REFORMISMO

Sombras nada más

Las razones que llevaron al Gobierno a dar un paso en falso con la ley jubilatoria. Lo que viene. 16|12|17

La era del reformismo permanente tuvo un tumultuoso inicio el jueves último. La sobreestimación de la potencialidad de los resultados electorales y la imperiosa necesidad de salir de cierto estancamiento en la situación económica forzaron al Gobierno a dar un paso en falso con un gran costo político, que se intentará reparar en las próximas horas.

Dos pasos adelante, un paso atrás. El oficialismo se ha propuesto dar un “gran salto adelante” al mejor estilo maoísta buscando resolver en forma acelerada las reformas, comenzando por las dos principales que, curiosamente, se consideraban de menor complicación, la previsional y la impositiva, quedando a la espera la pelea de fondo: la reforma laboral. El extremo apuro se debe a tres razones principales:

1) La prescripción del manual de marketing político que plantea que las malas noticias se deben dar juntas, y en forma preferente alejadas de las elecciones. El cambio de la forma de cálculo de las jubilaciones y pensiones afecta a un sector que vuelca prácticamente todos sus ingresos a alimentos y medicamentos, pero además golpea a buena parte de la base electoral del oficialismo. Se debe destacar que en las elecciones legislativas de 2017 el 59,8% de los mayores de 60 años de CABA y el conurbano bonaerense votaron a Cambiemos, según datos relevados por el Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Los comandantes electorales del partido amarillo esperan que, para octubre de 2019, frente a la reelección, esta modificación pase al olvido en la habitual vorágine de nuestro país.

2) La demanda de algunos grupos de poder que plantean que el Gobierno se ha estancado en cierto inmovilismo. Son grupos que apoyan o han apoyado a Cambiemos, en especial empresarios influyentes y en general el llamado “círculo rojo”. En ese sentido, las palabras de Carlos Melconian, que califica a la estrategia actual como un “hipergradualismo fiscal hormiga”, deben leerse en su carácter de vocero de los hombres de negocios, palabras que difícilmente sean expresadas por los mismos a cielo abierto en los múltiples agasajos de fin de año. Pero también esta demanda, sin tanta sofisticación, es solicitada por una parte de la base electoral del Gobierno, que lo ha respaldado el 22 de octubre, pero mirando nerviosamente el reloj reclamando resultados palpables.

3) La tercera razón es instrumental en torno al acuerdo fiscal con las provincias. Dentro de este marco se destaca el benéfico trato conseguido por María Eugenia Vidal, que debe ser financiado por alguna vía por fuera de la emisión monetaria. El lugar de donde saldrán esos fondos es el renglón del presupuesto nacional denominado Seguridad Social. No es un rubro flaco, representó en 2017 alrededor del 47% de los gastos totales del Estado nacional y mostró un incremento desde 2016 del 32%. En comparación, se puede decir que el monto sumado de Educación y Cultura y Ciencia y Técnica alcanzó el 8%. Ahora, jubilaciones y pensiones no son retribuciones que se puedan cancelar un día, por eso la idea es cambiar de fórmula de cálculo buscando ralentizar los incrementos.

Es justo decir que el tema previsional se ha ido complejizando aquí y en el mundo, los cambios en el mundo laboral, la persistencia de una desocupación y subocupación crónicas informales, la robotización creciente de los sectores más avanzados de la economía, la reducción de la cantidad de activos por pasivos y la extensión de la expectativa de vida, además de la alta informalidad, provocan un desajuste que no pueden ser financiado solo por la vía de los aportantes activos. Sin embargo, la nefasta experiencia de las AFJP creadas durante el menemismo es un camino que la Argentina difícilmente pueda retomar, aunque existan algunos proyectos en danza que apuntan a la creación de seguros de retiro que apuntalen las futuras magras jubilaciones.

Cambio de época. Hay que observar que esta etapa del Gobierno es completamente diferente a la de los primeros meses de gestión, cuando se lograban consensos políticos para aprobar leyes negociando fuertemente en un marco de paz social. Ahora el macrismo procura imponer sus puntos de vista, con unas mayorías que penden de un hilo, mientras que el nuevo contexto es el observado el jueves en las calles aledañas al Congreso. La transformación del área en zona de guerra, con unas fuerzas de seguridad desbocadas atacando con armas cargadas con balas de goma en forma indiscriminada y persiguiendo en moto a los manifestantes, produce un enorme daño institucional por fuera del objetivo del cuidado del edificio donde se intentaba votar la ley.

La historia muestra que nunca tienen la misma responsabilidad los manifestantes (aun los más violentos) que las fuerzas policiales que representan al Estado.

Si bien hay que señalar que un sector de la sociedad reclama orden y mano dura, esas demandas deben ser mediadas por la política. También se debe señalar que estas escenas lamentablemente no serán las últimas, y no resulta difícil imaginar cómo será la calle cuando se trate la reforma laboral.

¡Es el capitalismo (financiero), estúpido! En una economía que funciona con doble comando, cada vez son más notorias las diferencias entre el esquema monetario aplicado por Federico Sturzenegger desde el Banco Central y las lógicas del gabinete económico. El target de inflación cada vez más bajo que planea el Ministerio de Hacienda es desmentido por la realidad y por las exorbitantes tasas de interés que paga el Banco Central en la ya rutinaria oferta de Lebacs.

No son pocos los que escuchan en ese mecanismo de relojería un tic-tac de las bombas típicas de los mercados financieros: que algún Fondo de inversión importante decida abandonar las posiciones en el país produciendo una estampida. Al mismo tiempo se produce la extraña paradoja de que la principal herramienta antiinflacionaria (retirar pesos del mercado a través de instrumentos financieros) esté provocando inflación. No pocos comerciantes, supermercadistas e industriales consideran que deben “ganarles” a las Lebacs para que sus negocios tengan sentido. También los incrementos de las tarifas y los combustibles estarán por encima del aumento general de los precios, de esta forma los únicos precios de la economía que se regirán por el target de inflación serán los salarios y de aquí en más probablemente las jubilaciones.

*Sociólogo.

(@cfdeangelis).



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