temblor politico-financiero

Los problemas de adentro agravan los de afuera

El gobierno no supo contener al dolar de los problemas externos. 6|05|18

“Ante una de las semanas más complicadas para el Gobierno desde que inició su gestión, comenzaron a exponerse públicamente ciertos choques e internas que destemplan aún más los ánimos oficiales, ya algo caldeados ante este tiempo de adversidad”.
Esta suerte de auto copy-paste del inicio de la columna del domingo pasado de este escriba podría volver a ser el comienzo del análisis sobre  esta nueva y difícil semanita de la administración Macri. Y de hecho, lo es.

Enfrascado en ciertas diferencias técnicas, políticas, ideológicas y hasta personales entre algunos de sus principales funcionarios económicos, al Gobierno lo pilló sin preparación ni atención la corrida sobre el dólar.

Tienen parte de razón las autoridades de atribuirle a la revaluación mundial de la moneda norteamericana los motivos de la turbulencia. Sin embargo, pecaron de imprevisibilidad ante los efectos locales de ello. Sumada la falta de plan de contingencia ante la puesta en vigor del impuesto a la renta financiera, por el que muchos inversores extranjeros iban a dejar de ser seducidos por la bicicleta de las Lebacs (dólares-pesos-Lebacs-pesos-dólares), que les dieron ganancias en verdes sin parangón en ningún otro punto del planeta.

Curioso que ninguno de los expertos en finanzas que el Gobierno cobija advirtiera sobre los riesgos de que estos factores (más la inflación, el tarifazo y el cepo a la autonomía del BCRA) presionaran sobre la confianza de los mercados y el tipo de cambio.
Ante ello, se acentuaron las internas ya descriptas desde hace varios meses en PERFIL, de las que las audiencias de otros medios recién se empiezan a enterar en los últimos días. Otras tienen peor suerte: desde algunos programas televisivos y radiales se las quiere convencer de que estamos como en el 2001 o peor. Siguen los disparates y es probable que no terminen acá, lamentablemente.

Como contó este diario el fin de semana pasado, ante las dificultades Macri se abroquela y endurece. Más allá de los aspectos negativos y positivos de su actitud, intenta ser descriptivo, para entender la lógica del ejercicio del poder. En este caso, el del actual Presidente.

Así, le volvió a dar el OK a Sturzenegger para que retome su línea ortodoxa, trate de contener los precios y frenar la subida del dólar. Y Sturzenegger volvió a ser Sturzenegger, mal que le pese al gradualista Quintana, el vicejefe de Gabinete que más hizo para que el 28 de diciembre el control monetario pasara más por la Casa Rosada que por el Banco Central.

¿Esto quedará acá? Difícil. Habrá que ver si Peña insiste con que la inflación de mayo será muy inferior a la ya descontadamente alta de abril. Habrá que ver si Carrió sigue yendo a la Rosada y a Olivos para que le expliquen las medidas y que no explote como una opositora, como amagó con las tarifas. Otra rareza: Lilita como elemento de cohesión con la coalición y con parte de un electorado desencantado con las medidas oficiales.

Para ella y ellos, en la páginas 32 y 33 de esta edición, Jaime Duran Barba les dedica varios mensajes:

–Macri cae en las encuestas unos puntos, como cayó durante su primer gobierno en la Ciudad cuando subió por primera vez el ABL y se produjo un enojo, que se superó cuando los porteños vieron cómo transformaba su ciudad.

–La gente se resiente con un gobierno que toma medidas desagradables, pero al mismo tiempo refuerza sus sentimientos negativos con los demagogos: creen que no deben volver más.

Sic Duran Barba. Continuará.



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