Opinión

Polémica en el VAR

Quizás ahora Mascherano pueda dirigir el equipo, ya sin la presión de tener que jugar. 30|06|18

Es increíble la influencia de Gerardo Sofovich en los formatos de los programas periodísticos que cubrieron este Mundial que terminó para Argentina con una goleada en contra. La mayoría de las ideas de “la producción” consistió en mandar mucha gente a Rusia –por lo que hacían, era lo mismo que estuvieran acá– y charlaran, gritaran, se intentaran pelear y a veces largaran un largo soliloquio todos a la vez que podría estar tranquilamente en una película vanguardista de Johnas Mekas. Creo que uno de los momentos cumbres de estas muchas remakes de Polémica en el Bar fue cuando –después de perder la Argentina contra Croacia– los periodistas de uno de estos programas se levantaron solemnes e hicieron un minuto de silencio. Mucha gente se indignó. A mí me pareció genial. ¿Se acuerdan en qué consistía Polémica en el Bar? En una mesa, diferentes actores que de alguna manera encarnaban a cierto tipo de argentino, discutían temas que llevaban a un momento catártico en el que los participantes se agarraban a las piñas. En uno de estos programas, la tensión entre Diego Latorre y Oscar Ruggeri, era evidente: son dos maneras opuestas de mirar el fútbol. Tanto cuando tenían que transmitir el partido en directo como cuando se sumaban a la mesa de reflexión donde también se agregaba Sebastián Vignolo y Enrique Macaya Márquez. Latorre es un observador implacable del partido. A diferencia de Macaya Marketing,  que por lo general siempre explica de manera tautológica lo que ya uno ve, Gambeta, en cambio, genera conceptos, cosa que hace también la filosofía. Y los conceptos de Latorre a veces son poéticos: “Mbappé y el espacio se llevan bien”, dijo ayer apenas empezó el partido. Ruggeri, que ocupa el lugar de Minguito Tinguitela, solo decía: “Uh!”, “Con Decisión”, “Vamos Pollo, vamos”, alentando a Vignolo como si el relator pudiera modificar algo de lo que estaba pasando. ¿Y qué estaba pasando? Javier Mascherano sorprendió poniendo en cancha un equipo con Di María y Pavón de entrada. Un golazo de Di María sacudió a Francia y un rebote de Mercado pareció encender una luz al final del túnel. Pero ya lo había dicho Latorre: Mbappé y el espacio se llevan bien. Quizás Mascherano ahora pueda dirigir el equipo ya sin la presión de tener que jugar, si es que clasificamos para el próximo Mundial. Messi va estar grande, pero quién sabe, no? Hay un documental de Alex de la Iglesia que cuenta la historia de Messi, bastante emotivo. Ahí se narra la historia de un partido del Newell’s infantil de Messi que estaba perdiendo porque su estrella había quedado encerrada en el baño y no podía salir. Siguiendo el recorrido del mito del héroe, El niño rompió el vidrio y escapó por una ventana, llegó al partido cuando quedaban veinte minutos y lo ganó. La cosa es así en la fábula de Lionel Messi: hay días en que suele salir de ese baño y la rompe, hay otros en que no.

*Periodista, escritor y músico.



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