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Los expuestos y los reservados

. Sábado 11 de November de 2017 23:54 hs.
Hay algo de tosco, de rústico y de evidente en la forma en que se expresan hoy los roles de poder. A unos se los muestra allí completos y sin intimidad, totales, para que de ellos podamos observarlo todo; de los otros recibimos en cambio solo sus selecciones controladas de comunicación.

Como un logro operativo de la sociedad moderna, Foucault expresaba que ya no requerían los gobiernos la exposición de las consecuencias del delito en formas de castigo en el espacio público. La tortura a la vista de todos, abierta y brutal, como símbolo en sí mismo, obraba como mensaje al resto y debía repetirse en forma abierta, al aire libre, para reafirmar un rol de poder. En la sociedad disciplinaria, una más cercana a la nuestra, nosotros mismos ejercemos un autocontrol y de paso le ahorramos al Estado recursos para ejercer su evidencia. Sin embargo, mientras Amado Boudou aparece en pijama en su casa, en el momento justo de su detención, para que lo veamos todos, a todo su ser allí detenido, las negociaciones de la industria del vino y la cerveza sobre la baja o suba de impuestos se hacen en reuniones íntimas. En la gestión actual, el poder se ejerce en una danza incesante entre la reafirmación de lo real y lo supuesto oculto.

Daniel Malnatti mostraba las pertenencias del Pata Medina que ahora iban a remate. Con guantes, y sin que quede claro cómo estaba justamente ahí, mostraba bombos, ropa, una panchera, peluquería domiciliaria, montones de chorizos y vinos, entre risas e ironías. La ministra Bullrich, solo unos días antes, había subido un video que mostraba, más que contaba, el momento mismo de la detención del Pata Medina culminando con una placa que decía “trabajando por un país más seguro”. La exposición de estas imágenes en los medios de comunicación se accionan bajo el formato de escándalo público sin mayores detalles. El video del Ministerio de Seguridad no explica nada del porqué de la detención, su único objetivo es exponerlo en su crudeza.

La forma en que nos enteramos de la marcha atrás en la suba del impuesto al vino fue con una declaración del gobernador de Mendoza. El ministro Dujovne había anunciado una propuesta de reforma impositiva en forma pública en una presentación a la prensa, y la marcha atrás fue resuelta en privado entre el presidente Macri y el gobernador de los vinos. De esta reunión no hay fotos.

En la última edición de la revista ¡Hola!, Juliana Awada luce estupenda, magnífica, deslumbrante y sonriente con el título “Efecto Juliana” y una descripción sobre lo que sería su impacto positivo en el mundo. Su foto expresa una selección, una capacidad de elegir qué mostrar, mientras Boudou y el Pata Medina han perdido control de sus imágenes. Julio De Vido en jogging, retratado en fotos borrosas, y él y todos trasladados con casco y chaleco antibalas, rodeados de una cantidad asombrosa de fuerzas de seguridad. Mientras Juliana Awada es retratada por su belleza y subjetividad, es decir por su humanidad “cautivante”, todos los presos kirchneristas son útiles en formato de objetos, imágenes, como cosas que muestran.

La gestión de Macri ha iniciado y fomentado de manera creciente el uso explícito de las imágenes, tanto las propias, en general estupendas, como las de los enemigos, comúnmente con chaleco antibalas. El uso en extenso de esta estrategia hace de los ciudadanos una conversión en su sentido republicano. En lugar de fomentar la vieja ilusión de Montesquieu de la virtud, los convierte en espectadores pasivos, consumidores de datos en forma de fotos. Todos son expuestos para ser vistos, desde José López hasta Juliana Awada; mientras tanto, las decisiones trascendentales de política pública y productiva ocurren en encuentros sin registros muy claros y solo con comentarios no oficiales.

Desde el anuncio de la reforma de impuestos hasta estos días, se ha expandido al extremo el proceso de negociación sin público. Lo último es que tampoco se sugerirá un aumento a las cervezas mientras la empresa Coca-Cola amenaza con retirar una inversión. En todo este proceso de intereses cruzados, de conflicto, y por lo tanto de realidad, el Gobierno prefiere alejarse de la exposición pública. La señal es interesante para tomarla en cuenta. Si dejan de mostrarse, es porque algo incómodo sucede.

*Sociólogo. Director de Quiddity.


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