Opinión

De no creer

Busqué hasta donde pude soportarlo, pero no encontré ninguna mención de Carlos Reymundo Roberts sobre la decisión de la gobernadora María Eugenia Vidal acerca de la marcha atrás en la adhesión de la provincia de Buenos Aires al protocolo de interrupción legal del embarazo (ILA). 30|10|16
Busqué hasta donde pude soportarlo, pero no encontré ninguna mención de Carlos Reymundo Roberts sobre la decisión de la gobernadora María Eugenia Vidal acerca de la marcha atrás en la adhesión de la provincia de Buenos Aires al protocolo de interrupción legal del embarazo (ILA). Muchas humoradas sobre Gils Carbó, Máximo Kirchner y la Justicia, pero nada sobre la anulación de procesos que permiten a médicos saber cómo proceder, por ejemplo, en la interrupción de casos de embarazo por violación. En la constitución de ese mundo imaginario, los chistes aplican sólo al recorte que cómodamente reclama su público.

Es sencillo reírse del kirchnerismo en sus debilidades obvias y con tribunas de aplausos obvios. Negación de datos de pobreza, casos de corrupción, Lázaro Báez y Boudou. En ese acumulado infernal y confortable, todos se comprenden perfectamente y ríen. Sobre la adecuación del gobierno bonaerense a estándares establecidos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo F.A.L. de 2012 no hay demasiado para decir. Parece que es fácil hacer chistes con lo poco complejo, aunque simule una crítica profunda.
La forma que va adquiriendo el primer año de Macri va dejando extasiados a los empresarios, que bailan en el coloquio de IDEA con Oreiro, y casi en estado de shock a los científicos y otras organizaciones que no se dedican a hacer inversiones. Los primeros están felices; todo lo que escuchan es virtuoso hacia ellos porque esos sonidos reflejan su mundo. Alguno que otro reclamo por aumento de precios, pero con un compromiso feroz de lograr un país con mayores oportunidades para el desarrollo de la economía empresaria. Todas las oportunidades para ellos conviven con el recorte de las oportunidades para los otros.

El nombramiento de Barañao como ministro se parece a la foto del Presidente simulando un viaje en colectivo. Este es un ministro de imagen, que hace de cuenta cosas. Todo eso hasta que aparece el Presupuesto, y en ese documento la simulación de la imagen del nombramiento se destruye ante la evidencia del número real. El rol de Barañao en este gobierno da para personaje de Reymundo Roberts. Podría ser el topo kirchnerista, el que pide ridículamente plata para científicos vagos que en realidad son de La Cámpora, el que quiere generar asistencia para protocolos como el ILA o repatriar científicos que inventen la fórmula para hacer aparecer la plata enterrada en la Patagonia. Capaz es la columna de la próxima semana.

Los enfrentamientos en torno a la despenalización del aborto tienen una acumulación compleja de posiciones. De cualquier manera, se trata de opiniones que podrían desplegarse en forma de discusión abierta sobre el tema para lograr que los Estados admitan prácticas compartidas y reglamentadas, fruto de esa misma discusión. El gobierno nacional asume en lo concreto un diálogo más abierto con provincias y otros actores, pero al mismo tiempo no abre chances, por ahora, en temas como éste. Amnistía Internacional y Fundación Huésped, entre otros, han enviado una carta abierta a la gobernadora para lograr revertir la decisión. Se pide que una posición ideológica personal, en este caso la de ella, no esté por encima de cuestiones de los poderes del Estado. El problema con el kirchnerismo era que se confundían frecuentemente ambas cosas.

Como todo gobierno, este mismo se irá encontrando en breve con sus propios problemas sistemáticos, de perfil de gobierno. Este es uno de ellos. Para sus defensores, los abiertos y obvios, y los simulados en personajes, irán asumiendo la necesidad de no hablar de temas incómodos y seguir sólo en aquello que su público pide. En el programa 6,7,8 sólo se reían de los enemigos y relataban sin pausa lo supuestamente bueno del proceso kirchnerista. Terminó en una farsa lamentable de sí mismo.

No hay nada gracioso ni de qué reírse en que en la última edición de la revista Science se hayan publicado dos descubrimientos argentinos, uno vinculado al registro de temperatura por parte de las plantas y otro sobre actividad neuronal. Ambas publicaciones tienen relación con la fuerte inversión del gobierno anterior. Para los adoradores de la risa contra el kirchnerismo, esto es algo insoportable.
Mientras en la Provincia se reforma el servicio penitenciario, las ideas que están presas en las mentes católicas siguen con condena firme. Las de los científicos se estaban liberando, pero parece que van en cana de nuevo en 2017.

*Sociólogo. Director de Quiddity Argentina.

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