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Riesgos de que Macri ‘tranquilice’ como Sampaoli

El temporal aguó la mesa chica del Gobierno. Parece limitarse ahora a tender puentes con el peronismo para que contribuya al ajuste fiscal. 1|07|18

Ya no solo se trata de las malas noticias financieras con negativas consecuencias socioeconómicas. Tampoco del efímero efecto de respaldos externos. Lo que más empieza a preocupar a diferentes protagonistas del oficialismo, la oposición, el empresariado y el sindicalismo es que los mensajes optimistas del Gobierno, y del Presidente, no tranquilizan a nadie. El estilo Sampaoli.

Acaso mucho tenga que ver en ello el relato mismo de Cambiemos, construido en torno a una verdad que venía a terminar con los años de mentira kirchnerista. La lluvia de inversiones, el segundo semestre, los brotes verdes, no hay crisis, el FMI es lo mejor que nos pudo pasar y lo peor ya pasó son algunas de las perlas negras comunicacionales en una materia en la que el oficialismo actuó seguridad. Y además generaron expectativas que chocaron con una realidad distinta. Duramente.

La disociación empezó a tomar forma el 28 diciembre, con el mentado cambio de metas y la virtual intervención de Jefatura de Gabinete en el BCRA. Continuó con la detonación cambiaria de hace tres meses y, desde entonces, no sabe de paréntesis ni puntos.

“Es difícil explicar afuera que todo está bien y de repente salir a pedir un salvataje al Fondo. Macri tiene muy buena imagen, pero los mercados externos ahora desconfían por las idas y vueltas del Gobierno y por la reacción esquizofrénica de los agentes políticos y económicos de la Argentina. En un mundo que está nervioso, acá empeoramos las cosas”. El textual, aproximado, es de uno de los empresarios argentinos más exitosos dentro y fuera del país, con una lógica difícil de contradecir. Optimista natural, cree que la tormenta va a pasar, aunque no se anima a predecir cuándo.

El temporal aguó la mesa chica del Gobierno. Parece limitarse ahora a tender puentes con el peronismo para que contribuya al ajuste fiscal. Nunca les sonó tanto el teléfono a los gobernadores del PJ, que sobreactúan apoyos de telgopor. Mientras, el senador Pichetto arma y rearma el menú de condiciones y el ex oculto Massa goza que el macrismo vuelva a convocarlo tras mucho tiempo de destierro. A los encuentros divulgados con Vidal y Larreta, Massa suma uno reservado con Peña, que fuentes oficiales desmienten. “Están desesperados”, le adjudican como comentario al jefe del Frente Renovador, que nunca deja de ser Massa.

La multiplicación de contactos con el peronismo no K disimula el freezer en el que Macri ha puesto los renovados pedidos de Vidal y Larreta para que se profundicen modificaciones dentro del Gobierno. “Yo ya no pido más cambios”, masculló con el ceño fruncido la gobernadora esta semana ante un interlocutor de confianza. Horas después, sin consulta pero con aviso, anunció el pago anticipado del medio aguinaldo y el aumento de jubilaciones y asignaciones. Se prevé lanzar más medidas paliativas y tal vez un plus para docentes y otros estatales. En la Provincia, reconoce Vidal, el horno social no está para bollos.

El Presidente y el jefe de Gabinete argumentan puertas adentro que nuevos cambios causarían una mayor incertidumbre a la que ya existe. Antes de la renovada presión sobre el peso, bajaron la línea de que se desmintiera cualquier alteración ministerial. El viernes, con el dólar acariciando los $ 30, debieron salir a negar la salida de Dujovne.

En privado los funcionarios y en público los mercados, unos y otros no confían demasiado en esas afirmaciones tranquilizadoras. Difícil atravesar cualquier crisis cuando lo que está en crisis es la credibilidad.



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