Defensor de los Lectores

Sin licencia para engañar

Ahora que están en marcha las campañas preelectorales y los principales candidatos han dicho y actuado lo suyo para cautivar un electorado fluctuante, crece la necesidad de ser muy cuidadosos con el qué se difunde pero más aún en el cómo se lo hace. Domingo 16 de Julio de 2017 04:32 hs.

Ahora que están en marcha las campañas preelectorales y los principales candidatos han dicho y actuado lo suyo para cautivar un electorado fluctuante, crece la necesidad de ser muy cuidadosos con el qué se difunde pero más aún en el cómo se lo hace. El lector de PERFIL habrá notado en la edición de ayer –muy oportuna, porque pudo recoger lo sucedido con los actos de lanzamiento de la oposición y los nuevos movimientos en el oficialismo, en un panorama completo y bastante equilibrado- que establecer una postura ecuánime es tarea enorme para los medios y sus periodistas. Si se compara la edición de este diario con sus colegas, se verá que hay diferencias sustanciales.

◆ Los que han optado claramente por apoyar a la ex presidenta Cristina Fernández, devenida primera candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, subieron a la categoría de pueblada multitudinaria el acto de lanzamiento de su campaña en Mar del Plata, dentro de un teatro en el que entraron  unas 1.400 personas seleccionadas y con un público callejero numeroso, de alrededor de cinco mil personas. Los medios gráficos, radiales y televisivos cristinistas privilegiaron las imágenes y las palabras de la candidata, desplazando a un segundo o inexistente plano lo sucedido casi al mismo tiempo en Tigre (Sergio Massa) y en Olavarría (Florencio Randazzo). Poco o nada dijeron sobre las acciones programadas por Cambiemos, e ignoraron los movimientos de los candidatos de la izquierda.

◆ Los medios que respaldan al Gobierno y su coalición eligieron un camino también sinuoso y alejado de lo que marcan los más elementales principios de equilibrio periodístico. El acto de Cristina generó más comentarios acerca de los cambios de estrategia ya observados en el prelanzamiento de un mes atrás, que de las palabras de la ex presidenta. No fue mucho lo que dijo, pero algo dijo. En cuanto a los otros actos en Tigre y Olavarría, quedaron enmarcados principalmente en la puja interna por la captura de votos peronistas y no por las propuestas que Massa y Randazzo tenían para ofrecer a sus seguidores presentes y potenciales. De los planes en marcha generados por Cambiemos fue evidente que sus datos fueron administrados según los tiempos y necesidades de su comité de campaña. En cuanto a la izquierda, fue minimizada.

◆ Este ombudsman debe reconocer que fue muy interesante la cobertura de PERFIL en su tapa y en siete páginas interiores. Los espacios adjudicados a oficialismo y oposición tuvieron un loable equilibrio y buena distribución cualitativa, tanto en contenido como en continente. Recomiendo a los lectores de este diario la lectura de la edición sabatina y compararla con las de publicaciones colegas.

De ahora en más, será necesario observar los movimientos de los medios para no caer en manipulaciones o informaciones erróneas. Es seguro que en el futuro inmediato lloverán los resultados de encuestas que contabilicen la opinión de la ciudadanía sobre lo sucedido el viernes. Desde esta columna ya se ha advertido a los lectores que será imprescindible un análisis crítico de las cifras que se difundan. Y se reitera para los editores de PERFIL el reclamo de una necesaria aclaración acerca del origen de esas encuestas, de las relaciones entre las consultoras que las realicen y los factores de poder (políticos, económicos) y los partidos y candidatos. Revisando mi correo, contabilicé al menos una docena de mails de estudios de opinión realizados entre mayo y la semana pasada. Es alarmante observar como algunas consultoras con cierto prestigio aportan datos que carecen del sustento metodológico imprescindible para analizarlos seriamente. Y en ningún caso indican qué o quién encargó la encuesta difundida. Afortunadamente, PERFIL viene cumpliendo con un protocolo más que aceptable para difundir este tipo de estudios.  Es interesante lo dicho por la filósofa y experta en ética irlandesa Onora O’Neill, en una conferencia que tituló “Licencia para engañar”. Sus palabras están citadas en un amplio informe de la ONO (Organization of News Ombudsmen): “Nadie debe imponer lo que se puede publicar, más allá de establecer unos requisitos limitados que protejan la seguridad pública, la decencia y quizás también la privacidad personal. Sin embargo, la libertad de prensa no significa tener una licencia para engañar. Al igual que (John Stuart) Mill, queremos que la prensa tenga la libertad de buscar la verdad y poner en tela de juicio puntos de vista ampliamente aceptados. Pero publicar buscando la verdad, o (más modestamente) tratando de no distorsionar o engañar, requiere ciertas disciplinas y estándares internos que faciliten el análisis y la crítica por parte de los lectores”.



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