PANORAMA / supermartes

Onda expansiva

La crisis de mercado desnudó errores e internas, que obligarán a cambiar planes en el Gobierno. 20|05|18

No fue magia. Superar el desafío que para el país representaba el así llamado “supermartes”, en el que vencía la friolera de 625 mil millones de pesos en Lebac, exigió de parte del Gobierno un trabajo intenso y coordinado como pocas veces se vio en los dos años y medio que lleva de gestión. Los que conocen la trama de esta instancia crucial que puso en juego la fortaleza de la administración Macri describen con pelos y señales, entre otras instancias, las reuniones que se desarrollaron durante el fin de semana pasado en el domicilio particular de un banquero que vive por la zona de San Isidro. Se trata de Enrique Cristofani, presidente del Banco Santander. Los otros participantes fueron Gabriel Martino del HSBC, Gustavo Manrique del Banco Macro, Martín Zarich del BBVA, y Sergio Grinenco del Banco Galicia. Por parte del Gobierno estuvieron el ministro de Finanzas, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.

A las 4 de la tarde comenzaron las intensas conversaciones, a las que les puso fin la esposa del dueño de casa, fastidiada por lo inoportuno de esta invasión de la coyuntura política en su vida hogareña. Eran las 9 de la noche y tenía invitados a cenar. Por lo tanto la reunión se trasladó a un Starbucks cercano donde se prolongó por un par de horas más. Era ya tarde cuando convinieron en continuar la tertulia el domingo por la tarde. Los bancos arriba citados, más el Banco Nación, el Banco Provincia, la Anses y el Banco JP Morgan son lo mayores tenedores de estas letras del Banco Central que, hasta acá, les han reportado ganancias fabulosas.

Ruido interno. La corrida cambiaria y la consiguiente crisis de confianza que afectó al Presidente y a su gobierno hicieron emerger a la superficie en toda su intensidad las internas que se viven dentro de una administración cuyo estilo, basado en el así llamado “equipo”, demostró no ser el apto para enfrentar los problemas de la hora. Cuando en su presentación en la muestra “Todo Trigo”, en Rosario, el ex presidente del Banco Nación, Carlos Melconian –hombre de diálogo periódico con el jefe de Estado– disparó munición gruesa contra el gobierno del cual fue parte y al cual aún adhiere, hizo una descripción que, más allá de algún despecho, desnudó en forma cabal errores de concepción y de idoneidad en funcionarios claves. A eso agregó una descripción detallada de la manera como los dos adláteres de Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, manejan la gestión, lo que dejó al desnudo la ausencia de conceptos básicos de economía y de manejo político de la administración pública. “Los dos CEO que están abajo del jefe de Gabinete inventaron dos planillas Excel que en nuestro estudio las preparó un junior practicando”, fue una de las frases más impactantes y lapidarias pronunciadas por Melconian.

De Quintana también habló críticamente Alfonso Prat-Gay. “A ese le queda poco tiempo”, se le oyó decir al ex ministro de Hacienda que fuera eyectado del Gobierno en diciembre de 2016.

Lagarde busca culminar su gestión en el FMI con una negociación exitosa con Argentina

Las internas están a la orden del día. Las disputas entre Sturzenegger y Caputo se han ahondado durante este episodio con percepciones bien diferentes entre sí. El presidente del BCRA se siente ganador. Es lo que se deduce de sus comunicaciones a través de WhatsApp con diferentes interlocutores. No pasa lo mismo cuando se consulta a otros miembros del gabinete que hablan sin rodeos de una crítica severa por parte de Macri hacia el presidente del BCRA por la manera errática con que se manejó la corrida cambiaria. A ese tándem crítico de Sturzenegger se suma, silenciosamente, el titular de Hacienda, Nicolás Dujovne, un ministro de poco peso y desafortunadas declaraciones al que favorece una circunstancia fortuita: su buena relación personal con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. Esa fue una de las razones por las que estuvo sentado junto a Caputo en la conferencia de prensa del martes a la tarde cuando la renovación del 100% de los vencimientos en Lebac trajo alivio al Gobierno. La otra razón que motivó la participación de Dujovne fue no dejar solo a Caputo, a quien hablar en público le produce cierto grado de miedo escénico que repercute negativamente en su oratoria.

Efectos. La corrida cambiaria, que aún no terminó según marcan los valores de cierre del dólar en la tarde del viernes, le generó al Gobierno una crisis de confianza de profundas consecuencias políticas. El llamado al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y a Ernesto Sanz para incorporarse a la mesa chica del Gobierno demuestra que Macri comprendió el componente político del problema. Sanz, quien no por casualidad acaba de blanquear por estas horas sus desacuerdos con Peña, era un hombre de diálogo frecuente con el Presidente, con quien se reunía todos los martes por la mañana en la Casa Rosada. A Monzó habían decidido “jubilarlo” y mandarlo a una embajada de importancia a determinar.  

En vista del meollo político que enfrenta ahora el Gobierno, aparece el llamado a un gran acuerdo político. Es un llamado hecho en un momento de debilidad. Por lo tanto, le va a resultar más difícil avanzar en un objetivo fundamental: la reducción del déficit fiscal.

En medio de este fragor, el jefe del bloque de senadores del peronismo no kirchnerista, Miguel Angel Pichetto, le dio un resuello al Gobierno al buscar dilatar el tratamiento del proyecto de freno a la tarifa del gas que cuenta con la media sanción de la Cámara de Diputados. En el ánimo del legislador está darle tiempo al Gobierno para poder cerrar rápidamente el acuerdo con el FMI. Las fuentes en Washington coinciden en señalar que esta es también la idea de la señora Lagarde quien, al estar en la parte final de su mandato, busca culminar su gestión con el rédito personal de una negociación exitosa con el gobierno argentino.

La fuerte caída de la imagen de Macri y lo incierto de la evolución de la economía han afectado fuertemente el plan “Perdurar”, con el que el Presidente pensaba alcanzar la reelección. Esa reelección, que hasta hace unas semanas parecía segura, hoy está en duda. Esto agrega un factor más de incertidumbre para muchos inversores que hoy suman dudas a las que ya tenían sobre el país. Argentina, el país del mañana mejor que nunca llega.



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