Opinión

El Trump de la verdad

En el portal de otro diario muestran unas fotos muy fabulosas de gente tomando cerveza porque le armaron un “beer garden”. 29|01|17

En el portal de otro diario muestran unas fotos muy fabulosas de gente tomando cerveza porque le armaron un “beer garden”. La gente está muy bien vestida, es feliz en la imagen de eso que parece noticia, pero es publicidad. Alguien puede darse cuenta, y alguien también no. Qué importa si se confunden.

El diario presenta una acción publicitaria de una compañía oculta en el estilo del resto del diario, para que uno se complique en la comparación. Esta pasión por mezclar realidades es un juego de mucho despliegue en el presente; jugar con los supuestos establecidos y hacerlos volver a favor de quien los dirige se llena hoy de ejemplos.

Más arriba en el portal, las noticias sobre Trump y su frenética semana. El nuevo presidente de los Estados Unidos acusa sin datos claros a los mexicanos de los crímenes y el tráfico de drogas que ocurren en ese país. Firma una “executive order” (similar a un decreto) para construir el muro contra sus vecinos latinos sin mayor información, porque no importa, lo que es bueno es que todo se confunda en las estructuras de creencias. Mezclado, en el mismo sitio de noticias, un bosque de cervezas junto con el mundo en vilo por lo que hará un magnate presidente. En ese panorama confuso, nos aborda la información.

Los problemas de Argentina con la claridad alrededor de sus estadísticas oficiales se han puesto de moda en los últimos años. La preocupación por la realidad, por la verdad, tuvo una publicidad insistente en el proceso de recambio político y fueron los nuevos funcionarios los voceros del contraataque contra la mentira. El presidente Macri acaba de firmar un decreto, modificando el régimen de las ART, en cuyo texto asegura que se ha dado “una proliferación de litigios individuales que ponen en riesgo la finalidad de la Ley Nº 24.557 y sus modificadoras para asegurar reparaciones suficientes”, pero esta afirmación no se acompaña de números que la hagan verdad. El sistema político asume la modificación de leyes basado en lo que supone o en lo que todos sabemos o pensamos, igual que la declaración sobre la culpabilidad de Milagro Sala.

La política juega con la verdad. Los datos sobre inflación o desempleo son presentados como realidad, no sólo por los datos en sí mismos, sino porque esa acción los diferencia del ocultamiento previo, porque la verdad juega un rol político. Pero este decreto no tiene datos. La estructura argumentativa del decreto de necesidad y urgencia tiene el valor casi de una opinión. No se presentan datos concretos de qué cantidad de juicios hay, cuánto han aumentado y qué nivel de afectación en números tendría sobre la inversión. Es posible que existan, pero el sistema político no los incluye en una norma que modifica el funcionamiento legal.

Nadie podría presentar, ante una publicación científica, que “se sabe que los mexicanos son traficantes” o que “han aumentado los juicios” como una obviedad. En el sistema científico, los datos son la base del movimiento, y sin ellos se debe guardar silencio. La discusión será a lo sumo sobre el modo de establecer un conocimiento que pueda ser caracterizado como verdadero, por ejemplo la inducción o la deducción, pero con batallas llenas de datos. Los cientistas sociales deben estar buscando, como suele hacerse, la relación entre la inmigración y los problemas descriptos por Trump para mostrarla y no tener ningún efecto en sus votantes porque para un supuesto no hay nada más odioso que la evidencia de lo contrario.

A sólo días de asumir, el gobierno de Mauricio Macri modificó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual Nº 26.522 con una estructura argumentativa similar. Dice que “es esencial para generar condiciones de mayor seguridad jurídica que resultan necesarias para fomentar la inversión y el desarrollo del sector”, pero sin especificar datos concretos. El uso de la palabra “esencial” juega con la idea de un supuesto que todos sabríamos real e indiscutible porque la política no tiene verdadero tiempo para descubrir la realidad de las cosas.

En el nudo de comunicaciones del presente, el agrupamiento conflictivo de imágenes es un juego lleno de actores del que todos intentan tomar ventaja, desde la cerveza hasta la carrera armamentística. Lo que rota es quién tiene más gente con ganas de escuchar lo que piensa cada uno. Y en esa batalla andan todos desesperados.


*Sociólogo. Director de Quiddity Argentina.



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