la CGT tratarán de mantener coherencia como justicialistas. Yo lo veo así.

—¿Es optimista respecto de la aprobación de las leyes que tiene como objetivo en los próximos meses?

—Soy optimista, pese a que el presidente nos pone desafíos muy altos, muy duros. Tenemos por delante transformaciones muy profundas para que el país sea más productivo, para que haya más empleo. Hay un montón de leyes que hacer para generar más trabajo, y un montón de leyes que hay que hacer para bajar los costos argentinos y aumentar la confiabilidad, la previsibilidad. Y lo estamos haciendo todo de un golpe. Reforma impositiva, laboral, fiscal, reforma federal, reforma de gastos. Es mucho para hacerlo en pocos días, pero estamos enfocados para hacerlo de aquí a fin de año.

—¿Cuál es su pronóstico respecto de esto que menciona? ¿Lograrán aprobarlas?

—Lo vamos a aprobar con modificaciones. Habrá aportes del peronismo serio, de los gobernadores, de la CGT. Tenemos que trabajar con ellos para que lo que salga tenga consenso mayoritario.

—¿Esas modificaciones le parecen sustanciales?

—Algunas serán sustanciales. En los impuestos: si no le cobran un impuesto a alguien, para ese alguien será sustancial.

—¿Cree que el grado de incorporación al que aspira el peronismo para que las leyes sean aprobadas, cambiará su esencia?

—El otro día participé de la reunión que hubo entre el ministro de Trabajo Triaca y el vicejefe de gabinete Mario Quintana con la CGT. Y lo que ahí se dijo es: “Estamos de acuerdo con que la Argentina tiene que ser más competitiva, más productiva, tiene que generar más trabajo y capacitación, para que los trabajadores tengan mejor calidad de trabajo”. Sobre esos objetivos tiene que haber acuerdo total. Todo lo que esté en contra de algunos objetivos habrá que sacarlo, y lo que esté a favor, ponerlo. Así se va a llegar a un lugar importante para la Argentina. Tal vez no sea exactamente lo que imaginó algún miembro del Poder Ejecutivo, pero va a ser sustancial.

—Cristina siempre dijo que usted le parecía un caballero, siempre habla muy bien de Federico Pinedo.

—Agradezco eso, sí.

—¿A qué atribuís que lo distinga del resto de los dirigentes importantes?

—No lo sé. Tal vez porque no hago agresiones personales. He tenido un trato respetuoso con ella, cuando era presidenta. No la vi muchas veces, pero sí varias veces y tuvimos conversaciones muy constructivas.

—Hoy en retrospectiva, ¿Tenía lógica hacer que Cristina Kirchner no le entregara la banda a presidencial a Macri? ¿No hubiese sido mejor aceptar a que se hiciera en el Congreso?

—No, a mí me parece que hay que respetar a las instituciones, las instituciones son más importantes que las personas. Lo que garantiza el largo plazo son las instituciones y no hay nadie que esté por encima de la República, así que no, para nada.

—No está determinado en la Constitución dónde se entrega la banda.

—Pero el Presidente de la Nación que acababa de votar el pueblo decía: “Voy a jurar de acuerdo a las normas tradicionales de la Argentina”. Punto. Hay que respetarlo, lo acaba de votar el pueblo. El presidente que se va, se va, no fue votado.

—Se venía haciendo de otra manera. ¿No es verdad?

—No. Ella lo había hecho de otra manera, pero los argentinos no. Ella lo hacía de otra manera porque se veía más legisladora, por eso prefería el Congreso. Pero creo que Cristina debía respetar al presidente electo por el pueblo.

—¿Qué cambiaba si finalmente lo terminaban haciendo en el Congreso? ¿No hubiera sido un gesto de continuidad hacia el afuera?

—No. Cambiaba que los kirchneristas creían que ellos iban a seguir gobernando desde la oposición, que podían hacer lo que querían, que no importaba pasar por encima a las instituciones. Lo que importaba era que iban a hacer lo que querían, y así destruyeron a la Argentina. Entonces, se les dijo: “No lo vamos a permitir, esto va a cambiar”. Punto. Fue una decisión política. No van a pasar por encima al presidente y a las instituciones. ¿Ustedes quiénes son? ¿Los kirchneristas? Pónganse en la fila de los argentinos y vamos a laburar, pero no son los dueños de la Argentina, o por lo menos no lo son más. Acá el pueblo votó a otra gente y listo, ya está. Un gesto de poder.

—¿Si actuaban de otra manera y cedían hubieran tenido más fuerza los kirchneristas?

—Hubieran seguido con esa actitud de llevarse todo por delante, de dificultar su salida del poder, algo que había que hacer. El kirchnerismo había dejado un avión apuntando a la tierra a mil kilómetros de velocidad y había que moverlo de allí, había que generar poder, confianza, credibilidad. Y eso se hizo, creo que para el bien de todos.

Leé la entrevista completa de Jorge Fontevecchia acá.

#PeriodismoPuro es un nuevo formato de entrevistas exclusivas con el toque distintivo de Perfil. Mano a mano con las figuras políticas que marcan el rumbo de la actualidad argentina, Fontevecchia llega a fondo, desmenuzando argumentos y logrando exponer cómo piensan los mayores actores del plano del poder. Todas las semanas en perfil.com/PeriodismoPuro