diplomacia

Un liderazgo inclusivo del G20

Argentina ha presentado al grupo que reúne a potencias y países en desarrollo “una mirada desde el Sur”, que potencia su política exterior de horizontes diversos. 18|03|18

En su rol de liderazgo del G20 durante 2018, la Argentina está demostrando ejercer un estilo de carácter inusualmente inclusivo a nivel de Estados. Este enfoque tiene el potencial de aumentar significativamente el prestigio e impacto de nuestra diplomacia, además de estar en consonancia con una estrategia de “horizontes diversos” a nivel de nuestra política exterior.
El G20 se ha convertido en el núcleo más relevante de la gobernanza y cooperación global. Está formado por las potencias establecidas y los principales países en desarrollo. Funciona con la dinámica de un directorio, donde los Estados tienen un rol preponderante y actúan, según John Luckhurst, “como miembros de un club que cooperan de una manera informal y consensual, característica de un grupo de miembros auto-seleccionados”.


Si uno de los objetivos de la Argentina en el G20 es presentar, como dijo el canciller Jorge Faurie, “una mirada desde el Sur”, el equipo que conduce el G20 está claramente enfocado en desarrollar esta perspectiva. Así, el sherpa Pedro Villagra Delgado ya ha visitado Pretoria (Sudáfrica), Nueva Delhi y Mumbai (India), y Jakarta (Indonesia), para presentar las prioridades temáticas del G20 y obtener sus respectivos puntos de vista. Estos tres Estados miembros del G20 configuran “miradas desde el Sur” complementarias, con diferenciados componentes africanos y asiáticos.
Estos acercamientos a los Estados “del Sur” –India, Sudáfrica e Indonesia (este último, miembro del Asean)– aproximan a la Argentina a prominentes potencias emergentes. Mientras que, paralelamente, los encuentros del presidente con líderes como Angela Merkel (Alemania) y Justin Trudeau (Canadá), en Davos –donde fue presentado como presidente del G20–, y la visita del sherpa Villagra Delgado a Ottawa (Canadá), fortalecen las relaciones con las potencias establecidas. De esta manera, la Argentina enfrenta el reto del G20 con el mismo enfoque con el que implementa el resto de su política exterior. Es decir, con una estrategia de “horizontes diversos”: el mantener relaciones positivas y simultáneas con las potencias establecidas, las emergentes y el exterior próximo.
Dado el carácter exclusivo del G20, es también positivo el esfuerzo argentino por escuchar las voces de Estados no representados en su seno. El sherpa Villagra Delgado ha conducido reuniones de outreach –o de inclusión– presentando la agenda argentina del G20 a países no miembros. En el caso de Africa, visitando la sede de la Unión Africana en Adis Abeba (Etiopía) y a la Nueva Alianza para el Desarrollo de Africa (Nepad, por sus siglas en inglés). Los medios especializados africanos manifestaron su satisfacción con la actitud inclusiva argentina, diciendo que esta es la primera vez que el G20 tiene un sherpa que ha mantenido un diálogo significativo con representantes africanos en las oficinas de la Unión Africana, con la intención de recoger sus puntos de vista. Adicionalmente, tanto los líderes rotativos de la Unión Africana –Paul Kagame, de Ruanda– como de la Nepad –Macky Sall, de Senegal– han sido invitados a la cumbre de líderes del G20. En el caso de nuestro exterior próximo, el outreach se realizó a través de reuniones informativas y de intercambio de ideas en la Cancillería argentina, con representantes de Estados latinoamericanos no miembros, e invitando a Chile a participar en la cumbre del G20.


En cuanto a contenido, los temas prioritarios de la agenda argentina del G20, como el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y la seguridad alimentaria sustentable, han recogido gran apoyo por parte de los Estados “del Sur”. Así como ha sido bien recibida la idea de impregnar todas las discusiones del G20 con dos temas de naturaleza transversal: la igualdad de género y la transparencia. Por su parte, los países africanos han señalado la consistencia de estos temas con la agenda 2030 de las Naciones Unidas, de especial relevancia para los líderes de ese continente.
En adición a utilizar el G20 como un instrumento para la implementación de una estrategia de “horizontes diversos”, la intensa actividad argentina dará beneficios en dos aspectos críticos de nuestra política exterior. El primero es el aumento del prestigio e impacto de nuestra diplomacia, vital para una vigorosa defensa de nuestros intereses nacionales. El correcto manejo de la agenda del G20, sumado a un conocimiento profundo de los temas críticos y de las posiciones de los diferentes Estados –incluyendo las “líneas rojas” que estos no están dispuestos a atravesar–, tienen el potencial de elevar substancialmente el prestigio de la diplomacia argentina.


El segundo es la contribución al desarrollo, mediante el establecimiento de lazos políticos más estrechos con estos Estados del Sur, de suma importancia para nuestras exportaciones. En efecto, India, Africa y la Asean ya representan un 19,1% de nuestras exportaciones –India 3,1%; Asean 8,7%; Africa 7,9%–, en comparación con el 7,9% que representa China. Y a diferencia de China, son todas geografías con las que mantenemos superávits en materia de comercio exterior, y que en forma conjunta representaron un saldo comercial positivo de más de 7 mil millones de dólares en 2017.
Las acciones de nuestros representantes ante el G20 parecen tener en cuenta lo dicho por Tucídides: “Son raros los casos donde solo hace falta desear el éxito para triunfar, y que es más bien a la previsión que le debemos, en la mayoría de los casos, nuestros éxitos”. A su vez, además de ser inclusivas, parecen estar en sintonía con la conducción de nuestra política exterior.n

*Autor de Buscando consensos al fin del mundo: hacia una política exterior argentina con consensos (2015-2027).



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