Opinión

3 de mayo

Lo que hacen Google y Facebook con la publicidad mundial se parece en mucho a lo que en el siglo XVIII hacían los imperios que extraían los recursos de sus colonias. 29|04|18

Se cumplen 25 años de que Naciones Unidas proclamara el 3 de mayo como Día Internacional de la Libertad de Prensa. Pero por primera vez desde 1993 éste será un 3 de mayo muy diferente a todos los anteriores. Las organizaciones periodísticas Reporteros Sin Fronteras, Freedom House, Committee to Protect Journalists, Federación Internacional de Periodistas, Instituto Internacional de la Prensa, Asociación Mundial de Periódicos y otras regionales y locales estaban preparadas para luchar contra la censura, la prisión y el asesinato de los periodistas. Pero nunca imaginaron una amenaza mucho más letal, que reduciría a la mitad la cantidad de periodistas del mundo en solo cinco años. Lo que no pudieron los distintos regímenes autoritarios lo lograron Google y Facebook al quedarse con el 80% de la publicidad digital del mundo, quitando a los medios la mayoría de sus ingresos.

No hay que confundir internet ni redes sociales con Google y Facebook. Hay millones de empresas de internet del mundo y solo dos –que más que empresas de internet o tecnológicas son empresas de publicidad– son las depredadoras de redacciones. Tampoco el problema que Google y Facebook acarrean al ecosistema de las industrias culturales tiene que ver con la tecnología ni con nada nuevo. Es el viejo problema del monopolio y el abuso de la posición dominante, tan viejo como el capitalismo. Abuso que les permite usar el contenido que producen los periodistas sin pagar por él y vender publicidad sobre ese contenido.

La codicia no es solo patrimonio del mundo físico, lo es también del mundo digital

 
Sería paradójico que el Día Internacional de la Libertad de Prensa se pensara en menos canales de comunicación; lo ideal es que haya más googles y facebooks que compitan por la atención de la audiencia teniendo los mejores contenidos y pagándoles a sus autores por ellos para generar un círculo virtuoso en la cultura. Una espiral ascendente en la comunicación de cada vez mayor calidad y no la descendente. ¿Cómo puede haber mejor comunicación periodística con la mitad de los periodistas que hace cinco años?
Gran parte del relato de gratuidad en internet que construyeron esconde el fenomenal negocio de apropiación de renta, que las convierte en dos de las empresas más ricas del mundo hechas en poco más de una década de existencia.

Nada nuevo bajo el sol, la codicia es anterior al capitalismo. El biólogo evolutivo Richard Dawkins, director de Difusión de la Ciencia de la Universidad de Oxford hasta hace algunos años, en su célebre libro El gen egoísta explica que “como el engaño es fundamental en la comunicación animal, existe una rigurosa selección destinada a detectar el engaño que favorezca el autoengaño, permitiendo que algunos hechos y motivos permanezcan en la esfera de la inconsciencia para no traicionar con sutiles señales del conocimiento de sí mismos el engaño que se esté cometiendo”.

En el tope de la pirámide de la selección natural de los máximos depredadores se encuentran aquéllos con la mayor capacidad en el arte del ilusionismo. Los políticos, que también son maestros en convencerse para convencer mejor, prefieren creerque el debilitamiento del periodismo tradicional es un efecto secundario menor frente al surgimiento de una herramienta que les permite llegar con sus mensajes sin intermediación a la audiencia sin, por ahora, darse cuenta de que siguen teniendo un intermediario, monopólico, y al que solo le interesa llevarse la renta publicitaria de su país.

El engaño es tan fundamental en la biología evolutiva animal como en la economía

 
Lo que hacen Google y Facebook con la publicidad mundial se parece en mucho a lo que en el siglo XVIII hacían los imperios que extraían los recursos de sus colonias para llevarlos a la metrópoli sin tener, en los países de donde aspiraban su energía, más que un grupo de funcionarios dedicados a administrar la extracción de esos recursos.

Con la publicidad mundial, Google y Facebook perfeccionaron la economía extractiva del colonialismo porque ni siquiera precisan barcos para llevarse el producto de cada país. Con algunas centenas de funcionarios comerciales y administrativos en cada país, Google y Facebook recaudan más que la suma de todos los canales de televisión, radios y diarios de cada país, que emplean decenas de miles de personas para producir esos contenidos.

La era de la ingenuidad frente a Google y Facebook podría comenzar a ser superada y hasta es probable que en los 3 de mayo de dentro de algunos años nuevamente haya más periodistas junto con más internet, más redes sociales y más medios digitales. Para ello, lo único que se precisa es aplicarles a los monopolios digitales las mismas penalidades que a los monopolios offline.

Feliz día.



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