ocurrencias

Hagamos algo

De vez en cuando viene la Señora Muerte con su cómplice el Señor Paso del Tiempo, y nos recuerda que el mundo es ancho, pero que no es ajeno. 30|12|17

De vez en cuando viene la Señora Muerte con su cómplice el Señor Paso del Tiempo, y nos recuerda que el mundo es ancho, pero que no es ajeno. Al contrario, que es nuestro y que no estamos haciendo nada por él o peor, que estamos haciendo lo que no debíamos, que viene a ser descuidándolo o directamente arruinándolo a fuerza de eso que llamamos civilización y que es como cajón de sastre en el que cabe de todo, lo bueno y lo malo. En general más de lo malo que de lo bueno. Sería importante que como los señores de la Antiguedad nos fuéramos a la plaza, cuidado, no pisar el césped, y esta vez también con las señoras, que en algo hemos progresado, pardiez, y reflexionáramos y compartiéramos nuestras reflexiones en voz alta los unos para los otros y para las otras las unas, y alguna conclusión que nos hiciera un poco más sabios. Digo esto porque me enteré, lo mismo que usted, querida señora, de cosas como la muerte de Fernando Birri y el estado lastimoso de las cárceles. Usted me dirá, estimado señor, que ambas cosas no tienen nada que ver entre sí, y yo le diré que sí que tienen mucho que ver porque ambas deben ser reflexionadas y si nos es posible modificadas. No podemos volver a la vida a alguien como Birri que tanto hizo por todas y todos a través del cine y de su esfuerzo, pero sí podríamos y tendríamos que recordarlo y honrar su memoria con algunos acontecimientos, porque mucho fue lo que hizo. También tendríamos que enterarnos de qué es lo que pasa con las cárceles que se supone que están ahí para recuperar a quienes se han desviado de la ley y para reintegrarlos a la sociedad y resulta que son todo lo contrario, como un semillero de futuros delincuentes que aprenden lo que no deberían aprender y olvidan lo que debieran guardar en la memoria y en el alma si es que tenemos eso que se llama así, que a veces parece que no. Como mucha gente yo me impresioné y díjeme para mí sola: ¡Oooh!, algo habría que hacer al respecto. Bueno, la invito, querida señora, lo invito, estimado señor, a que hagamos algo. Usted elija que para eso es libre. Elija: cursos, conferencias, artículos en los diarios y revistas, congresos, visitas a los colegios para que los chicos se enteren de lo que los programas no contemplan. Todo eso y mucho más: lo que a usted se le ocurra, que todo vendrá bien porque poco o nada se ha hecho en ambas asimetrías a la vez como dijo el sabio a la violeta. Avíseme, que dos somos más que uno y podemos llegar a ser muchos más. Gracias y hasta luego.



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