PANORAMA / Que QUIEREN ‘los mercados’

El Plan Ahora Sí

. 1|07|18

Cuando se nombra a “los mercados”, es habitual que se vengan a la mente las caras que la ficción ha puesto a esa figura informe y heterogénea que resume las decisiones que toman bancos, fondos de inversión o ahorristas grandes y chicos sobre bonos, acciones o monedas en todo el mundo. Así, hay quienes pensarán en el cerebral Gordon Gekko que interpretó Michael Douglas en la película Wall Street, o en el descarriado Jordan Belfort que hizo Leo DiCaprio en Lobos de Wall Street, cuyo maestro le explica que la adrenalina ahí es tal que tiene que masturbarse varias veces al día; también algunos imaginarán a Christian Bale en su papel de Michael Burry, el nerd que toca la batería mientras detecta el fin de las hipotecas subprime y apuesta en contra; y otros, más de la era Netflix, pensarán en Bobby Axelrod, el caprichoso niño terrible multimillonario que hace Demian Lewis en la serie Billions, donde un fiscal ultraético intenta dejar en evidencia todo el tiempo su codicia.
Sin embargo, ya no hace falta apelar a guionistas creativos para apreciar qué piensan en ese minuto a minuto frenético quienes compran y venden activos financieros detrás de una fenomenal salida de capitales como la que se está viviendo en los llamados países emergentes en general y –ultrapotenciado por debilidades propias– en la Argentina en particular. Por un lado, porque buena parte de las inversiones financieras hoy están automatizadas a través de algoritmos que eligen dónde mover el capital financiero, y por otro, porque muchos operadores que sí se encargan de definir qué toman o dejan entre las miles de opciones de títulos, índices que representan materias primas o todas sus cruzas y derivados exhiben su estado de ánimo en tiempo real en Twitter.
Así, esta semana en la que por enésima vez el Gobierno pasó de creer que tenía todo controlado a correr otra vez para tratar de controlarlo, dejó un rosario de mensajes de brokers tuiteros que, con el desparpajo de la red social y a título personal, dejan ver “qué quiere y qué siente el mercado”, que en definitiva se ha vuelto la obsesión de la conducción económica desde que Mauricio Macri dejó de ser irresistible y sexy para los que le prestaban. “El sell off argentino es brutal. Veo a un boludo más hablando de que esto es parte de una salida global de emergentes y lo voy a buscar a la casa”, escribió Alejandro Bour (@ale_bour), que se presenta en Twitter como “trader de día y docente de noche”. “Somos emergentes pero querés salir de algún papel argentino y no hay compradores”, escribió @ezhalfi, cuyo perfil resume “trader de acciones y bonos en la Argentina y Brasil”. Además, también describía la magnitud de la huida de los capitales de bonos y acciones argentinos así: “Hay que remontarse al 2001 para ver estas caídas”. La falta de credibilidad de la conducción económica actual, incluso, puede verse en el tuit que dejó fijado con una encuesta: “¿Quién será el próximo ministro de Economía?” Y postula como opciones a Prat-Gay, Redrado, Blejer o Melconian. “Ni argy defaulteando por los fondos buitre caían así”, ponía en jerga @pricatti, un broker tuitero de la primera hora, que también escribió: “El shock after gradualismo es más shock que el inicial, sépanlo”.

Respuesta. Repleto de financistas de “nivel Champions League”, al Gobierno no le hace falta un monitoreo de redes sociales para leer “el ánimo de los inversores”. Es más, desde que cambió el clima financiero internacional y empezó la corrida primero contra el peso y después contra todo lo que emitan gobiernos y empresas argentinas, ha lanzado un verdadero Plan Ahora Sí, hasta ahora siempre con la misma secuencia: sube el dólar; una medida impopular defendida como necesaria para calmar a los mercados, y “ahora sí” recuperar la confianza; un funcionario asegura que “ahora sí” la corrida terminó, o en su defecto que “lo peor ya pasó”; nada de eso funciona y el ciclo vuelve a empezar.
¿Y por qué la corrida en Argentina es mucho mayor que en el resto de la región? 1) Porque el déficit de cuenta corriente se disparó en poco tiempo y se nos ven los alambres. 2) Porque el Gobierno desarmó cualquier control sobre los capitales. 3) Porque a los fondos más buitres les parece que los activos argentinos que aún conservan van a valer cada vez menos y se apuran en revolearlos. 4) Y porque la mayoría de los que antes financiaban convencidos de un supuesto “nuevo modelo” a cambio de altos retornos ahora creen que a esa apuesta le queda un año y pico,  después no saben qué vendrá, y con otras inversiones a mano, prefieren no correr el riesgo.
De todas formas, el Gobierno puede respirar: ahora arranca el Mundial y se calma todo.



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