Defensor de los Lectores

Un artículo que provocó indignación

En mi columna del domingo 6, hice mención a un breve artículo de opinión firmado por Víctor Lapuente Giné en la página 2 del diario madrileño El País bajo el título “Por qué los hombres violamos”, una confesión de parte que provocó cataratas de críticas tanto en el país de origen como en otros puntos del mundo, también la Argentina. 13|05|18

En mi columna del domingo 6, hice mención a un breve artículo de opinión firmado por Víctor Lapuente Giné en la página 2 del diario madrileño El País bajo el título “Por qué los hombres violamos”, una confesión de parte que provocó cataratas de críticas tanto en el país de origen como en otros puntos del mundo, también la Argentina. Compartí el mismo sentimiento de rechazo que manifestaron muchos que sintieron que el autor, aunque dotado de argumentos en algunos tramos poco felices, justificaba en cierta medida el porqué de los comportamientos violentos de hombres contra mujeres. Una de las redactoras de este diario puntualizó también en las redes sociales su desagrado por la publicación del medio español, señalando que “el patriarcado es malo para los hombres pero pueden ayudar a cambiarlo en lugar de justificar la violación porque pierden su lugar de privilegio. Y por la testosterona, obvio. ¿Qué le pasa a El País que publica esto? Acá se habla de tener una ombudswoman pero la verdad es que se necesita editora de género. Hay que agarrarlo antes de que salga. Después, es para la tribuna”.  Interesante punto: una vez cometida la falta (señalé que lo es para mí y para cualquier persona interesada en las cuestiones éticas a la hora de comunicar), toda aclaración o rectificación posterior se ven minimizadas por el hecho consumado. Durante la semana, la Defensora del Lector del diario citado, Lola Galán, se ocupó del tema en respuesta a numerosas demandas de los seguidores de El País. Reproduce algunas de las críticas, dio espacio al autor del artículo y al jefe de la sección, pero no opina sobre el abordaje hecho por Lapuente ni su edición. Como lo señalaba en su comentario la periodista de PERFIL, en este caso la participación de la ombudswoman solo cumplió en mínima proporción el cometido esencial del Defensor de los Lectores, cual es tomar partido, exponer su posición y facilitar así la opinión de los destinatarios de cada texto publicado.

En su intervención, la redactora de este diario promueve la existencia de una “editora de género”, figura interesante que acaba de ser designada como “corresponsal de género” en el diario madrileño. Se trata de la periodista Pilar Alvarez, habitual redactora de notas sobre sociedad y educación. Imposible no vincular el provocador artículo de Lapuente con este nombramiento, el primero en un medio de la península y similar a otros ya concretados en diarios de países europeos. En cierta medida, es de suponer que la actividad de la “corresponsal de género” habrá de mejorar y cambiar políticas editoriales caracterizadas por cierto sesgo machista.

En PERFIL, este ombudsman ha procurado ir marcando los desequilibrios existentes de su staff en materia de género. Cada año, en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, esta columna se ocupa de cuantificar y calificar esas diferencias, que han ido achicándose con el paso del tiempo. Sigue siendo, sin embargo, importante, en particular en la relación de firmas de espacios de opinión entre autoras y autores, notablemente superior en estos últimos casos.  Citaba, en la columna de marzo último definiciones del mítico jefe de redacción de Bloomberg News, Matt Winkler, quien explicaba los fundamentos de la estrategia que aplicó en la materia dentro de su redacción, lo que valió un mayor impacto y mejora en su audiencia cuando promovió abrir más el juego a la mujer, y no solo como partícipe en la elaboración de los materiales periodísticos y su edición sino también como protagonista de la noticia: “Me di cuenta de que nuestras notas profesionalmente adolecían de un equilibrio de género en las fuentes cualitativas. Había una preponderancia de hombres en las voces citadas, y esa percepción me perturbaba”.

El rol de la mujer en el periodismo (apenas 27% ocupan espacios en medios argentinos, diez puntos menor que el promedio mundial) es pieza principal en un proceso de cambio que parece inexorable.

Errores. Ayer, parte de los lectores de PERFIL –no se pudo cuantificar y tampoco identificar en qué lugares del interior (al menos, así ocurrió en un sector de la costa bonaerense)– recibieron sus ejemplares con un cambio de páginas en el suplemento dedicado a recordar los veinte años de la aparición del primer diario PERFIL. Se “colaron” dos páginas de Buenos Aires Times. El grueso de la edición no se vio afectado.

El domingo 6, al menos dos equivocaciones (una mayor, la otra casi imperceptible) afearon el excelente informe de El Observador dedicado a Carlos Marx, al cumplirse dos siglos de su nacimiento:

*En la página 61, la imagen que ilustra la columna de Martín Ribadero lleva por epígrafe “Diferencias. Rodolfo Puiggrós y Jorge Abelardo Ramos aportaron una nueva mirada sobre el peronismo”; una de las dos fotos que componen el montaje no corresponde: en lugar de Puiggrós está Arturo Jauretche.

*En la página 66, un destacado al pie dice que “Perón lo puso a Cook al frente del partido para evitar el 55”. Debió decir (John William ) Cooke.



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