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Libertad de expresión

La impúdica desmemoria de Alberto Fernández

Lo desequilibró una pregunta sobre cómo discriminó a Perfil y Noticias cuando era jefe de Gabinete. La amnesia periodística sobre su pasado K. Viernes 20 de Enero de 2017 12:15 hs.

Hay dos Alberto Fernández. El que fue el funcionario más importante de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner durante más de cinco años. Y el observador político actual, distante y analítico, que critica con igual fiereza al kirchnerismo y al macrismo.

Si no fuera que la mayoría de los periodistas que lo entrevistan no le hacen recordar quién fue, este hombre enfrentaría serios problemas derivados de su patológica doble personalidad.

Por suerte para él esto no es lo que suele pasar, entonces no se recuerda que se trata de alguien que durante años fue el mayor especialista mediático de aquellos gobiernos en justificar los inventos más descabellados del relato kirchnerista.

Según él, vivíamos en un país sin inflación y las cifras del INDEC eran de una credibilidad irreprochable. La corrupción era un invento de medios como Perfil y Noticias. Encabezaba administraciones que jamás apretaron a un empresario, opositor ni periodista crítico. Y los medios públicos que él manejaba con mano de hierro eran la meca de la pluralidad informativa. En fin, que los argentinos nos debíamos sentir muy orgullosos de tenerlo como jefe de Gabinete de gobiernos ejemplares.

Este jueves, Alberto Fernández redobló el relato: la distribución de los avisos oficiales durante todos los años en que él la manejó le debería valer algún reconocimiento por promover la libertad de expresión.

Tras todos los fallos judiciales condenando a esas administraciones por discriminar a Perfil, es un tema del que no le gusta hablar. Y del que casi nadie le pregunta.

Pero esta vez, quien lo entrevistó para el programa “Nos estamos conociendo” de Radio Nacional fue Daniel Seifert, quien además de ser un buen periodista fue redactor de Noticias y sufrió desde adentro los aprietes K a un medio crítico. Primero Seifert le preguntó si no se arrepentía de algo durante sus recordadas gestiones. Eso ya lo descolocó porque habrá empezado a sospechar que Seifert no sufre el mismo mal amnésico de sus colegas. Pero todo fue para peor cuando el periodista quiso saber si concretamente no se arrepentía de haber discriminado a los medios no alineados con la distribución de la millonaria pauta oficial.

Escuchen el audio porque es imperdible el efecto que produce un shock de memoria sobre el sistema nervioso central: “Pero no, eh...., es que no, eh..., creo que hay que revisar un poquito eso… porque yo no tenía problemas con la distribución de la pauta”.

Y todo se terminó de desbarrancar cuando el periodista lo interrogó sobre la discriminación a Perfil: “Con Editorial Perfil había un tema puntual, efectivamente, por publicaciones que hacía muchas veces y eran falsas”. Cuando Seifert le repreguntó si aún siendo verdad lo que decía, eso validaba la discriminación, el hombre se puso más nervioso aún y contratacó acusando al periodista de no tener información. “No se preocupe que de ese caso tengo muy buena información”, le respondió Seifert antes de que Fernández cerrara la conversación prometiendo que lo podían seguir “charlando con más tiempo”. Vamos a colaborar desde acá con algunas informaciones adicionales sobre algunos de los hechos que sucedían con el periodismo mientras Alberto era el jefe de Gabinete de Néstor y Cristina.

Cuando la Sociedad Interamericana de Prensa envió una delegación a la Argentina por las denuncias de esta editorial por los aprietes y el uso discriminatorio de la publicidad oficial, Alberto Fernández la recibió para decirle que en realidad no le daba publicidad a Perfil y Noticias porque si lo hacía y después se volvían oficialistas, dirían que fue por haber recibido esos avisos.No fue su intención, pero al menos hizo reír a la delegación internacional que integraban Robert Cox y Alejandro Miró Quesada, entre otros.

Tiempo antes, en 2004, un asesor de la Jefatura de Gabinete llegó a ofrecerle un aporte mensual a una redactora de la revista: “No es para que hagas nada, es para que nos vayas contando en qué andan trabajando. Nada jodido. Es sólo para estar preparados y saber cómo responder”.

El por aquel tiempo secretario general del diario La Nación, Héctor D’Amico, recuerda que durante la gestión Fernández, los editores de diarios recibían constantes presiones para levantar de sus páginas los avisos en los que aparecía cada semana la tapa de Noticias.

Era una guerra desigual en la que el propio Néstor Kirchner intervenía diciéndole a los diferentes medios que con ellos no era el problema: “Solo tengo una cuestión personal con alguien. Con Jorge Fontevecchia”, le aseguró a Joaquín Morales Solá. Algunos años antes, una afirmación semejante de un presidente peronista, hubiera podido desencadenar una tragedia. 

También en plena gestión de Fernández, a los anunciantes de Perfil y Noticias les recomendaban insistentemente no promocionar sus productos allí porque eso no estaba bien visto por el poder político.

Otra vez fue el empresario Carlos Ávila el que le llevó a Jorge Fontevecchia un mensaje del Gobierno: “Publicidad oficial a cambio de que Noticias dejara de criticar”. Ávila ya se imaginaba la respuesta y sólo hizo de intermediario.

Así de transparente eran las cosas.

Durante todo el kirchnerismo, esta editorial sufrió el intento de mediaticidio por parte de esos gobiernos. Que fueron especialmente duros durante los más de cinco años que Fernández fue jefe de Gabinete de ambos presidentes, porque Perfil se enfrentó a un Estado que la acosó en todos los terrenos: económico, fiscal, mediático y a través de sus servicios de Inteligencia. Fue más duro porque el kirchnerismo ya había tejido  una red de medios estatales y para estatales y contaba –todavía- con la simpatía de la mayor parte del periodismo argentino.

Los medios de Perfil eran dejados de lados de las informaciones oficiales, de los viajes presidenciales y hasta tenían vedado su ingreso a la Casa Rosada. Los funcionarios que se arriesgaban a tener diálogo con sus periodistas, lo debían hacer fuera de sus despachos y rogando off the record.

Alberto Fernández no fue el único jefe de Gabinete que le hizo la vida imposible a Perfil y otros medios. Funcionarios como Aníbal Fernández también contribuyeron para que la libertad de expresión durante esos años estuviera en jaque.

Pero entre un Alberto y un Aníbal hay una diferencia notoria: Aníbal se hace cargo de su pasado. Alberto no.

Y otra diferencia más: a Aníbal los periodistas le recordamos todo el tiempo ese pasado. A Alberto no.

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