Defensor de los Lectores

Acerca del lenguaje inclusivo

Algunas cartas que han llegado a PERFIL plantean dudas acerca de la validez o no de incorporar el denominado ‚Äúlenguaje inclusivo‚ÄĚ a textos del diario, con extremos tales como la negaci√≥n absoluta y la exaltaci√≥n de este nuevo fen√≥meno (no tan nuevo, en verdad) que est√° poniendo en estado de cocci√≥n una manera distinta de comunicaci√≥n entre hablantes de lengua hispana. 24|06|18

Algunas cartas que han llegado a PERFIL plantean dudas acerca de la validez o no de incorporar el denominado ‚Äúlenguaje inclusivo‚ÄĚ a textos del diario, con extremos tales como la negaci√≥n absoluta y la exaltaci√≥n de este nuevo fen√≥meno (no tan nuevo, en verdad) que est√° poniendo en estado de cocci√≥n una manera distinta de comunicaci√≥n entre hablantes de lengua hispana.

Es, curiosamente, una flamante grieta, esta vez transversal, que plantea un verdadero desaf√≠o para ling√ľistas, militantes de organizaciones feministas y de g√©nero o de la tradici√≥n gramatical y ‚Äďen particular‚Äď para quienes prefieren mantenerse a un costado de la pol√©mica y analizar la cuesti√≥n en t√©rminos de comunicaci√≥n entre las personas.

El mito de la Torre de Babel, surgido del G√©nesis en el Antiguo Testamento, pone al descubierto que nada es nuevo sobre la faz de la tierra. ‚ÄúVamos a edificarnos una ciudad y una torre con la c√ļspide en los cielos, y hag√°monos famosos, por si nos desperdigamos por toda la faz de la tierra‚ÄĚ , dice la Biblia al exponer el porqu√© de la decisi√≥n de construir la torre. La respuesta de Jahv√©: ‚ÄúHe aqu√≠ que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les ser√° imposible. Ea, pues, bajemos, y una vez all√≠ confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su pr√≥jimo‚ÄĚ.

Como casi todo ese texto magnífico por su lenguaje y simbolismos (no es mi caso el considerarlo sagrado, por el contrario), el tramo ejemplifica uno de los desafíos que la humanidad ha ido encontrando a lo largo de su historia: cómo comunicarnos, cuál es el lenguaje que nos identifica y que permite que personas y pueblos distintos, con diferentes orígenes y diversas latitudes, logren entenderse.

No estamos ante una nueva Babel, pero la lengua es un instrumento din√°mico, que solo se mantiene inm√≥vil por obra de sus administradores oficiales, en general de fuerte impronta conservadora. La Real Academia Espa√Īola ha tenido que actualizar sus criterios, que durante muchos a√Īos se han mantenido intocables, por la incontenible marea de la comunidad hispanohablante. Sin embargo, respecto del denominado lenguaje inclusivo mantiene un conservadurismo ac√©rrimo. Tan congelada est√° la postura de la RAE, que todav√≠a no se ha definido concretamente para casos del empleo de letras alternativas para nombrar personas (la e, la @, la x), aunque s√≠ para condenar el ‚Äútodos y todas‚ÄĚ y expresiones similares.

 En la Convenci√≥n Nacional Constituyente argentina de 1994, el tema fue debatido y dio lugar a una definici√≥n contundente: ‚ÄúEs un derecho inalienable el poder nombrar y ser nombrado y nombrada con respeto a la propia identidad. Cuando el lenguaje com√ļn universaliza el masculino como patr√≥n para abarcar toda la realidad, expresa a trav√©s de la lengua el estado de discriminaci√≥n de la mujer‚ÄĚ. En 64 p√°ginas de impecable redacci√≥n y fundamentadas definiciones, la C√°mara de Diputados de la Naci√≥n public√≥ una ‚ÄúGu√≠a para el uso de un lenguaje no sexista e igualitario‚ÄĚ, que est√° dirigida particularmente al uso de t√©rminos por parte de legisladores y legisladoras (tanto en sus textos parlamentarios como en las exposiciones dentro y fuera de la C√°mara), pero vale tambi√©n para que sean aplicados en la vida cotidiana, sin llegar al extremo de modificar la composici√≥n morfol√≥gica de las palabras.

Algunas de sus indicaciones:

  • ‚ÄúLos hombres y las mujeres; la humanidad; el g√©nero humano; la especie humana; las personas; los seres humanos‚ÄĚ, en lugar de el hombre o los hombres.
  • ‚ÄúLos derechos humanos, los derechos de las personas‚ÄĚ en lugar de los derechos del hombre.
  • ‚ÄúLos derechos de la infancia, los ni√Īos y las ni√Īas, la infancia; los j√≥venes y las j√≥venes; la adolescencia; la juventud‚ÄĚ, en lugar de el ni√Īo, los ni√Īos, los derechos del ni√Īo.
  • ‚ÄúLos/las candidatos/as; las personas que presenten su candidatura; quienes optan por candidatearse‚ÄĚ, en lugar de los candidatos.

Es una larga lista de recomendaciones, cuya extensión excede el espacio disponible en esta columna, pero que puede ser consultada por los lectores de PERFIL en https://www4.hcdn.gob.ar/dependencias/dprensa/guia_ lenguaje_igualitario.pdf

En un reciente informe de LN+, la doctora en Letras y profesora de la Universidad Torcuato Di Tella Karina Galper√≠n puntualiz√≥ ‚Äúla necesidad insatisfecha‚ÄĚ del masculino como g√©nero abarcador: ‚ÄúEl gen√©rico en masculino a algunos no les satisface; es impreciso por c√≥mo han cambiado las composiciones de los colectivos. El problema est√° en la lengua, no solo en la escritura. Hemos visto una evoluci√≥n, donde se busca la forma m√°s apta‚ÄĚ.



seguir leyendo
home columnistas Defensor de los Lectores
Temas de esta noticia

Lo m√°s visto