Dueño de Consultatio

Eduardo Costantini: "Pecamos de ingenuidad, no era consistente el plan"

Para el empresario, fue "exagerada" la desregulación del flujo de capitales. "Gastamos la que no tenemos", dice. 7|07|18

Eduardo Costantini es uno de los principales inversores argentinos, con una carrera acertando en las finanzas y el real estate desde su empresa Consultatio. Tiene 71 años y una fortuna de más de US$ 1.000 millones, y a lo largo del gobierno de Cambiemos siempre creyó que el gradualismo inicial podía andar. De hecho, hasta empezó a participar de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), aun cuando los ámbitos gremiales empresarios nunca fueron lo suyo. Pero sentía que podía apoyar el rumbo. Sin embargo, la crisis financiera del último bimestre le expuso que estaba tan equivocado tanto él como sus pares en el mercado o el propio gobierno. “Pecamos de ingenuidad”, resume.

—El equipo económico se centra en “recuperar la confianza de los mercados”. ¿Tiene sentido?

—La intención del Gobierno es más que apropiada. En la crisis, si el dólar aumenta todos los días, directamente se complica todo el panorama económico, político y social. La devaluación en la Argentina tiene un impacto gigante. Como intención, urgencia y prioridad está bien. Pasamos una crisis muy fuerte, muy intensa, repentina y virulenta. Como toda crisis, pero esta particularmente. En un sistema que estaba muy dependiente del financiamiento. Pecamos de ingenuidad y gastamos lo que no teníamos. Todos se fueron al Mundial. Parecemos Suiza pero estamos viviendo de prestado.

—¿El Gobierno se pasó de largo con la desregulación de los flujos de capitales?

—Fue demasiado exagerado haber permitido que el extranjero compre Lebac, que se puedan liquidar exportaciones cuando quieras. Era como pensar que siempre iba haber financiación. Ahora todo el foco está puesto en contener la escapada del dólar. Eso tiene efectos colaterales. Así, las tasas de las Lebac en el secundario están en el 60%. Calculá la actividad donde queda con semejante astringencia monetaria. Así como el Gobierno pecó de ingenuidad, también el mercado creyó en la estrategia argentina y esa estrategia falló. Y es claro ahora que no era consistente el plan. Yo mismo creí que podría cerrar. Hay una desilusión en forma virulenta. Hay pérdidas en valuaciones de empresas, en bonos argentinos y en la economía real. Fue una tormenta que tiene consecuencias patrimoniales.

—¿Qué etapa empieza?

—Lo que viene va a ser difícil porque hay un llamado de la realidad, sin contar con la financiación que teníamos. Por eso el Gobierno recurrió al FMI, porque el mercado no hacía sostenible la continuidad de este programa, aun retocado. Ahora, sin esos recursos parcialmente el costo del dinero va a ser mayor y más escaso. Y vas a un achique sustancial del déficit fiscal y a un dólar mucho más caro o sobrevaluado para contener el déficit del turismo, la balanza comercial o el ahorro.

—¿Todavía más alto, o como está ahora?

—Como ahora o más debería estar. Los argentinos con esta administración atesoraron 42 mil millones de dólares, más lo que gastaron en turismo. Es algo que la Argentina no puede pagar. No podés tener un dólar bajo, sino un dólar caro.

—La consecuencia es que se hunde el salario.

—Es un hecho, no es que yo lo quiera. Es una realidad. El ajuste lo hizo el mercado. No estaba la voluntad política ni el deseo de nosotros los argentinos de hacerlo. El exceso de gasto te da que no podés bajar la inflación. Cuando el Gobierno pensó que venía al 1,5% mensual fue al 2,5%. Y el dólar, lo mismo. Cuando el dólar pasó de 17 a 20, se reacomodó parcialmente, todo empezó a tambalear.

—¿La corrida fuerte terminó o solo está en pausa?

—Estamos en tránsito pero no sé hacia dónde. Empieza a jugar la variable política. Si hay una cohesión política y hubiese una aprobación razonable de presupuesto del año que viene, todo eso ayudaría a que se pudiese administrar una política de ingresos. Porque a partir de la devaluación empiezan a desajustarse precios que necesitaban un equilibrio: naftas, tarifas, sueldos.

—¿Qué le dice a un inversor del exterior?

—Te hablé de las inconsistencias del programa per sé. Pero afuera se dio todo en contra: perdimos gran parte de la cosecha de soja; hay guerra tarifaria de EE.UU. con China; hubo una suba de la tasa de interés a principios de año, aunque ahora retrocedió abajo de 3% de nuevo; hay una mayor fortaleza del dólar. Dentro de ese mundo la Argentina agrega todas las inconsistencias que decíamos antes. Y como en la Argentina había un optimismo exagerado de argentinos y extranjeros, cuando se ven inconsistencias, es como un elástico, va de un extremo al otro. Siempre el inversor extranjero es ciclotímico, salen en masa. No es nuevo que el inversor extranjero sea tan ciclotímico. Y encima gatillado por factores externos.

—¿Si es ciclotímico para qué ir a convencerlo otra vez?

—El inversor va a decir “vos fallaste, hiciste una propuesta inconsistente”. Ahora va a pedir que pongas en caja la economía.

—Pero en cuanto el Gobierno ajuste el gasto van a venir los cuestionamientos por la gobernabilidad.

—Por eso lo político toma más relevancia que hace seis meses. Por eso si se aprueba un presupuesto, van a ver gobernabilidad, y si Cambiemos no gana, vendrá un ala más moderada y se verá. Si no se aprueba nada y sigue el presupuesto de este año y la inflación es mayor, habrá más incertidumbre.

—¿Pensó que en economía le iba a ir mejor a Macri?

—Yo en todas mis declaraciones he dicho que el camino elegido tenía riesgos porque era angosto y sinuoso, pero siempre estuvo la posibilidad de que se diera bien. Eso ya no está. Hay que ser muy realista, hay que adecuarse a lo que hay. Y todos los argentinos tenemos que tomar nota. Si no, todos seguimos gastando.

 

“El crédito hipotecario se ve muy amenazado”

Eduardo Costantini conoce de primera mano tanto el mundo del arte como el de los inmuebles. Creó el Museo de Arte Latinoamericano (Malba) y le donó a esa fundación su colección de arte en 2001. Y toda su fortuna la hizo como inversor inmobiliario.

—¿Cómo está el ladrillo tras la devaluación?

—En lo que va del año el gran ganador fue el dólar. No cabe la menor duda. Depende de acá en adelante para ver cómo se defiende la propiedad frente al dólar. Lo que ha ocurrido a veces es que cuando el dólar se encarece mucho, baja el costo de construcción, entonces como desarrollador vemos más casas que empiezan a construirse en nuestros terrenos o gente que compra un terreno para construir. Pero también tiene que haber un cierto ambiente de confianza para esas decisiones o terminás solamente con un mercado donde el inversor desaparece y solo se mueve por necesidad. El crédito hipotecario incipiente se ve muy amenazado con este dólar o con este nivel de tasas.



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