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¿Es correcto afirmar que Urtubey ganó?

A pesar de que se muestra como alternativa del justicialismo para las presidenciales de 2019, obtuvo el segundo peor resultado del peronismo desde 1946.

Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta.
Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta. | DyN

En Salta en las recientes PASO, la mayoría de los medios no informó con claridad sobre los resultados de las elecciones del domingo 13 de agosto. Algunos fragmentaron esos datos, aportando resultados por candidatos individuales de cada lista interna, por categoría o municipio.

También eludieron analizar e interpretar los resultados. No intentaron un estudio comparativo con anteriores elecciones. Los datos electorales se presentan con poca claridad, escasa objetividad y miradas de corto plazo. La evaluación equilibrada y razonada merece un reprobado. Esa ausencia es deliberada y tiene una explicación.

Lo que está claro es que, en la noche del domingo 13, el oficialismo de Salta montó una ceremonia de confusión destinada a instalar en los medios nacionales la sensación que el gran ganador de estas PASO fue el gobernador Urtubey. 

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Si una de las credenciales más importantes para una candidatura presidencial fueran estos resultados, títulos de mayor peso tendrían otros gobernadores. Ese desempeño tampoco sería favorable si, además, se tuvieran en cuenta los sombríos indicadores económicos y sociales de Salta.

Papeles más fuertes son los Claudia Ledesma, gobernadora de Santiago del Estero que obtuvo el 66,70%; Luis Manzur, el de Tucumán con el 52,36% o el de Formosa, Gildo Insfran, que tuvo 56%, un 20% de lo que logró en 2015 para su sexto mandato consecutivo.

El paso siguiente fue vincular ese supuesto categórico triunfo con un imaginado fortalecimiento de Urtubey como alternativa del justicialismo en las presidenciales de 2019. Aunque la cantidad de electores por provincia no influyó en los triunfos de Menem ni en los del matrimonio Kirchner. Hay que recordar que Salta aporta casi el 3% al padrón nacional. 

En estas PASO, Salta fue uno de los tres distritos con más baja concurrencia a las urnas: el 65,59%. En Catamarca lo hizo el 64,03%, y en La Rioja el 64, 85%. En Salta votos en blanco y anulados suman 31.220, más del 8% de los emitidos.  

A) Individualmente, el candidato más votado en la provincia fue Martín Grande, de “Cambiemos con 117.000 votos; B) Sergio Leavy logró 108.000 votos, el 17,38%; C) Zottos, candidato preferido de Urtubey recogió 73.000 votos, situándose en tercer lugar con el 11%, seis puntos y medio por debajo de Leavy; D) Bettina Romero ganó la elección de diputados en Capital, al imponerse a Santiago Godoy, aliado a Urtubey y presidente vitalicio de la Cámara de Diputados, y E) Matías Cánepa de “Cambiemos”, hizo la mejor elección como candidato a concejal por la Capital.

Sumados los votos obtenidos por los seis candidatos a diputado nacional de la lista oficialista, “Unidad y Renovación” logró el 38,22% en la provincia. “Cambiemos” alcanzó el 23,08% y Sergio Leavy, kircherista, el 17,38%.

Subestimado por Urtubey, tres veces intendente de Tartagal, Leavy sorprendió y quebró la supremacía del oficialismo en el Norte salteño. La lista de Zottos, dos veces vicegobernador con Urtubey, y su candidato preferido a diputado nacional, cosechó poco más del 11%. 

Ninguno de los candidatos relevantes de las listas de Urtubey proviene del peronismo. El que más votos obtuvo, tampoco proviene de la política ni tiene ningún antecedente en esta actividad.

Urtubey se presenta y aparece triunfador, cuando los números señalan que en estas PASO obtuvo el segundo peor resultado del peronismo desde 1946. Si bien las del pasado domingo 13 fueron elecciones primarias de renovación parlamentaria, sus resultados deben ser comparados con algunas de las elecciones en Salta del periodo 1946 - 2017.

El menor caudal de votos del peronismo en Salta fue el de las elecciones de 1991 cuando Roberto Romero se postuló a un segundo mandato a gobernador, cuando obtuvo 35,8%, el más bajo registrado en 45 años de historia del peronismo salteño.

En 1991, la candidatura de Roberto Ulloa del Partido Renovador, llegó al 56,6%., 28% más que el Partido Justicialista. En estas PASO del domingo 13 de agosto, Urtubey reunió el 38,22, el segundo menor porcentaje en 71 años. En 1951, cuando Ricardo Durand fue electo gobernador de Salta, el Partido Peronista alcanzó el 74,8%.

En las elecciones del 25 de abril de 1954, cuando el doctor J. Armando Caro -mi padre- fue electo Senador Nacional por Salta, el peronismo salteño obtuvo el 78% de los votos, el más alto porcentaje alcanzado en su historia, en el periodo 1946-2017.

En las elecciones del 11 de marzo de 1973, la fórmula Miguel Ragone-Olivio Ríos fue votada por el 54,7% del electorado, superando el porcentaje de la fórmula presidencial del Frente Justicialista, Cámpora-Solano Lima, que llegó a 49,56%. 

En las elecciones presidenciales de noviembre de 1973, el PJ en Salta con la fórmula Perón-Isabel Perón tuvo el 67,67% de los votos. Diez años después, en 1983, Roberto Romero ganó la gobernación con el 50,6%, resultado que repitió en 1987 Hernán Cornejo que llegó al 51,3%.

En 1995 Juan Carlos Romero ganó la gobernación para su primer mandato obteniendo el 47.4%; en 1999, el 58,5%, y en 2003 49,7% para su tercer mandato. En las elecciones de 2007, Urtubey ganó con el 45,7%; en 2011 obtuvo el 59,57% para su segundo mandato y en 2015 el 47,23%, para su tercer mandato.

Presentar como categórico triunfo electoral lo que fue una discreta elección primaria sólo se explica por el deseo de “hacer realidad la esperanza” de instalar en la escena nacional la candidatura presidencial de Urtubey. Es posible que, en las próximas elecciones de octubre, se acentúe el retroceso electoral del oficialismo salteño.

Contrariando el triunfalismo del oficialismo en Salta, la curva que dibujan los resultados electorales del justicialismo en Salta muestra una tendencia hacia la pérdida de hegemonía, el fracaso para conformar una dirigencia política de relevo, lo que está acompañado de una progresiva fragmentación que explica en la declinación de su caudal electoral.

Para lograr el resultado del domingo 13, Urtubey llevó como candidatos a ex dirigentes del Partido Renovador, desertores de la Unión Cívica Radical, del kirchnerismo residual, Libres del Sur, seguidores de Luis D’Elia, periodistas sin trayectoria política, pero con amplia audiencia. 

También sumó a Sonia Escudero, ex funcionaria de Romero y ex senadora nacional de prestigio a quien Urtubey relegó y ninguneó. Con estos ingredientes, construyó un sistema parecido a la perversa Ley de Lemas.