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fracasos

El pequeño mecanismo

. Sábado 29 de Octubre de 2016 00:59 hs.
¿En qué momento, sin que nos demos cuenta, el pequeño mecanismo de los acontecimientos se pone en marcha para cambiarnos la vida? La mayoría de las veces ese suceso es invisible, lo pasamos por alto, pero su poder es atroz y cuando emerge ya resuelto se lleva todo, o casi. Una mañana de sol Bob Dylan paseaba con su moto por un bosque hermoso. Estaba despreocupado y disfrutaba de conducir un artefacto de gran cilindrada y también del anonimato que le daba el bosque. Sin embargo, unas esporas de unos hongos que salen para esa época estaban soplando en el viento y entraron en el cuerpo del Nobel a través de la respiración. Anidaron en sus pulmones y casi lo matan. Estuvo internado con un cuadro reservado hasta que los médicos lograron controlar la enfermedad, la infección que se había desmadrado. Dylan, contó, tuvo miedo y lo resumió con una frase perfecta: “Pensé que iba a ver a Elvis”. Algo sucede pero no sabemos qué. O hay algo que no hacemos bien, algo a lo que no nos animamos y empieza la entropía. Ted Hughes, el poeta inglés que fue marido de Silvia Plath, cuenta en un hermoso poema que una vez al salir del metro vio que vendían un zorrito y se tentó en comprarlo, pero no lo hizo. En el poema dice que ese arrepentimiento –mirado en retrospectiva– pudo haber causado la separación de su pareja con Silvia Plath. El poema está en Cartas de cumpleaños, un libro inmenso de poemas dedicado a Plath donde Hughes drena su culpa y paga al contado verso a verso. Casi todos los poemas del libro son largos y prosaicos, es como si Hughes  tuviera verdadera necesidad de narrar. El poema en cuestión se llama “Epifanía” y en su parte final dice esto: “Dejé escapar la cría de zorro. Lo devolví/ echándolo al futuro/ de una cría de zorro en Londres y seguí/ recto con prisa como si fuera a bucear/ y escaparme en el metro/  Si hubiese pagado,/ si hubiese pagado esa libra y vuelto/ a vos, colmados los brazos con un zorro/ Si me hubiese percatado que lo que conlleva tener un zorro/ es lo que pone a prueba un matrimonio y lo certifica/ Yo no habría fracasado. ¿Habrías fracasado vos? Pero fracasé. Nuestro matrimonio había fracasado ya”.


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