EL IMPACTO DE LA CORRIDA CAMBIARIA

Por el ajuste fiscal y la inflación, la recesión podría durar hasta un año

Algunos analistas creen que a fin de año comienza la reactivación, pero otros alertan que recién hacia el segundo trimestre de 2019 se revertiría la retracción. Posibles motores. 7|07|18

La economía atraviesa desde el segundo trimestre una fase recesiva golpeada por la sequía, la devaluación, la aceleración inflacionaria, y tasas al 40% que restringieron el crédito, según la visión de todos los economistas. La incógnita ahora es cuánto se extenderá. Los analistas más optimistas consultados por PERFIL avizoran solo dos trimestres, pero los más pesimistas vislumbran que se prolongará hasta los primeros tres meses de 2019, sumando así casi un año de variaciones negativas.

La discrepancia reside en que unos creen que en el último trimestre de 2018 puede haber una leve recuperación impulsada por la cosecha de trigo,y condicionada a lograr estabilizar el mercado cambiario. Los escépticos, alegan que el Gobierno “tiene las manos atadas” por el acuerdo con el FMI para aplicar políticas fiscales expansivas o herramientas monetarias para revertir la situación. Con el salto del dólar en la última semana de junio –de $ 27,6 a $ 29,5– la consultora Ecolatina recortó en estos días la previsión de crecimiento de 2018 de 0,8% a 0,5%, y en Ferreres pasaron de un escenario positivo a una caída de 1%. En Analytica prevén un descenso de 0,8%, en Eco Go retracción de 0,5%, y para Elypsis será 0%.

El economista Miguel Ángel Broda alertó en un informe que la recesión se extendería “tres o cuatro trimestres” (con una contracción acumulada de 4,5%) y “solo sería más suave que la de 2009” cuando también afectó una gran sequía, en medio de una crisis global, y el conflicto entre el campo y el gobierno kichnerista, cuando la economía se desplomó 10,2%. Recordó que la recesión de 2012 duró dos trimestres (con contracción acumulada de 4,5%) impactada por el cepo cambiario, mientras en 2016 duró tres trimestres, y en 2014 cuatro trimestres con caídas de 3,4% y 3,9%, respectivamente.

Para las consultoras privadas, la inflación de junio alcanzó el 4%

Pronósticos. El economista Agustín D’Attellis prevé “caídas en el segundo, tercer y cuarto trimestre”. “Proyectar para más adelante es difícil porque dependerá de las decisiones que tome el Gobierno, si insiste con política de ajuste, la recesión se va a extender”, añade. El ex viceministro de Economía, Emmanuel Alvarez Agis,  graficó que “esta crisis es una L, porque se cae en el segundo, tercero, y cuarto trimestre de 2018, y en el primer trimestre de 2019 se frenaría, y tocaría un piso (0%), luego hay un estancamiento, no veo recuperación en 2019 por el ajuste fiscal agresivo comprometido al FMI”.

Fausto Spotorno (Ferreres) vaticina retracciones interanuales del segundo trimestre de 2018 hasta el primer trimestre de 2019 (de 2,2%; 2,6%, 2,2% y 0,7%, respectivamente), y sostiene que “realmente no se va a ver crecimiento hasta el segundo trimestre de 2019 empujado por el campo”. El mismo lapso recesivo identifica Rodrigo Álvarez (Analytica) con descensos de 3,4%, 1,3%, 0,5% y 0,5. En cambio, Lorenzo Sigaut Gravina (Ecolatina) prevé “dos trimestres seguros” de bajas interanuales (2,8%y 0,7%)y un repunte en el cuarto de 0,2% pero aclaró que “dependerá de que haya estabilidad cambiaria y bajen las tasas; la recuperación probablemente sea en el primer trimestre de 2019, si hay buen clima y buena cosecha, y eso tracciona a otras actividades conexas”. Similar panorama planteó Federico Furiase (Eco Go) con mermas desestacionalizadas en el segundo y tercer trimestre de 3,2%y 1,1% y “un escenario de estabilización (0%) en el cuarto, aunque no hay ninguna certeza”. Gabriel Zelpo (Elypsis) también calculó dos trimestres seguidos de caída interanual pero ve una recuperación de 0,4% en el último del año “por el efecto positivo de las obras financiadas por los Programas de Propiedad Participada en la construcción y la campaña de trigo”.

Manos atadas. Al comparar con las recesiones anteriores, Broda contrastó que ahora “la economía enfrenta una tormenta perfecta: la política fiscal será contractiva, la monetaria tendrá sesgo restrictivo, y la masa salarial caerá por la caída del salario y la retra-cción del empleo”. D’Attellis juzgó que “lo más grave de esta recesión es que el Gobierno ya agotó los instrumentos; la de 2014 se revirtió con políticas contracíclicas, en 2016 se apostó al crédito con los préstamos UVA que dinamizó a la construcción. En cambio, hoy el país no tiene financiamiento externo, agotó la instancia del FMI, y esa plata no alcanza para frenar al dólar por los desequilibrios que tiene la economía, no hay margen para estimular el consumo porque hay estrangulamiento del crédito, están muy al límite para poder revertirla”.

Efecto FMI. Gravina advirtió que el Gobierno “tiene las manos atadas, el acuerdo con el FMI inhabilita para una política fiscal expansiva, a diferencia de 2009 que aumentó un poco el déficit, o 2016 que usó el crédito para reactivar”. Furiase coincidió que “se quedó sin grados de libertad para hacer política fiscal anticíclica”, y evaluó que en esta recesión “otro ingrediente complicado es que hay salida de capitales, mientras que en 2016 Argentina aún era atractiva financieramente”.

En cambio, Zelpo destacó que hay factores que ayudan a superar la situación “como la demanda de Brasil, las exportaciones están creciendo al 20%, la pesca y otras producciones regionales están produciendo muy bien, y la producción de petróleo empieza a reactivar vía Vaca Muerta”.

Menos créditos, salvo por el Mundial

La mayoría de las líneas de financiamiento desaceleró en junio su tasa de crecimiento frente a mayo, según el Informe Monetario del Banco Central.

La excepción fue la financiación mediante tarjetas de crédito, alentado por los mayores gastos en electrodomésticos que suele observarse cuando hay mundial de fútbol. Los préstamos hipotecarios acusaron el impacto de la devaluación y desaceleraron su tasa de crecimiento real desestacionalizado a 3,3% mensual.

Pese a turbulencia financiera, los depósitos en pesos exhibieron en junio una suba de 1,5% frente a mayo, de acuerdo con los datos oficiales. Los depósitos en pesos del sector privado registraron un crecimiento de 1,9% mensual. “Si bien los depósitos a plazo fijo mantuvieron su saldo promedio mensual, a lo largo del mes presentaron una trayectoria decreciente que se revirtió durante la última semana de junio”, señaló.

La caída estuvo explicada por el comportamiento de las colocaciones minoristas, dado que los depósitos de más de $1 millón mantuvieron su saldo estable. Por su parte, los depósitos del sector público aumentaron 0,6%.

 


MIRTA FERNANDEZ

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